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Estudiante de Medicina

Saray Herrera Herrera: “Al paciente mayor le cuesta ver a la mujer como médico”

“Al paciente mayor le cuesta ver a la mujer como médico” |

“Al paciente mayor le cuesta ver a la mujer como médico” |

Saray Herrera, alumna de quinto año de Medicina de la ULPGC, ha vivido muy de cerca, a sus 22 años, la asistencia sanitaria de los enfermos más graves de la Covid-19. En su penúltimo año de carrera se le ha asignado las prácticas en la UCI del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, una experiencia que le ha hecho más fuerte y empática como futura médico y como persona.

¿De qué forma se ha tenido que enfrentar a una crisis sanitaria tan grave sin aún acabar los estudios de Medicina?

Por la pandemia, las prácticas este año tocaban sólo en un servicio. Me asignaron la UCI del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria y me tocó hacerlas fraccionadas, dos semanas antes de Navidad, otras dos en enero, paré por los exámenes y luego volví. A mi me tocó el box que no era Covid, porque a los alumnos no les meten en la zona de riesgo, aunque nos enseñaron a ponernos el EPI -equipos de protección- y todas las mañanas asistimos a la sesión clínica y escuchamos cada caso, pero nunca entramos en la zona Covid. Lo que sí que pasó es que después de Navidad, como los contagios se incrementaron mucho en la Isla, los pacientes que dejaban de dar positivo en la PCR, es decir después de dos PCR negativas y con la serología negativa, viendo que tenían ya los anticuerpos y que no tenían activa la infección, en ese momento pasaban al box en el que yo estaba.

¿En qué ha consistido su formación en ese contexto?

Sobre todo lo que he visto es el tratamiento postcovid, todas las secuelas que dejan al principio a los pacientes que han sufrido la infección en su manifestación más grave. Sobre todo les costaba mucho el hecho de pasar de estar intubados y que una máquina respirara por ellos, a respirar solos, luego tenían la musculatura atrofiada porque llevaban 15 o más días quietos en la cama, les costaba moverse, les dolía mucho.

¿Qué le ha aportado esta experiencia como futura médico?

Es una realidad dura, no sólo con los pacientes mayores, también vi pacientes jóvenes, de 40 y tantos años en la cama, sin poder moverse. Es durísimo ver el proceso de desintubación hasta que el paciente puede respirar solo, como se despertaban de la sedación e intentaban respirar por si solos y no podían. Yo intento ponerme en el papel de ellos, verte de repente en una cama sin poder moverte, sin poder respirar, y sintiéndote muy solo porque en UCI ni siquiera tienes a un compañero en la cama de al lado. Creo que esta experiencia me ha ayudado mucho para el día de mañana intentar ser más cercana a los pacientes, ponerme en su lugar, no sólo que salgan de la UCI, sino que lo hagan lo mejor posible, física y psicológicamente.

¿Desde el plano de la mujer, ha vivido o visto alguna experiencia machista en el ámbito sanitario?

Si, el machismo sigue existiendo y se nota. Es verdad que está cambiando, pero aún hay mucho machismo por parte de los pacientes, sobre todo los mayores, les cuesta ver a la mujer como médico. En los servicios en los que he rotado, los pacientes a partir de los 60 años siempre piensan que la mujer es la enfermera y que el hombre que la acompaña es el médico. Yo tenía prácticas con un compañero que es muy alto y parece mayor de lo que es, y la adjunta médica con la que estábamos era de estatura media, y siempre le decían médico a él. Es algo que hablamos los compañeros y pasa mucho, todavía está esa mentalidad de que la enfermera es mujer y el hombre es el médico. Yo lo vi bastante en Medicina Interna. Sin embargo, entre los sanitarios y los compañeros de carrera no he visto ese machismo.

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