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Educación

Elizabeth López: “El acoso escolar no cesa, va de la escuela a casa por las redes”

La escritora, que aborda temas como la prostitución, el bullying o la violencia de género, ofrece la conferencia ‘¿Por qué escribir sobre lo que no se quiere hablar?’

Elizabeth López. | | LP/DLP

Elizabeth López. | | LP/DLP

Hay temas incómodos de los que casi nadie quiere hablar en sus libros, pero ese no es caso de la escritora grancanaria Elizabeth López Caballero, que ha abordado con valentía en sus publicaciones temáticas como la prostitución, el acoso escolar, la diversidad y la violencia de género, además de la igualdad entre hombres y mujeres.

“Yo me tomo la literatura como un compromiso social”, explica la autora, y por ese motivo dona los beneficios de los libros a las causas sobre las que escribe, convirtiéndose a la vez en altavoz de las personas que no tienen voz.

Sobre las razones que le llevan a escribir de estos temas hablará el próximo día 15 de abril, (19.00 horas), en la Casa-Museo Pérez Galdós, en su intervención titulada ¿Por qué escribir sobre lo que no se quiere hablar?, una actividad enmarcada en el programa Abril-Libro impulsado por la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario.

En el libro La niña de la luna aborda, por ejemplo, el acoso escolar y la soledad de los menores, mientras que La lección del señor Ponozky es una historia que cuenta a dónde se van los calcetines que no vuelven cuando los ponemos en la lavadora y que tiene entre sus personajes a un niño con síndrome de Down, con la finalidad de entender que no todos tienen los mismos ritmos y “no pasa nada por eso, que hay que respetar la diversidad”, explica.

Por su parte, Cuentan que cuentan es un libro con seis relatos que hablan de la violencia de género, los estereotipos o la corresponsabilidad doméstica, además de lenguaje sexista, en definitiva, de temáticas de igualdad. Y en ‘Las caricias que no me diste’, destinado a un público adulto, habla de la prostitución en Las Palmas de Gran Canaria. “Es una novela, no es un ensayo ni un tratado sobre esta situación, es la historia real de una mujer que llegó a Canarias hace 40 años víctima de trata de blancas y de cómo ha sido su vida por las calles como Ángel Guimerá o Molino de Viento”, detalla.

López, que estudió Magisterio de la especialidad de Audición y Lenguaje, de Educación Especial y Psicología Clínica y de la Salud, y además realizó un máster en Mediación Familiar y de Conflictos, se dedica a la docencia. Explica que en su columna semanal en el periódico LA PROVINCIA “suelo hablar de las cosas que me hacen sufrir, de esos temas que me generan dolor. Recuerdo que una de mis mejores amigas sufrió acoso escolar y tuvo unas consecuencias bastantes duras en su vida. Además, trabajo con niños en situaciones de vulnerabilidad y creo que les debo hablar sobre esos temas que a ellos les hace sufrir”, asegura. Actualmente López preside la Asociación Contra el Acoso Escolar de Las Palmas (ACAELP).

“En la actualidad el acoso es diferente al de décadas atrás porque ahora no tiene fin, porque antes, si lo sufrías, solo era durante la jornada escolar, pero ahora con las nuevas tecnologías, no cesa extendiéndose a la esfera de lo íntimo y lo doméstico. Los menores tienen acceso a Snapchat, Tik Tok o Instagram, entre muchas otras aplicaciones que no tienen ningún control si mienten con su edad”, asegura.

“Mi labor es hacer sesiones grupales en clase para prevenir problemas como el racismo”

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“Mi labor profesional es hacer sesiones grupales en clase para prevenir problemas como el acoso o el racismo, y para fomentar la cohesión de grupo. Por eso, cuando detectamos en el aula algún caso de acoso o un niño que es más silencioso de lo normal o presenta conductas desadaptadas, es necesario saber por qué. Cada niño y cada situación es un mundo, no hay recetas”, asegura.

“Cuando se produce una situación de acoso escolar todo el mundo se centra en la persona acosada y, obviamente, hay que protegerla y darle herramientas para fortalecer su autoestima y su personalidad para posicionarse y defenderse desde la asertividad. Pero no nos podemos olvidar de la persona que acosa, porque al final, detrás de este comportamiento hay numerosas cuestiones. A lo mejor lo maltratan en casa, o lo han maltratado previamente en el colegio o tiene patologías asociadas. Hay que tener en cuenta muchas variables que pueden influir en que ese comportamiento se dé. No podemos olvidarnos de hacer un trabajo individual con la persona que acosa, porque ahí está la clave para el cambio. Hay que averiguar qué sucede en su entorno y en su vida para que disfrute molestando a los demás”, añade.

La prostitución

En relación a la prostitución, tema central del libro Las caricias que no me diste, explica que una de las razones por las que lo escribió es porque hay gente que tiene un concepto muy equivocado de la prostitución en Las Palmas de Gran Canaria. “He escuchado decir, porque se ha normalizado, que ellas están ahí porque quieren o que muchas son canarias. Ninguna mujer se levanta un día y dice voy a ser prostituta, ninguna. Aunque sean canarias, hay que valorar qué pasó en la vida de esa persona, porque quizás su madre también lo era, a lo mejor fue a través de un novio o a causa de una adicción. Nadie está ahí porque quiera. Cuando yo escuchaba ese comentario sentía la necesidad de darle voz y que fuese un grito de auxilio para explicar que no están ahí porque quieren, muchas de ellas luchan por tener otra vida”, especifica.

López relata que tras escribir este libro tuvo la gran suerte de poder colaborar con el Centro Lugo de Cáritas, un centro de atención a la mujer, y aún sigue haciéndolo, lo que le ha permitido empaparse de las historias de las mujeres en situación de prostitución. “Yo llegué a este centro después de escribir el libro, porque cuando los escribo no me quedo con los beneficios, los dono, porque considero que la persona que tiene una herramienta, como puede ser la literatura, la radio o un programa de televisión, tiene un altavoz que tiene que usarlo para dar visibilidad a estos temas y a las personas que no pueden tenerla”, dice. Y los beneficios de Las caricias que no me diste los donó a este centro.

“No podemos olvidarnos de hacer un trabajo individual con la persona que acosa”

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La escritora explica que con la pandemia ha habido un aumento de la prostitución, pero también es posible que estuviera enmascarada. “Durante el confinamiento ha sido muy duro porque hubo muchos proxenetas que las obligaban a seguir con los servicios activos de forma clandestina. Estas mujeres no tienen otras entradas económicas, no tienen como comer. Ahora están expuestas, pero no pueden dejar de trabajar porque necesitan comer”, detalla. Y le llama la atención que desde hace unos años se haya incrementado el consumo entre jóvenes de 18 a 21 años, algo inexplicable si se tiene en cuenta que en la actualidad hay más libertad.

Su próximo libro, que tiene previsto salir en mayo, cuenta una historia que surge en la planta de Oncología del Materno Infantil. Los protagonistas son niños ingresados porque tienen cáncer y el payaso que va cada sábado a entretenerlos es un personaje real, explica. “El payaso le pide ayuda porque el Rey de la Tristeza quiere robar la alegría del mundo y la aventura de los pequeños será recuperar el frasco de las sonrisas”, añade. Los beneficios de este trabajo irán destinados a adquirir dos pequeñas motos para que los menores puedan ir en ellas a hacerse un escáner o una resonancia desde la habitación.

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