Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El sector tecnológico asentado en las Islas no encuentra talento residente

El crecimiento de las empresas en los últimos años en Canarias ha multiplicado las oportunidades laborales, pero los perfiles necesarios para suplirlas son deficitarios

El sector tecnológico asentado en las Islas no encuentra talento residente

El sector tecnológico asentado en las Islas no encuentra talento residente

Canarias aspira a convertirse en una potencia en lo que a empresas tecnológicas se refiere. El objetivo que los promotores tienen en mente no es que Canarias se erija como el Sillicon Valley europeo; pero sí en un apuesta porque el sector crezca lo suficiente como para ser una alternativa económica en Canarias. Los primeros datos auguran que van en buen camino. En los últimos años las empresas dedicadas al sector de la información y las comunicaciones han gozado de un crecimiento sin precedentes. Desde 2014, el número de personas ocupadas en esta rama laboral se ha incrementado un 92% en toda Canarias, convirtiéndose en la comunidad que más crece en este aspecto, muy por encima de Andalucía (que crece un 43%), Cataluña (26%) o la media nacional (12%). Sin embargo, esta explosión se está encontrando con un embudo que parece irresoluble a corto plazo: la contratación de efectivos especializados. Lo advierten las propias empresas asentadas en las Islas que señalan que no encuentran profesionales en el mercado canario que puedan dar cabida a sus necesidades de crecimiento.

El sector tecnológico asentado en las Islas no encuentra talento residente

Las plazas de las ingenierías universitarias son insuficientes y la formación reglada en muchas ocasiones no se adapta a las exigencias del puesto que pudiera requerir una incorporación inmediata. En este mismo escenario, un 52,4% de los jóvenes canarios de menos de 25 años están en paro y otro tanto de mayores de 54 –el 23%– ha caído en la bolsa de desempleo al quedarse descolgados de sus antiguos puestos que bien están saturados o se han extinguido con el paso de los años. De ahí que desde las instituciones como la Zona Especial Canaria (ZEC) o las propias empresas, se apueste por aprovechar esta oportunidad que brinda el crecimiento exponencial del sector, para abrir el abanico de salidas laborales y económicas en Canarias basándose en la rama tecnológica.

Edosoft es una de ellas. Esta empresa 100% canaria lleva dieciséis años instalada en Gran Canaria y Tenerife y, desde entonces, no ha dejado de crecer. Sus servicios tecnológicos tienen cabida en gran parte del tejido institucional de Canarias y, sin embargo, su crecimiento se ha encontrado con el mismo escollo que las demás: «tenemos un exceso de demanda de puestos de trabajo». Quien lo asegura es el responsable o CEO de la empresa, Juan Vera, quien destaca que cada vez es «más difícil» encontrar los perfiles que se adapten a sus necesidades de negocio. Y es que en Canarias, las pocas personas formadas para este sector –que engloba un abanico amplio de actividades como la informática, el desarrollo de aplicaciones o incluso las telecomunicaciones y la animación– ya están trabajando. Muchos de ellos, además, fuera de las Islas, en empresas afincadas en Estados Unidos o Alemania. «Es una pena que Canarias esté haciendo una inversión pública para formar a su fuerza de trabajo para luego dejarla ir», señala Vera.

«El miedo que tenemos es que con esto ocurra lo mismo que con el turismo, y no se resuelva el problema del paro tan importante que tenemos», indica el director de la Zona Especial Canaria (ZEC), Pablo Hernández.

Un tren que pasa una vez

El responsable de la ZEC considera que Canarias no debe desaprovechar una oportunidad como esta y más cuando los puestos de trabajo que se crean son de tal magnitud. En Canarias, el sector de información y comunicaciones ha creado 3.311 puestos de trabajo en tan solo cinco años, lo que supone un aumento de casi el 50%. Así, se ha pasado de tener 7.577 empresas a un total de 10.888 en el pasado año 2020. Si no cogiera el tren que está pasando a toda velocidad, Canarias podría estar perdiendo años de avance. «El proceso sería más lento, y no es lo ideal», insiste Hernández.

Para el director de la ZEC uno de los problemas principales que están motivando esta falta de perfiles es que «la gente no sabe que tiene en este sector una salida laboral». De hecho, este campo laboral ahora mismo engloba empleos que, a priori, pueden no ser concebidos como tal. Ejemplo de ello es el sector turístico, que se nutre de los conocimientos de los tecnólogos a la hora de crear aplicaciones para realizar el check-in del hotel o la página web que se utiliza para reservar un viaje. «Casi ningún sector se entiende sin tecnología», insiste Juan Vera, que vaticina que este campo no va a dejar de crecer.

El problema de la falta de efectivos no es único del enclave canario. La misma estampa se está repitiendo en todo el globo. «El cambio de paradigma de la digitalización ha hecho que determinados perfiles sean en estos momentos altamente demandados», como indica el CEO de Arquimea, Manuel García-Sañudo. La empresa, que se dedica al espacio y a la sanidad, entre otros, se asentó en Canarias en 2019 y desde entonces ha creado más de 100 puestos de trabajo altamente cualificados.

Falta motivación por la ciencia

Con este análisis coincide el vicerrector de innovación docente y calidad de la Universidad de La Laguna (ULL), Néstor Torres, que añade que existe un «déficit de personas que opten por carreras STEM», es decir, de la rama científica. Y, aunque la situación ha mejorado en los últimos años, aún queda camino para mejorar la introducción del alumnado en este tipo de formación superior. «Cabe recordar que hace tan solo una década el Grado de Matemáticas no lograba tener el número mínimo de alumnos, lo que puso en peligro su continuidad. Hoy, se llena», explica Torres. Para García-Señudo, justamente «la transformación de las empresas» puede ser un aliciente para que los jóvenes vean nuevas oportunidades de futuro en el sector.

Entre las empresas y la formación reglada existe una gran brecha que todos los actores relacionados con este sector están intentando solventar. «Cuando salen de la carrera, los alumnos suelen estar obsoletos», recalca Juan Vera, que explica que la planificación de los Grados, Máster y Ciclos Superiores suelen estar basados en guías docentes estancas, que no tienen en cuenta que «en el sector tecnológico cada dos años hay una revolución». De ahí que Vera apueste porque el currículo de las carreras tecnológicas sea más flexible que en la actualidad, incluyendo la posibilidad de realizar prácticas en empresas desde, al menos, el segundo curso.

Para Torres, sería «absurdo» que se pretendiera que los «egresados estén en línea con toda la actualidad en campos tan cambiantes». «Nuestra formación es generalista», indica el vicerrector, e incide en que la formación universitaria «capacita a la persona a aprender aspectos generales de su carrera», que luego deberán ser actualizados posteriormente por medio de una formación continua.

En este sentido, el vicerrector apuesta porque sean las propias empresas quienes proporcionen a los nuevos empleados dicha formación específica. García-Señudo coincide en ello: «los tiempos en que estudiábamos una carrera y nos formábamos para unas competencias y podíamos desplegar esas competencias en un trabajo durante muchos años, se han acabado». De hecho, tanto él como Vera, son firmes defensores de la formación continua y el reciclaje.

Formación en las empresas

Las empresas, están haciéndose cargo de esta formación. En parte, porque no les ha quedado de otra. Sin embargo, esto también conlleva sus problemas. «La empresa tiene que hacer un esfuerzo en contratar a una persona que va a permanecer entre 6 meses y un año formándose», insiste Vera.

Por esta razón, los empresarios consideran que se podría configurar un método más ágil para potenciar los perfiles que se demandan a corto plazo y así no renunciar a la oportunidad que está brindando el gran crecimiento del sector en Canarias. Ahí es donde entra la necesidad de mantener una colaboración estrecha entre las universidades y las empresas. «Se deben impulsar programas de master y doctorado conjuntos con las universidades, donde los alumnos puedan prepararse en las competencias y habilidades que el mercado requiere», insiste el responsable de Arquimea.

Del camino al que hacen alusión las empresas no es uno que se deba recorrer de cero, pues ya existen algunas iniciativas formativas en este sentido. Es el caso de la Cátedra de Big Data, Open Data y Blockchain en la Universidad de La Laguna (ULL), auspiciada por CajaSiete, o la Cátedra sobre Computación en la Nube e Inteligencia Artificial de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), impulsada por Edosoft. «Uno de los objetivos tiene que ser alinear esa formación reglada con el sector», insiste Vera que afirma que en los próximos dos años es posible que «la plantilla de las empresa se duplique» y, por ello advierte que «si no encontramos efectivos en el tejido de Canarias», lo buscarán fuera.

Compartir el artículo

stats