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Volcán de La Palma
Eduardo Martínez de Pisón Geógrafo físico

«La erupción del volcán de La Palma es una lección para la humanidad; debemos ser más humildes»

«El fin de la erupción solo se podrá conocer cuando el volcán dé pistas de que se está extinguiendo», afirma el geógrafo

El geógrafo Eduardo Martínez de Pisón. | | E.D

El geógrafo Eduardo Martínez de Pisón no pierde su espíritu por desentrañar los misterios de la geografía. El volcán de La Palma ha despertado en él la misma fascinación que sintió con el Teneguía, pero esta vez también le acompaña el pesar por ver la asolación asociada al paso de la lava.

¿Ha acudido a La Palma estos días?

Sí, estuve con la geógrafa Carmen Romero, que es colega mía en la Universidad de La Laguna (ULL). Se trata de una persona extraordinariamente competente en lo que se refiere a la historia de los volcanes y a la geografía de los volcanes de Canarias. Yo necesitaba ir a ver el volcán por solidaridad y por aportar algo, por poco que fuera y aunque ya esté jubilado. Como teníamos los pases de científicos para entrar en la zona de exclusión, estuve en contacto muy directo con el volcán. Volví con toda esa serie de observaciones e impresiones y pienso volver en diciembre.

«Aunque solo afecte al 10% del territorio palmero, la herida que ha abierto este volcán es muy dolorosa»

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¿Qué es lo que más le sorprende de este volcán? Es muy diferente a la que vivió usted en el 1971, también en La Palma

Es diferente, sobre todo porque este es de mayor entidad. Lo cierto es que se parece más a erupciones de otro orden, aunque posiblemente las haya habido mayores en Canarias. Un ejemplo claro es el de la erupción del siglo XVIII en Lanzarote, que fue notablemente mayor. No obstante, es un volcán de muchísima fuerza y potencia y, por eso, no es comparable en ese sentido al Teneguía, aunque sigue pautas similares porque, lógicamente, la fábrica es la misma. Digamos que es un vagón diferente de un mismo tren. Un vagón que tiene su propia personalidad, en construir un cono verdaderamente notable, tener una fisura muy marcada y entrar en el ámbito urbano. Es una herida más en el flanco oeste de La Palma, que ha arrasado con el 10% del territorio, pero es una herida muy dolorosa y terrible para las personas a las que afecta directamente.

«La población de La Palma es muy estoica; no ha habido nada que haya desajustado su actitud»

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¿Cómo lleva los sentimientos encontrados entre la fascinación por la erupción y su devastación asociada?

Por un lado, admirado por la potencia de la naturaleza, pero por otro, muy conmovido por todo lo que ha ocurrido en el terreno y la población. Al mismo tiempo, me siento muy impotente. Y es que por muy docto que pueda ser en el asunto de los volcanes, realmente es lo que se siente al ver que no puedes hacer nada por detenerlo. Me gustaría alabar a los científicos y a toda la Administración y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, dado que, gracias a ellos, esta erupción ha sido inofensiva desde el punto de vista de las víctimas humanas. Esa labor ha permitido que este volcán haya hecho daño pero que el evento no se haya convertido en una tragedia. También quiero tener unas palabras para la población, porque siento admiración por la entereza con la que lo están llevando este drama directo para ellos. Recuerdo a familias a las que la lava se les ha llevado por delante sus casas, una situación completamente horrorosa y, sin embargo, no ha habido nada que haya desajustado la actitud de la gente, es extraordinariamente estoica.

¿Qué podemos esperar a partir de ahora de este volcán?

Es muy difícil saberlo. Podemos saber cuándo va a empezar una erupción de este tipo, pero no cuándo va a terminar. El volcán está en plena madurez y tiene todavía mucha fuerza. Por esta razón, no podemos hacer más que conjeturas. Cuando los parámetros que se miden indiquen que se está viniendo abajo la eruptividad, entonces sí se podrá prever que va a haber un lapso de tiempo o una definitiva terminación de la erupción. Entre tanto, ningún parámetro de los que se están midiendo está indicando eso. La experiencia de las erupciones anteriores nos dicen que, salvo la de Teneguía, hay erupciones no tan lejanas en el tiempo que han estado activas alrededor de dos meses. Por esa experiencia puedes hacer una comparación y decir cuánto durará. Pero no lo sabemos. Verdaderamente solo se podrá saber en el momento en el que se esté extinguiendo .

¿Qué fue lo que le llamó del Teneguía para luego impulsar en la ULL la cátedra de geografía?

Yo estaba dando clases de geografía física en la Universidad Complutense de Madrid y explicaba, entre otras cosas, los volcanes. Había leído mucho sobre volcanes a través del vulcanólogo francés Haroun Tazieff, uno de los mejores de esta época. En ese entonces nos encontramos con una erupción en el Etna y acudí a ella junto a un compañero. Cuando estábamos allí, nos encontramos por sorpresa con el equipo de Haroun Tazieff que nos acogió con mucha generosidad y simpatía. Su grupo era sólido y todos eran expertos en erupciones volcánicas, por lo que ahí aprendí casi todo lo que yo sé sobre los volcanes. Fue una experiencia enormemente ilustrativa no solo por el volcán y la erupción, sino porque este grupo fue muy generoso al compartir con nosotros sus conocimientos. Cuando volví otra vez a la Complutense, al poco tiempo tuvo lugar la erupción del Teneguía y decidimos acudir a la isla también. Nos sentíamos volcanógrafos o alevines de volcanógrafos (risas). En La Palma estuvimos trabajando junto a Carlos Martínez que era el geógrafo de Obras Públicas. Estuvimos el tiempo suficiente para tomar nota, y yo a partir de aquel momento quedé prendado por los volcanes y la geografía volcánica de Canarias. A partir de entonces, hice muchísimas visitas a las Islas y tenía, además, unos colegas que me invitaban a ir a dar conferencias y a contribuir en sus trabajos de campo. Sin querer, me encontré muy afianzado en la volcanología física, y cuando salió la Cátedra de Geografía de Canarias a concurso, me presenté. A partir de ahí el departamento me acogió y yo hice la labor que pude durante el tiempo que estuve. Después de eso, he seguido porque he seguido muy vinculado en lo que se hace en la ULL con gran estima por los trabajos de la gente y gran admiración por las cosas nuevas que se están haciendo, porque no tienen que ver con lo que hacía yo en esa época. No tengo más que simpatía y alguna nostalgia, no solo por el departamento si no también por la isla, me sentí muy acogido.

«El saber acumulado por los geógrafos isleños durante decenas de años revierte en esta erupción»

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En esta erupción se ha dado mucha relevancia a la ciencia en general, pero especialmente a la geografía, como impulsor de la geografía en la ULL, ¿se siente congratulado por este renacer de la geografía?

Eso se debe a que hay gente muy buena y competente en el departamento de geografía de la ULL. En la medida que yo pueda haber tenido alguna influencia, estoy encantado con las personas que hay ahí. Se han formado en la propia realidad geográfica canaria y están siendo capaces de afrontar esta erupción con gran solvencia. Lo que importa es ser solvente, competente y decir las cosas como deben ser, con prudencia y al mismo tiempo con la mayor exactitud posible. El conocimiento acumulado por estas personas a lo largo de decenas de años revierte en el fenómeno que tenemos ahora y puede ser abordado también por los geógrafos. Por otra parte ocurre que este volcán, al interferir en una población muy densa, tiene un componente no solo de geografía física sino también humana.

«El lugar por donde ha emergido la lava con este volcán ha sido malo, pero podría haber sido peor»

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¿Cree que en las últimas décadas la población palmera – y canaria en general– ha construido por encima de las posibilidades que le brinda la naturaleza?

Ha habido un crecimiento demográfico y técnico muy grande, así como un aprovechamiento de todo tipo de terreno susceptible de sacar rendimiento. Todo esto ha ocasionado una ocupación del espacio mucho mayor que la que había durante la erupción del San Juan en 1949. Pero eso ocurre no solo ocurre en La Palma, se puede ver en el Valle de La Orotava o en cualquier otro lugar en el que te puedas fijar a lo largo del Archipiélago. Lo que pasa es que La Palma es una isla pequeña y limitada, por tanto, el área susceptible de poder ponerse en producción o de ser habitada es escasa. No todos los sectores son propicios a esa explotación del terreno como sí lo son justamente los municipios de los Llanos de Aridane y El Paso. Esta población tiene que sobrevivir y no se puede contar con una erupción cada 50 años que puede salir en cualquier sitio dentro de lo más probable que es la dorsal volcánica de La Palma. La isla tiene una estructura fracturada que canaliza la inserción del magma en el interior de la masa de terreno que también es volcánico y que se ha edificado de forma similar , hasta que encuentra su salida. Lo que pasa es que ha salido en un lugar muy malo, aunque podría haber sido peor.

«Las islas bajas que se formaron en el Teneguía como la de San Juan fueron ocupadas de inmediato»

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Se ha hablado del futuro de esa zona, un parque natural visitable o que se utilice para los agricultores ¿qué opinión le merece?

Habrá que estudiarlo y ponderar qué es lo que se puede hacer. En la erupción del Teneguía la isla baja que se creó fue inmediatamente ocupada y lo mismo ocurre con la isla baja del San Juan. Lo que pasa es que esta puesta en producción de manera artificial es muy costosa. De todas maneras, ya se decidirá cuando se acabe, porque habrá que recuperar las vías de comunicación y hacer una obra pública importante, que conllevará un desembolso grande.

Como montañero, ¿cómo vive el nacimiento de una nueva montaña?

Con bastante emoción. Ver esta reconfiguración del relieve y cómo crece la isla, como geógrafo me llama mucho la atención. Un volcán apagado es muy maestro porque enseña cómo se han creado las formas de relieve y la configuración del paisaje más importantes. Así que volveré cuando esté apagado y recorreré el volcán de un lado a otro, y lo estudiaré, me calzaré las botas, iré con un bastón porque ya tengo muchos años (risas) y no faltaré a la cita de esa nueva montaña cuando eso se acabe. Entre tanto estamos con el espíritu dividido de la emoción del geógrafo viendo el volcán y la de la persona que ve cómo esto se está convirtiendo en un drama

También eres un acérrimo defensor del medioambiente, ¿cree que esta erupción nos va a reconciliar con la naturaleza?

La erupción es una lección para Canarias y para la humanidad. Te indica que tienes que ser humilde. El planeta tierra tiene su fuerza interna, y cuando se desencadena tu eres una hormiga frente a un vendaval. Eso tiene que contribuir a ser una lección ética, moral, de humildad y de consideración. Nos creemos que estamos por encima de ello porque tenemos mucha técnica, constructiva y destructiva, pero que a la hora de la realidad, la naturaleza manda. Por otro lado, tenemos una naturaleza que es frágil, y que hay que tener cuidado con ellas porque pueden ser vitales para la supervivencia. Es un mundo solidario entre sí que tiene muchas facetas pero que a última hora es una sola esfera. Hay que tenerle más respeto a la naturaleza y tener más capacidad de estudio, invertir más también en conocerla. Esta lección sea aprendida en ese sentido, pues que le vas a decir a un profesor (risas) que se propague, que se estudie y se elabore en todos los trabajos necesarios.

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