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Volcán de La Palma

Un terremoto de magnitud 5 sacude La Palma, Tenerife, La Gomera y El Hierro

El seísmo es el mayor que ha sufrido Canarias desde el inicio de la erupción del volcán de La Palma

Ríos de lava del volcán de La Palma La Provincia

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Ríos de lava del volcán de La Palma Verónica Pavés

Una intensa sacudida despertó este sábado, de nuevo, a los palmeros. Esta vez, sin embargo, fue más intensa que nunca. Un terremoto de magnitud 5 a 35 kilómetros rompió todos los récords de fuerza desde que comenzó la crisis volcánica. El movimiento sísmico fue de tal calibre que se dispersó por toda la provincia occidental, llegando a afectar a puntos tan alejados de La Palma, como el municipio de Candelaria, en Tenerife. También sacudió con intensidad III a varias zonas de El Hierro y La Gomera.

Este es uno de los pocos seísmos que se ha registrado en las últimas 24 horas en las zonas más profundas de La Palma. De hecho, en ese periodo se han registrado tan solo siete seísmos a más de 20 kilómetros, de los más de 120 terremotos notificados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN). El resto de los terremotos se encuentran a profundidades de entre 16 y 10 kilómetros, lo que, a ojos de los científicos tiene relación con una realimentación del sistema de una bolsa magmática situada a esa altura.

Todos estos movimientos sísmicos tienen relación directa con la erupción en curso en la dorsal de Cumbre Vieja y, por el momento, nada indica que pueda derivar en la aparición de una boca eruptiva en una zona alejada del cono principal del volcán de La Palma. Con respecto al origen de los seísmos, los científicos han consensuado que la alimentación habitual del volcán tiene origen en dos reservorios magmáticos a diferentes profundidades. Uno de ellos se encuentra a entre 10 y 15 kilómetros de profundidad, coincidiendo con el lugar desde el que el magma ascendió y rompió la tierra hasta emerger hacia la superficie.

El otro depósito magmático se encuentra conectado a este, pero duerme a entre 20 y casi 40 kilómetros de profundidad. Esta bolsa llena de magma también realimenta el conducto principal de salida del volcán. Este reservorio tiene miles de años de antigüedad y es el lugar donde la isla empezó a acumular magma a solo unos metros del manto terrestre. Esta hipótesis tiene su origen en la distribución de los terremotos, que se han estado encontrando, en general, bien en una u otra zona a lo largo de la erupción, lo que corrobora que son movimientos sísmicos asociados a la alimentación del volcán.

Según la información proporcionada por el Comité Científico del Pevolca, se mantienen valores altos de la amplitud de la señal de tremor, con pulsos de intensificación. Cabe recordar que el tremor volcánico es la señal sísmica que desata la actividad propia de los volcanes en activo que tiene relación con la liberación de magma al interaccionar con el conducto de eruptivo.

María José Blanco, directora del IGN, insistió este sábado en que, con este nivel de sismicidad –que no parece tener visos de frenarse–, es probable que los terremotos continúen produciéndose y lleguen a tener una intensidad de VI. Esto supone que el terremoto se podrá sentir tanto en interiores como en exteriores, que podría causar que algunas personas pierdan el edificio y algunos daños ligeros en edificios construidos a partir de ladrillo, piedras o bloques.

Blanco explicó que los registros históricos de actividad sísmica en la isla muestran que ha podido haber terremotos de hasta intensidad VII y magnitud 5,8. No obstante, remarcó que «estamos lejos de esa situación».

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