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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Salud mental

Elizabeth Clapés, psicóloga: "Hay un machismo brutal entre los jóvenes, que se ve acentuado por el porno"

La falta de educación emocional para gestionar la frustración y un futuro incierto son algunas de las causas de muchos trastornos mentales

Elizabeth Clapés, la psicóloga detrás de @esmipsicologa. Megan San Andrés

"De pequeña yo quería ser psiquiatra, pero a los 16 dejé de ver tan claro lo de sacarme medicina", comenta Elizabeth Clapés (Ibiza, 1997). Decidió entonces estudiar psicología, hacer un máster en sexología clínica y terapia de pareja y especializarse en violencia de género.

Durante el confinamiento empezó a escribir en Instagram solo para su círculo más íntimo, porque "tenía vergüenza". A finales de 2020 hizo pública la cuenta, pero desde el anonimato. Así nació @esmipsicologa, que actualmente tiene 128 mil seguidores.

Ha escrito un libro: ‘Querida yo: tenemos que hablar’, editado por Penguin Random House. Su editora resultó ser una de sus seguidoras y le propuso el proyecto. "Cuando me llamaron me hice la dura, pero al colgar el teléfono pensaba que lo iba a hacer, aunque tuviera que pagar yo por escribirlo", comenta entre risas. Lleva ya cuatro ediciones. ¿El éxito? La fidelidad de su audiencia. "Me quieren mucho y yo les quiero mucho. Contesto a los mensajes, hay mucho feedback", afirma.

Parece que la salud mental está dejando de ser tabú. ¿Cómo han influido los psicólogos en este hecho?

Creo que ha sido principalmente porque ha habido gente que se ha atrevido a decir que está mal sin esconderse. Es cierto que las redes sociales han ayudado una barbaridad. Las mayores campañas de prevención del suicidio las hemos hecho en redes, porque en la televisión yo no he visto ninguna. Los profesionales quizás hemos acercado a la población el problema de la salud mental, pero ha sido el hecho de que muchos se hayan atrevido a decir abiertamente que padecen algún tipo de trastorno mental.

¿Hay poca prevención en salud mental?

Sí. La gente no pide ayuda hasta el último momento, pero no me extraña. Tú tienes un catarro, pides cita y el médico te atiende. El psicólogo, o lo pagas y te arruinas, o vas a la Seguridad Social y te dan cita para dentro de meses. Entonces, ¿cuándo acudes a la sanidad pública? Cuando estás desesperado y no tienes otra salida. ¿Cuándo pagas 50 o 60 euros la hora en un psicólogo privado? Cuando estás desesperado. No estoy en contra de que haya psicólogos privados que ganen todo el dinero que quieran, igual que hay abogados privados y esto no se critica. Pero también hay abogados de oficio para quien no se lo puede permitir. En psicología debería ser igual. En la sanidad pública, la psicología tendría que estar a la orden del día. A los que trabajamos en el ámbito privado no nos quitaría trabajo, pero sí carga mental y emocional. Todos hemos atendido a pacientes gratis porque ves que no pueden permitírselo y lo necesitan, esto si hubiera psicología pública de calidad no pasaría.

¿Qué problemas mentales son los más comunes en jóvenes y adolescentes?

Ansiedad principalmente y depresión por ansiedad mantenida en el tiempo. También otros trastornos del estado de ánimo y fobias. Pero sobre todo ansiedad y más en postpandemia. Antes del covid también había casos, siempre ha habido, pero no se les prestaba la misma atención. Yo ahora sé que tenía amigas con agorafobia o ansiedad, pero no sabía qué era ni ellas tampoco. Entre los 14 y los 25 años se empiezan a desarrollar la mayoría de los trastornos mentales, por eso es tan importante hacer hincapié en la adolescencia.

¿Cómo podemos detectar si padecemos ansiedad?

La ansiedad la sentimos todos, es un instinto de supervivencia. Cuando estamos en peligro, sentimos ansiedad, que es lo que despierta el sistema nervioso simpático y nos ayuda a huir o a defendernos. El problema es cuando se convierte en patológica, cuando la sientes sin estar en peligro. Los síntomas físicos son taquicardias, temblores, sudoración, opresión en el pecho o adormecimiento de las extremidades. A nivel cognitivo, cuando no puedes concentrarte en otra cosa que no sea el problema, también padeces ansiedad. Incluso si tienes migrañas o dolores de barriga, porque muchas de las manifestaciones son a nivel psicosomático.

¿Y para detectarlo en otros?

Las personas que se aíslan, hablan de la muerte aunque no sea de manera explícita, dejan de hacer cosas que antes les gustaban, lloran con frecuencia o están irritables, probablemente sufran ansiedad o depresión. A veces le decimos a alguien "¡estás insoportable!", sin pensar que puede ser porque esa persona no está bien. El que está bien no suele ser insoportable.

¿A qué se debe el aumento de suicidios o intentos entre los más jóvenes?

Siempre ha habido muchísimos, pero antes ni siquiera se contabilizaban. Los trastornos mentales postpandemia han influido, pero el suicidio lleva siendo una de las primeras causas de muerte no natural en el mundo desde hace mucho tiempo. Entre jóvenes es la primera. El hecho de que vivamos en una sociedad en la que los jóvenes de 18, 19, 20 años difícilmente se puedan independizar, hacer su vida o encontrar trabajo, influye. Nos han vendido unas expectativas de vida por las que nos han hecho luchar una barbaridad y que no se están viendo recompensadas. Estudia, ve a la universidad, saca buenas notas. Vale, ¿y ahora qué? Hay muchísima frustración y cero educación emocional. Las personas hacemos lo que podemos con lo que sentimos y a veces nos faltan herramientas. Cuando una persona se suicida no es porque no quiera vivir, es porque su cerebro le pide dejar de sufrir. Han aumentado los suicidios porque no hay prevención, la presión que se ejerce sobre la gente joven es brutal, las expectativas de futuro son pésimas y estamos haciendo una nula educación emocional.

¿Cómo han influido las redes sociales en el desarrollo de trastornos mentales?

No sé hasta que punto el buen uso de las redes en cuanto a prevención ha compensado el mal uso de las mismas. Es cierto que cuando le das una herramienta tan poderosa como internet a un adolescente que no recibe ningún tipo de educación emocional, con una máscara tras la que esconderse como pasa en redes como Instagram, donde es muy fácil hacerse una cuenta falsa, es posible que haga un mal uso, tanto para compararse con otros como para acosar. Es como darle una pistola a un mono.

Usted es experta en terapia de pareja. ¿Hay diferencia entre una relación tóxica y una de maltrato?

La pregunta del millón. Depende del profesional al que le preguntes te dirá que son lo mismo o que no. En mi opinión profesional, en las relaciones tóxicas hay un maltrato bidireccional, es decir, los dos son víctimas y agresores. En consulta veo relaciones tóxicas y son muy distintas de las relaciones de maltrato, en las que hay un claro agresor y una clara víctima. En una relación tóxica, sacas a uno de los miembros de ahí y lo pones en otra relación y también será tóxica, porque el problema lo tiene la persona, que no se ha educado emocionalmente. Pero en una relación de maltrato, si sacas de ahí a la víctima, el problema termina. La víctima no es el problema.

En el caso de la violencia de género, sigue imparable...

La violencia de género se ejerce sobre la mujer por el hecho de ser una mujer. Dicho así puede parecer una tontería, pero si lo pensamos, veremos que ser mujer o no serlo, importa. ¿A quiénes prostituyen? ¿A quiénes someten en el porno? ¿A quiénes violan? ¿A quiénes matan sus parejas? ¿A quiénes acosan por la calle? ¿A quiénes se les pide que no vayan solas de noche por la calle? ¿De quiénes se ha juzgado siempre la forma de vestir? Ser mujer o no sí marca la diferencia. La mujer sufre violencia por el hecho de ser mujer y en las relaciones de violencia de género esto se ve, el hombre se siente superior a la mujer, cree que esta es de su propiedad y actúa como tal.

¿Hay relaciones de maltrato en las que la mujer sea la agresora?

Hay que hacer hincapié en que las personas maltratamos independientemente de nuestro género. Yo puedo maltratar a mi madre o a mis compañeros de trabajo. El maltrato existe en cualquier tipo de relación. No es respetuoso decir que las mujeres no maltratan. En las relaciones sentimentales, las mujeres que maltratan a sus parejas suelen hacerlo más psicológicamente. En algunos casos puede llegar a ser físico, aunque no es habitual. Pero es un tipo de maltrato que puede darse de igual forma en el ámbito familiar o laboral.

El maltrato no se da solo en el ámbito de la pareja.

Hay que remarcar que la violencia que sufren las mujeres no se reduce solo al ámbito de la pareja. Las mujeres sufren violencia de forma constante. Ahora bien, en mi experiencia profesional, lo que me he encontrado es un 70 por ciento de casos de violencia de género y un 30 por ciento de hombres maltratados por sus parejas mujeres. Hay que tener en cuenta además que los hombres no vienen a pedir ayuda, está mal visto. Es en terapia de pareja donde se detecta que la mujer maltrata al hombre, pero nunca ha venido un hombre a decir «soy víctima». Estas situaciones se ven menos porque la mujer no acostumbra a ser tan violenta y no tiende a golpear, hace menos ruido. Tenemos un problema de maltrato en general en la sociedad, en cualquier ámbito y en cualquier relación.

¿Hay relaciones de maltrato entre adolescentes?

Lo que he visto en adolescentes y adultos jóvenes son sobre todo relaciones tóxicas. Sin embargo, en la etapa adulta suele haber un claro agresor y una clara víctima. Las relaciones adolescentes, quizás por falta de educación emocional, suelen ser dañinas para ambos, pero con el tiempo, las personas en general maduran y se asientan un poco más.

¿Y machismo?

Todas hemos vivido una adolescencia en la que en algún momento nos hemos sentido acosadas sexualmente o nos han tratado como objetos sexuales. ¿A quien no le han levantado la falda o tocado una teta de fiesta? Y si te rebotas encima tienes que aguantar comentarios desagradables. Esto pasa. El abuso sexual, el acoso callejero, el machismo, existe en la sociedad y, por tanto, entre los adolescentes.

¿Cómo influye la pornografía en los jóvenes a la hora de entender el sexo?

En los institutos nos hablan de sexo dándonos un pene de plástico y un condón para que lo coloquemos, pero eso no es educación sexual. Hay violaciones en grupo que vienen de ver en la pornografía un tipo de sexo muy duro, que no representa la realidad y mucho menos el placer femenino o el respeto a la mujer. Hay un machismo brutal entre los jóvenes, que se ve acentuado por el porno, la falta de educación y ciertas ideologías que, en mi opinión, no deberían tener representación política, porque en la libertad de expresión no debería caber todo. Si en el instituto no se educa, menos aún en centros religiosos, lo único que tienen para informarse es internet. Hice una encuesta en Instagram sobre el orgasmo femenino y el 87% de las respuestas fueron de mujeres que decían no alcanzar el clímax únicamente por penetración. Habían pasado 25 o 30 años de su vida pensando que estaban ‘estropeadas’. Tenían sexo con sus parejas y no llegaban al orgasmo como en el porno, entonces pensaban ¿cómo puede ser? El porno está enfocado al consumo masculino, heterosexual generalmente, pero nunca se piensa en el disfrute de la mujer. Está claro que si no quieres ser un maltratador no lo eres, pero sí es verdad que hay hombres que no son mejores porque nadie les ha enseñado cómo serlo.

¿Nos ha hecho víctimas a las mujeres la idea del amor romántico?

En ‘A tres metros sobre el cielo’ el protagonista tiene serios problemas de ira y en ‘Crepúsculo’, de celos. En ambas la mujer es débil y manipulable y el hombre dominante. De niñas, Disney nos enseñó que a la Bella Durmiente se le puede dar un beso sin consentimiento mientras duerme. A la Cenicienta un desconocido le dice que quiere que se vaya con él y se va. Aparte de mujeres sumisas y dependientes, ¿qué nos venden? Luego crecemos y en la adolescencia vemos relaciones tóxicas y nadie se inmuta. En ‘Perdona si te llamo amor’ un hombre de 37 años se enamora de una chica que es menor, tienen una relación y nos hacen creer que eso está bien. ¿Cómo se come eso? Claro que esta idea de amor romántico nos hace víctimas.

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