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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Violencia Machista

Una víctima del violador de Figueres: "Tengo miedo de que me vea y me haga daño"

Una niña de 13 años relata los abusos y engaños sufridos y teme reencontrarse a su agresor por la calle: "necesito verlo en la cárcel", implora la madre

A., víctima del presunto violador en serie de Figueres, en su casa, el pasado viernes.

Tenía tan solo 12 años cuando le conoció, y 13 cuando abusó de ella. En su cuarto, pintado de color lila, cinco flores rosas de purpurina enganchadas en la pared y dos peluches, recuerdan que A. V. es aún una niña. El que era su primer amor es considerado por los Mossos como un violador en serie de 24 años que, presuntamente, ha forzado a tres niñas más aunque podría haber más de una decena de víctimas. "Cuando se me lanzó yo le dije que era mi primera vez, que quería que fuera bonito, que de momento no quería hacer nada más, pero él no me hizo caso y yo le acabé dejando", explica la menor a este diario. Denunció a A.A. V. el 17 de julio. Fue detenido el día 22 pero hace menos de una semana que ha vuelto a salir de la cárcel. "Tengo mucho miedo a volvérmelo a encontrar. ¿Y si me quiere hacer más daño?", se pregunta la niña.

A. V. y su madre M. M. acceden a hacer pública su historia en EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, medio del grupo Prensa Ibérica al que también pertenece este diario, para sacudir las conciencias de los magistrados de la Audiencia Provincial de Girona que ya han soltado a este presunto violador en tres ocasiones. "No me cuadra, no lo entiendo... me parte el alma pensar que puede volver a pasar. Necesito verle en la cárcel", se queja la madre, M. M., que rompe a llorar, aún presa del pánico y el shock de la decisión del tribunal. Conocer su historia también puede ayudar a que muchas menores detecten su modus operandi para evitar el contacto con él. "Es muy difícil darte cuenta... y más si te gusta mucho", explica la niña.

A. V. conoció a AA. V en julio de 2021. Justo cuando acababa de violar otra niña de 13 años que terminó denunciándolo el pasado febrero. Él se presentó en un botellón que ella había organizado con sus amigas. "Invitamos a un amigo suyo que iba a mi instituto, y él lo trajo", explica. Es un chaval de 17 años a través del cual el agresor se infiltra a la vida de las adolescentes. En ese botellón, la víctima y el futuro agresor se conocieron. Le mintió, diciendo que tenía 17 años. Él la siguió en Instagram y fueron hablando a lo largo del verano por esta red social. Tres días antes de empezar el nuevo curso, el 10 de septiembre, se volvieron a ver. Una fiesta de pijamas que terminó con un robo en casa a raíz de unos amigos del agresor, aprovechando que la madre de la menor no estaba en casa.

El primer amor

A. V. trató de distanciarse de este chico. Pero surgió un problema. "Me gustaba muchísimo, yo no quería que me gustara pero me gustaba mucho. Nunca antes me había sentido así", cuenta la niña. El primer amor. El hombre de 24 años lo sabía, y se presentaba a menudo al instituto en el contexto de algunas peleas entre los alumnos. Después entró en la cárcel por segunda vez, y A. V. leyó una noticia que explicaba el caso. "Yo no entendía nada, pensaba que no podía estar pasando eso, conmigo era un encanto", explica ella.

En mayo, cuando AA. V. salió de la cárcel por decisión de la Audiencia Provincial de Girona las dudas de la niña se desvanecieron. "Es inocente, sino no le habrían soltado", le decían todas las amistades. La manipulación que sufrió esta niña es tal, que llegó a pedirle perdón por no haberle creído. "Me sentía mal", explica ella. "Te juro que no he hecho nada y lo voy a demostrar: no las he tocado", se excusó él. Pero a la vez, le pidió dejar de hablar por las redes. "No puedo hablar con menores", explicó el agresor.

"No se lo digas a nadie"

La manipulación y el aturdimiento de la víctima fue tal, que hoy lo describe como "la persona con la que más confiaba". "Le podía contar todos mis problemas", sigue la niña. La menor y el adulto reprendieron el contacto por las redes sociales, aunque él se negaba a verle en persona. Hasta el día 9 de julio. "Me escribió a las 13:30 y me dijo, ven rápido a mi casa y no se lo digas a nadie que tengo que darte una cosa". Ella mintió a su padre y fue a verle al piso donde, supuestamente, vivía con sus padres en Figueres. Se sentaron en la cama y charlaron. "Él se me lanzó y me dio un beso. Yo no me aparté, pero luego me di cuenta que quería ir a más", sigue ella. "Me intentó quitar la camiseta, pero yo le frené. Lo intentó por abajo pero también le aparté la mano", sigue la niña. "Le dije que no quería eso, que no era el momento: que no lo había hecho nunca y yo quería que fuera algo importante y bonito. Y eso no lo era", explica la niña, que en aquél momento tenía 13 años. "Él me respondió que había confianza, que éramos amigos... y se volvió a lanzar. Al final le dejé, no sé que hubiera pasado si hubiera insistido que no quería", explica.

La madre, en shock

La niña recuerda aquella relación con dolor. Cuando él terminó, ella volvió a casa lo más rápido que pudo. "Me acompañó a la puerta, cuando llegué a casa me dijo que le había gustado mucho... y yo pensaba.. que mono es", explica la niña, hoy aún dolida. Pero lo que sobre todo le exigió que lo mantuviera todo en secreto. La niña hizo con una excepción, su mejor amiga. Y tras otro botellón, ésta se fue de la lengua con la madre de la niña. "Me quedé en shock, me bloqueé, me desmoroné. No sabía qué hacer, se me hizo una revolución en la cabeza", explica la madre, entre llantos. Una semana después, madre e hija presentaban una denuncia a los Mossos. "Los agentes me contaron el historial, le tenían ganas... es que me preocupaba qué podía pasar de aquí en adelante, está enfermo", sigue la madre.

Un 'me gusta' al salir de la cárcel

La adolescente es consciente que sin la intervención de su madre, ella no hubiera denunciado. "Yo aún le quería... si no sabes que está mal cuesta mucho de verlo. También tienes miedo a decepcionar a tus padres y que no te crean", explica, que anima a todas las posibles víctimas (unas 15 según los Mossos) a dar el mismo paso que ella. El día 21 de julio los Mossos lo detuvieron, ingresó en prisión, pero el 8 de agosto la Audiencia de Girona aceptó su recurso y lo dejó en libertad con cargos. Era, precisamente, el día del cumpleaños de la niña. "Estaba respondiendo las felicitaciones por Instagram, y vi que él me dio me gusta a una historia. Como para regodearse, hacerse notar que había vuelto", explica la menor, que sólo verlo lo bloqueó en esa red social.

Ahora, la familia trata de seguir adelante sabiendo que él sigue libre. "Yo veo su cara por todos lados", cuenta la madre. La niña ha visto al supuesto cómplice, el niño de 17 años que introdujo al agresor al grupo. "No podía hablar, no podía respirar ni hacer nada". Un ataque de ansiedad como una casa. "¿Y si me lo encuentro a él? Yo no sé qué es capaz de hacer, quiero pensar que no me quiere hacer daño", se convence la niña, que ya ha asumido un cambio de amistades y de escuela, a punto de empezar tercero de la ESO. "Por favor, haced que lo encierren", pide la madre, desconsolada.

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