Accidente en Asturias

Cangas de Onís ya prohibió que subieran autobuses a los Lagos hace veinticinco años

El presidente de la patronal turística, José Luis Álvarez Almeida, respalda el tren de cremallera: "Si en el mundo los hay, ¿por qué en Asturias no?"

El portavoz ecologista Fructuoso Pontigo rechaza el remonte mecánico: "Ya existe un acceso, la carretera, y no se va a cerrar aunque se abra otro"

Un autobús del plan de transporte avanza junto al lago Enol, en Cangas de Onís.

Un autobús del plan de transporte avanza junto al lago Enol, en Cangas de Onís. / María Villoria

Ramón Díaz

Tal día como ayer, veinticinco años atrás, el Ayuntamiento de Cangas de Onís (Asturias) anunciaba una drástica medida en la carretera de los Lagos de Covadonga, comparable a su inminente cierre a los vehículos particulares sin autorización, decidido este jueves por el Gobierno del Principado y que entrará en vigor en los próximos días. El 5 de agosto de 1998, el Ayuntamiento de Cangas de Onís anunciaba el cierre del acceso a los Lagos a los autobuses. Aquella medida no fue consecuencia de ningún accidente como el ocurrido el pasado lunes, que provocó 49 heridos tras salirse de la calzada y volcar un autobús, sino del hecho de que el acceso al enclave más icónico del parque nacional de los Picos de Europa había vivido un auténtico 'boom' turístico tras las primeras imágenes de la etapa de los Lagos de la Vuelta Ciclista a España de mediados de los años ochenta y se había convertido en una ratonera para los conductores, en un atasco continuo, y el equipo de gobierno local, que entonces presidía Miguel Ángel Villoria, del PP, dijo "basta".

Cangas de Onís ya prohibió que subieran autobuses a los Lagos hace veinticinco años

La orden municipal establecía que solo podrían acceder desde Covadonga hasta los Lagos los vehículos particulares y las furgonetas y microbuses "lanzadera" privados existentes entonces en el real sitio, que alquilaban los turistas. El cierre, que empezó a aplicarse al día siguiente, afectaba a cualquier vehículo con más de ocho metros de longitud. El objetivo, según las autoridades municipales, era facilitar el tránsito en la empinada, angosta y sinuosa carretera a los Lagos, colapsada casi todo el verano, lo que generaba incesantes protestas de los visitantes.

Cangas de Onís ya prohibió que subieran autobuses a los Lagos hace veinticinco años

Se abría así el debate sobre un cambio en el modelo turístico en uno de los lugares más visitados del norte de España. La medida se aprobó solo cinco meses después de que el Gobierno de Sergio Marqués, entonces aún en el PP (abandonaría el partido en febrero de 1999), aunque ya enfrentado abiertamente al entonces secretario general del partido y vicepresidente del Gobierno español, Francisco Álvarez-Cascos, propusiera construir un tren de cremallera desde Covadonga hasta Buferrera y cerrar la carretera de los Lagos al uso turístico.

Cangas de Onís ya prohibió que subieran autobuses a los Lagos hace veinticinco años

Se oyeron muchas críticas al Consistorio cangués por aplicar aquella drástica medida, pero también aplausos. Los conductores de taxis y autobuses, por ejemplo respaldaron la actuación, aunque muchos de ellos señalaban como principales responsables de las interminables caravanas a los vehículos particulares, más que a los autobuses. Incluso algunos conductores llegados de otros puntos de España en servicios discrecionales juzgaban acertada la medida y preferían que fueran los taxistas cangueses quienes subieran a los visitantes a los Lagos, por su dilatada experiencia en una carretera que veían "demasiado peligrosa". Claro que tampoco faltaba quien denunciaba "discriminación" por no poder conducir su autobús hasta los Lagos.

La idea del tren de cremallera a los Lagos ha aparecido y desaparecido del debate político en varias ocasiones en el último cuarto de siglo. La última "resurrección" del remonte ferroviario que planteó en 1998 el entonces consejero de Fomento asturiano Juan José Tielve, ocurrió el pasado miércoles, en Cangas de Onís, cuando el presidente del Principado, Adrián Barbón, dejó por primera vez abierta la posibilidad de impulsar el proyecto. Incluso añadió que sería "bueno" analizar su viabilidad.

Las reacciones, a favor y en contra, a la idea de estudiar la viabilidad de un tren de cremallera no se han hecho esperar. Entre los partidarios, la patronal turística, Otea, cuyo presidente, José Luis Álvarez Almeida, tras calificar de "modélica" a Alsa, empresa que protagoniza el plan de transporte a los Lagos junto a los taxistas cangueses, resaltó que ha llegado el momento de "explorar nuevos modelos turísticos", porque los Lagos, tras 18 años de acercar a los turistas a ese enclave natural en autobús, "ya piden otra cosa". "¿Y por qué no un tren de cremallera? Si en el mundo los hay, ¿por qué en Asturias no?", preguntó.

Álvarez Almeida destacó que en Asturias hay "excelentes recursos turísticos", entre los que puso como ejemplos los Lagos y el Sella, pero "productos turísticos que hay que mejorar, porque en algunos casos están anclados en el pasado". Añadió: "Hay que darles un giro, una vuelta de calidad". Pero para ello, el presidente de Otea considera necesario que haya "políticos buenos y valientes" que apuesten por esos cambios en los productos turísticos asturianos, tal y como se ha hecho, por ejemplo, en el caso de las conexiones aéreas.

Pero también hay colectivos que han manifestado su frontal oposición al tren de cremallera a los Lagos. Entre ellos, los ecologistas. Fructuoso Pontigo, portavoz de la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, había manifestado hace cinco años que se plantearía apoyar un tren de cremallera a los Lagos siempre que se cerrara la carretera. Pero fue una opinión "a título particular", que no fue respaldada por ningún colectivo conservacionista, ni siquiera por sus propios compañeros de la Coordinadora. De tal manera que la posición "oficial" de la mayoría de los grupos ecologistas asturianos y españoles es el rechazo frontal "a cualquier remonte mecánico", y no solo en los Picos de Europa.

"Ya existe un acceso a los Lagos, la carretera, y construir otro más, el tren de cremallera, solo serviría para que hubiera dos, porque aquella no se va a cerrar", señaló Pontigo, partidario de que se limite el número de visitantes a los Lagos y al resto del parque nacional.