El CULP: Medio siglo al servicio de la sociedad

Sanidad inicia la demolición del edificio donde se gestó la ULPGC, albergó Medicina y otras titulaciones, y ahora se reinventa para ampliar el Hospital Insular

Entrada al edificio del CULP, en la capital grancanaria.

Entrada al edificio del CULP, en la capital grancanaria. / Andrés Cruz

María Jesús Hernández

María Jesús Hernández

El edificio del CULP -Colegio Universitario de Las Palmas- lleva más de medio siglo al servicio de la sociedad grancanaria. Fue la génesis de los estudios de Medicina en la provincia de Las Palmas y entre sus paredes se gestó el nacimiento de la propia Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), creada por ley en 1989. Tras unos años de inactividad, acaban de comenzar las obras de demolición de su estructura, para convertir esta parcela en la solución a los problemas de espacio que asfixian la actividad asistencial del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria.

El inmueble fue construido por el Cabildo Insular de Gran Canaria en 1972, en una parcela anexa al Complejo Universitario Insular-Materno Infantil, y a partir de septiembre de 1973 se creó el Colegio Universitario de Las Palmas, ocupando una superficie de 6.160 metros cuadrados, con amplios espacios comunes y aulas en plano inclinado, copia de un edificio similar de Upsala (Suecia) -incluyendo espacios para guardar esquís-, lo que supuso que el propio edificio no contara con ventilación exterior ni luz natural.

Dependientes de la Universidad de La Laguna, desde 1973 ha albergado los estudios de Medicina, Enfermería, Derecho, Filología y Geografía e Historia. Temporalmente también puso sus aulas a disposición de las titulaciones de Informática y de la licenciatura de Ciencias del Mar de la entonces Universidad Politécnica de Canarias (1979-1989). Asimismo contó con instalaciones de laboratorios y despachos utilizados conjuntamente con el Hospital Insular.

El Cabildo construye el CULP en 1972 para Medicina, con la visión de incorporar otras titulaciones

En concreto, la actual Facultad de Ciencias de la Salud de la ULPGC comenzó su andadura como Colegio Universitario de Las Palmas tras el Decreto 2768/1973 de octubre, solicitado por el Cabildo grancanario, creando en la provincia de Las Palmas un colegio universitario adscrito a la Universidad de La Laguna para impartir las enseñanzas correspondientes al primer ciclo de la Licenciatura en Medicina. No obstante, el Cabildo ideó el edificio con visión de futuro, pensando en unas instalaciones amplias que pudieran ir incorporando otras carreras. De hecho, el inmueble podía albergar a 3.000 alumnos si bien en un principio los de Medicina apenas superaban los 200 estudiantes.

Prevención Toxicomanías

Además de los estudios de Medicina, el edificio también acogió el Plan de Prevención de Toxicomanías entre 1981 y 1984; así como la Diplomatura en Informática (1980 a 1988); y la Licenciatura en Ciencias del Mar (1982-1989). En 1982 comenzaron los primeros ciclos de las titulaciones de Filología, Geografía e Historia y Derecho.

Junto a los estudios universitarios que sucesivamente se irían implantando, el CULP también fue escenario de la resistencia y la lucha por la causa universitaria y, más tarde, por diferentes acontecimientos educativos como la aplicación del numerus clausus en Medicina; la batalla por conseguir la División de Biológicas, dada su afinidad con la de Medicina, por parte de la Universidad de La Laguna; o la que se generó cuando se solicitó impartir el segundo ciclo de ésta última. Luchas que unieron a políticos y alumnado en las reivindicaciones.

Y es que la lucha estudiantil siempre ha estado unida a la historia del edificio. Como ejemplo, destacar la gran huelga de 1982, nexo de la importante confrontación con la que se lideró, junto a la entonces Universidad Politécnica de Las Palmas, todo el movimiento institucional que condujo a la gran manifestación de julio de ese año, que bajo el lema Universidad Ya, reivindicaba la creación en Gran Canaria de una universidad plena, independiente de Tenerife, una demanda social que se materializó en 1989.

Edificio del antiguo Colegio Universitario de Las Palmas, anexo la Hospital Insular.

Edificio del antiguo Colegio Universitario de Las Palmas, anexo la Hospital Insular. / Andrés Cruz

A partir de ahí el CULP ejerció como Facultad de Ciencias de la Salud de la ULPGC que aglutina los estudios de Medicina, Enfermería y Fisioterapia, hasta que a principios de los años 2000 comenzó a proyectarse el Campus de Ciencias de la Salud en San Cristóbal, cuya primera pieza fue el nuevo aulario, inaugurado en 2004, situado en perpendicular a la Avenida Marítima a su paso por el Cono Sur, una obra que se salvó de los efectos más negativos de la crisis económica provocados en la red de infraestructuras proyectada por la ULPGC. La recesión paralizó la construcción del inmueble que acogía los despachos del profesorado de las diferentes titulaciones junto a los laboratorios en los que se desarrollaba la actividad investigadora, y hasta 2012 no se volvió a contar con presupuesto. En esos ocho años, las clases se impartían en el nuevo Campus de San Cristóbal, pero laboratorios, despachos docentes, salas de estudio..., y otros servicios continuaron en el CULP. Fue en los primeros meses de 2014, cuando el edificio departamental de Ciencias de la Salud en San Cristóbal ya estaba en pleno uso, aunque hasta 2016 no se cerró a la docencia el CULP tras abrirse las nuevas instalaciones universitarias en San José.

La ampliación del Insular contará con cinco plantas para Urgencias y otros servicios sanitarios

En ese año, el viejo edificio albergó el rodaje de la película El Titán. Este uso, alejado de la función puramente académica, fue otro de los sellos que caracterizaron a este edificio, que en los años 80 fue sede de las míticas fiestas universitarias de carnavales, que se celebraban entre el CULP y el edificio de Magisterio, en el Obelisco. De su cafetería, aún se recuerdan sus míticos bocadillos de tortilla.

En su última etapa, y de forma residual, quedaron en uso algunos laboratorios y aulas de estudio que en 2017 se cierran definitivamente por falta de seguridad en el edificio dado su estado.

Cinco plantas

El pasado lunes, 16 de octubre, la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias firmó el contrato con el que comienza la obra de demolición del CULP, por parte de la empresa Hercal Diggers, S.L., en un plazo estimado de seis meses, y con 1.705.653 euros de presupuesto. Dicha obra contempla el derribo de la estructura del edificio, así como de la carpintería, rellenos, recubrimientos o pavimentos, el desmontaje y retirada de la superficie acristalada existente entre los dos cuerpos principales, así como en la extracción y limpieza de todas las instalaciones y materiales. La demolición se desarrollará en orden inverso al proceso constructivo, comenzando por los forjados de las plantas superiores, pilares y muros de carga, según informó Sanidad.

Este será el paso previo a la construcción del nuevo edificio de ampliación del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, en la parcela de más de 30.000 metros cuadrados cedida por el Cabildo de Gran Canaria al Servicio Canario de Salud (SCS) en abril de 2022, para solucionar los problemas de falta de espacio para atender la demanda asistencial que cubre el centro hospitalario.

El nuevo edificio resultante se desarrollará en cinco plantas de unos 5.000 metros cuadrados cada una, en las que se ubicarán aquellos servicios asistenciales que en la actualidad no permiten reforma ni ampliación, como es el caso de Urgencias -un área que lleva años sufriendo reiterados problemas de saturación-; la hospitalización de media estancia cuyo traslado permitiría el desarrollo de otras importantes dependencias del edificio principal; así como cirugía mayor ambulatoria, consultas externas, el área de Inmunología, el Servicio de Farmacia Hospitalaria, la Unidad de Apoyo a la Investigación, laboratorios clínicos, logística y vestuarios. También se contempla una conexión con el edificio principal del Hospital Insular en diferentes niveles, de forma que se garantice una continuidad funcional de ambos inmuebles.