Del licor de plátano a la Casa Amarilla: el estrecho vínculo de Jane Goodall con Canarias

Jane Goodall se ha convertido en una ciudadana del mundo, pero si hay un lugar con el que la famosa científica guarda una relación especial es Canarias. El Archipiélago ha sido una pieza clave de sus aventuras de juventud y sus estudios, y ahora las Islas también se llevan un trocito de ella.

La científica Jane Goodall besa a un retoño de palo blanco para insuflarle "energía"

La científica Jane Goodall besa a un retoño de palo blanco para insuflarle "energía" / Andrés Gutiérrez

Verónica Pavés

Verónica Pavés

No es la primera vez que Canarias hace acto de presencia en la vida de Jane Goodall. El Archipiélago ha sido una de las piezas clave de la vida de la científica británica. Su primer acercamiento empezó poco antes de viajar por primera vez a África, en 1957.

"Para entender a la mente de los simios estuve estudiando los experimentos de Wolfgang Köhler en La Casa Amarilla, en Puerto de la Cruz", explica. 

En dicho lugar, el citado psicólogo alemán realizó experimentos con chimpancés que demostraron que estos animales eran mucho más inteligentes de lo que se pensaba hasta el momento. Durante su estancia en la Casa Amarilla, Wolfgang Köhler concluiría que "hay casos en los que hasta la más escéptica de las personas tiene que admitir que el chimpancé es capaz de adquirir nuevas conductas". 

Así, libros como The Mentality of Apes, escrito por Kölher tras su paso por Tenerife, se convirtieron en importantes obras de referencia para la etóloga inglesa, mucho antes incluso de que tuviera su primer acercamiento con chimpancés. Con tan solo 23 años, una jovencísima Goodall inviritió todos sus ahorros para viajar hasta la granja de una amiga en Kenia.

Jane Goodall frente a La Casa Amarilla, con el director y el presidente del Instituto Jane Goodall.

Jane Goodall frente a La Casa Amarilla, con el director y el presidente del Instituto Jane Goodall. / El Día

Un problema con el licor de plátano

"Ahorré durante seis meses para poder costear un viaje que en aquel entonces solo se podía hacer en barco", relató la primatóloga. Aquella travesía, que hizo con otras dos amigas, tuvo que recalar en Santa Cruz de Tenerife. "Muy poca gente sabe que pasé por las Islas en 1957 en mi viaje desde Reino Unido a África", afirma. 

Con la emoción de pisar por primera vez Canarias, esa tierra de la que tanto había leído, Godall decidió aprovechar la visita para tomar algo en las Islas. "No teníamos mucho dinero y no nos podíamos permitir una copa, pero encontramos una bebida que sí entraba en nuestro presupuesto", explicó. Se trataba de un licor de plátano, un aguardiente que forma parte de las tradicionales recetas isleñas. "Solo me pude tomar una copa, era demasiado fuerte", relató entre risas. 

Nuevos vínculos con Canarias

En esta última visita, Goodall no solo ha reafirmado su compromiso por la recuperación de las especies animales y vegetales del Archipiélago, sino que también ha creado nuevos vínculos con Canarias.

 Mientras los aviones que aterrizaban en Los Rodeos le han recordado los aspavientos de sus queridos chimpancés, también ha recorrido una de las zonas afectadas por el incendio de 2023 en el monte de La Esperanza. 

Allí Goodall ha plantado dos árboles con el fin de poner su grano de arena en la recuperación de la zona quemada. La científica se ensució las manos de tierra para enterrar a ambos retoños, que en futuro formarán parte de la nueva cubierta verde de las Islas. Goodall ha dejado así su huella en las Islas que han formado, sin pretenderlo, parte de la gran historia de la mayor eminencia en primatología y etología de la historia.