Trastornos

¿Y si mi hijo tiene TDAH?

Dos madres relatan en el libro “Camino de la inclusión” el arduo camino del diagnóstico del Trastorno por el Déficit de Atención e Hiperactividad

Luisa Abad y Pilar Castiñeiras presentan el libro 'Camino de la inclusión. El diario de María y el diario de Pedro'

Luisa Abad y Pilar Castiñeiras presentan el libro 'Camino de la inclusión. El diario de María y el diario de Pedro' / RICARDO GROBAS

Mar Mato

María es una joven que trabaja en una granja escuela con animales, su pasión. Es muy probable que quien coincide cada día con ella desconozca que en Secundaria pensó en tirarse a la vía del tren “porque ya no podía más”. En el instituto era objeto continuo de burlas por parte del alumnado que le escondía los libros, le rompía el pupitre o llegaba a escupir en él. Ni esos estudiantes ni gran parte del profesorado desde Primaria al IES empatizaron con ella o comprendieron que tenía TDAH, Trastorno por el Déficit de Atención e Hiperactividad comórbido con un Trastorno Semántico Pragmático, que implica dificultad para extraer significados, generalizar y comprender situaciones nuevas.

La directora del centro de Secundaria, que además era psicopedagoga, sugirió a la familia que la chica trabajase con animales. Uno la salvó. El pensar que era responsable de un caballo que la necesitaba impidió que se suicidara.

“Fueron unos momentos muy duros. Gracias a mi ímpetu fuimos haciendo entender a los profesores que necesitábamos apoyo. Ella se sentía aislada y sola en las aulas”, señala su madre, Pilar Castiñeira, presidenta de Anhida Coruña, Asociación de Niños con Hiperactividad y/o déficit de Atención.

El caso aparece recogido en el libro 'Camino de la inclusión. El diario de María y el diario de Pedro', coordinado y escrito en parte por la propia Castiñeira. El volumen –disponible en la web de la asociación– fue presentado por las autoras: Castiñeira, Luisa Abad, Berta Pérez y Helena Pardo.

Los primeros problemas

El libro repasa la integración escolar de María y de Pedro, otro niño con TDAH. En el caso de la niña, los primeros problemas fueron en infantil cuando no aguantaba sentada atendiendo a un cuento aunque el aviso más fuerte fue un día en el que como tantos otros no llegó a tiempo a coger el autobús. Su madre decidió hacerla caminar 9 kilómetros para llegar al colegio lloviendo para que aprendiera la lección pero María siguió llegando tarde.

Los problemas fueron aumentando con la edad y, en su caso, sus compañeros se volvieron contra ella porque tenía dificultades en el lenguaje, no sabía defenderse, decía lo primero que pensaba, no era capaz de acabar los exámenes de preguntas largas llegando a ser suspendida por un profesor al considerar que era “vaga”, ya que en la parte de preguntas cortas sacaba notable.

Dificultad para atender

En el caso de Pedro, además de TDAH poseía altas capacidades. En los primeros cursos, aprobaba sin problema, pero en Secundaria aún esforzándose no lograba aprobar a pesar de su inteligencia. Ya desde niño no llevaba las libretas y libros del día, tardaba varios minutos en contestar una pregunta, abría la libreta cuando el resto acaba un ejercicio, parecía ausente pero se enteraba... En Secundaria, se hizo evidente su dificultad para prestar atención olvidándose de llevar trabajos. Los profesores pensaban que era un vago.

"Cuando empezamos no había departamentos de orientación ni atención a la diversidad", Pilar Castiñeira

“Cuando comenzamos nosotras –recuerda Pilar Castiñeira– no había departamentos de orientación en los centros educativos ni atención a la diversidad. Yo tuve que ir y venir durante tres años a Madrid antes de empezar a atender a mi hija. La comunidad no era capaz de ver su problemática. La veían como una niña consentida, problemática. Yo tenía otro hijo en casa y las normas más los límites eran los mismos y solo se veían dificultades en ella”.

Precisamente, Pilar y otra madre se animaron a escribir los diarios de sus hijos con TDAH al considerar que “sería importante hacer visible la parte emocional, no solo la pedagógica de lo que hay que tratar con estos chicos. Queríamos plasmar la realidad y avances según evolucionaba la legislación educativa y los cambios sanitarios”, señala Pilar.

Consejos para familia

Esta madre da varios consejos a las familias que tengan sospechas. “Desde las asociaciones las asesoramos. A veces, llegan las madres con niños que no tienen TDAH pero nosotros las orientamos igualmente. Lo primero que tienen que hacer es ir a una asociación”, explica.

Por el Protocolo de TDAH se han realizado adaptaciones metodológicas de los exámenes consistentes en dejarles más tiempo para acabarlos, cambiando la forma de preguntar o preguntándoles si respondieron todas las preguntas... “Su problema no está en la capacidad sino en que se despistan. Y si tienen problema de lenguaje, pueden hacer un examen oral. Los exámenes de la A.B.A. U. también pueden estar adaptados siempre que haya un informe del departamento donde estudió Bachillerato solicitando medidas adaptativas. Es imprescindible acudir al orientador escolar”, recalca Pilar.

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