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Caso Abierto - La Provincia - Diario de Las Palmas

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Investigación

La conexión del crimen de Lloret de Mar con Rusia

Los Mossos están seguros de que el padre mató a su mujer e hija y después se suicidó pero si aparece una comunicación con la familia de Moscú que corrió la misma suerte un día antes intentarán investigarlo

Los dos homicidas eran dirigentes del sector del gas aunque, según remarca un periodista ruso, no deben ser considerados oligarcas. EPC

La investigación de los Mossos d'Esquadra que trata de aclarar las muertes de Sergey Protosenya, de su mujer Natalia y de su hija en Lloret de Mar (La Selva) avanza sin hallar ningún indicio que apunte a la participación de un asesino ajeno a la familia. Ni la inspección ocular de la escena del crimen, ni el rastro de salpicaduras de sangre, ni las huellas dactilares, ni las autopsias apuntan a una hipótesis distinta de la que los policías mantienen desde el primer día: Sergey mató a su hija, después a su mujer y, por último, se suicidó. Sin embargo, es un doble crimen y posterior suicidio del homicida que no tiene un móvil claro ni tampoco encaja en el patrón que acostumbran a seguir los asesinatos machistas.

No debe hablarse de violencia vicaria, subrayan las fuentes cercanas al caso consultadas por este diario, porque esta ocurre cuando el cónyuge mata a los hijos con el propósito de dañar a la pareja. Esto no sucedió así en este caso porque, según todas las pistas, Sergey atacó a las dos mujeres mientras ambas estaban durmiendo. Es decir, la madre, de 53 años, no llegó a saber que su hija, de 16 años, había sido asesinada y, en consecuencia, el padre no pudo llevar a cabo esta acción con la intención de provocar dolor. Tampoco se ensañó con ellas sino que, al parecer, intentó ahorrarles sufrimiento. Los agentes creen que primero golpeó con el dorso del hacha en la cabeza de las víctimas y, una vez inconscientes, las mató con un cuchillo. La parte irracional que suele mandar en los homicidas de género tampoco aparece en este caso.

No existen en Sergey, de 55 años, antecedentes conocidos por violencia de género ni, al menos en apariencia, el matrimonio estaba atravesando una situación que coincida con los factores que acostumbran a desencadenar un asesinato machista: como la fase de separación o la revelación de una infidelidad. La familia Protosenya estaba formada por un cuatro miembro: un hijo de 21 años que vive en París. Este joven, que viajó hasta España tras el trágico suceso, únicamente relató a los investigadores que vio a su padre nervioso el día anterior. El hijo había estado en esta casa de Lloret de Mar 24 horas antes para dejar a su hermana pequeña en la residencia de la Costa Brava. Y después regresó.

Al día siguiente, 19 de abril, el hijo ya no pudo contactar ni con sus padres ni con su hermana. Dio aviso a la policía y esta acudió a la casa, en la urbanización Els Pinars, y encontró sin vida a los tres miembros de la familia Protosenya. La mujer y su hija estaban en sus respectivas habitaciones. Sergey se había colgado de una barandilla exterior. Tenía salpicaduras de la sangre de ellas en su ropa. El hijo describe a sus padres como un matrimonio feliz, en el que no había ni rastro de comportamientos agresivos por parte de Sergey.

El crimen parecido en Rusia

El periodista Sergey Khazov-Cassia Radio Free Europe/ Radio Liberty explica a este diario que el 18 de abril, el día antes de la muerte de la familia Protosenya, hubo un crimen de características muy similares en Moscú. Vladislav Avaev, vicepresidente en la empresa Gazprombank, fue hallado muerto junto a su mujer y su hija menor.

Protosenya, como Avaev, también era un directivo importante de otra compañía de gas, Novatek. Algunos medios españoles han publicado que ambos eran oligarcas que habían expresado su desacuerdo con la guerra en Ucrania que libra Vladimir Putin. El informador Khazov-Cassia, sin embargo, cuestiona que ambos directivos hayan manifestado públicamente tal desacuerdo y matiza que no deben ser considerados oligarcas porque no alcanzan esa consideración. El patrimonio de Sergey Protosenya 'solo' ronda "los 400 millones", razona.

En el interior del domicilio, los policías hallaron unos 10.000 euros en efectivo y también joyas de gran valor que fueron inventariadas por la secretaria judicial. La familia Protosenya, como sucede con otros tantos ciudadanos rusos adinerados, lograron el permiso para residir en el espacio Schengen comprando propiedades en Chipre, que lo concede si se es dueño de una vivienda en la isla. En realidad vivían en Francia y pasaban solo algunos días de fiesta en la lujosa casa de Els Pinars.

Teléfonos y ordenadores

Los Mossos, el fiscal Enrique Barata y el juez que investigan este caso no contemplan otra hipótesis distinta a la de que Sergey las mató y luego se suicidó. No obstante, revisarán los teléfonos móviles y los ordenadores de las víctimas, sobre todo los dispositivos de Sergey, atentos a si aparecen comunicaciones con Avaev. Si eso sucediera, existiría un hilo del que tirar para averiguar por qué ambos actuaron de una forma tan similar con apenas 24 horas de diferencia. No resultará sencillo aclararlo porque la guerra ha roto las relaciones con las autoridades rusas, que difícilmente se prestarán a compartir información con el Estado español. El paralelismo entre ambos casos ha desatado los rumores acerca de la naturaleza del crimen de Lloret de Mar. De momento, son solo eso.

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