En Zamora

Año y medio de cárcel para el dueño de un bar que "tocaba" a la camarera "con ánimo libidinoso"

La joven tuvo que despedirse tras soportar el abuso sexual de su jefe cuando no había clientes y un episodio abrazos y besos en el almacén

El hostelero acusado durante el juicio celebrado en el Juzgado de lo Penal.

El hostelero acusado durante el juicio celebrado en el Juzgado de lo Penal. / S. A.

Susana Arizaga

La camarera no mintió cuando denunció a su jefe por acosar y abusar sexualmente de ella en el bar cuando se iban los clientes, por "tocarle la cintura, la espalda, las nalgas, dándole palmadas" en la barra y por llegar a "abrazarla con fuerza a pesar de que le había dicho que no le gustaba y de mostrarle su oposición".

El titular del negocio, de iniciales P.D.L., actuaba con ánimo "libidinoso" y siempre cuando los clientes se habían ido del negocio, como cuando la abordó en el almacén donde ella estaba sola doblando unas cajas a las 00.30 horas del 25 de abril de 2022 y, en contra de su voluntad, "comenzó a abrazarla, a darle besos por la cara, la frente y en la boca" para lo que le sujetó la cabeza. Este acoso y abuso sexual acaba de valer al hostelero una condena a un año y medio de cárcel porque la magistrada del Juzgado de lo Penal estima que existen pruebas suficientes para ello.

La víctima, que trabajaba solo fines de semana y durante la fiestas de Semana Santa, tuvo que soportar durante dos meses esta conducta contra su indemnidad sexual, que con al ley del solo sí es sí sería hoy una agresión sexual. El último episodio la colocó en una situación de estrés, con la tensión que ya venía acumulando, ante el comportamiento del imputado "tendencial de propia satisfacción sexual del acusado" que la sentencia estima suficiente prueba de cargo contra el industrial el testimonio de la joven.

La jueza alude a la "persistencia y coherencia" del relato sobre el abuso sexual sufrido en las declaraciones ante la Guardia Civil, ante el Juzgado de Instrucción y en el juicio celebrado recientemente, y que descartan que existan intereses espurios que distorsionen la denuncia. La víctima cuenta en todo momento que su jefe, cuando ella logra deshacerse de él cuando la acosa en el almacén, hace el gesto de pedir perdón y le manifiesta que "lo ha hecho por cariño".

La joven se quedó "bloqueada" en la estancia "por la situación, decide entrar de nuevo al bar, subir a por sus objetos personales y abandonar el lugar", de acuerdo con la sentencia. La reacción inmediata es enviar mensajes de audio a una amiga que constatan la "absoluta desolación de la víctima, que llora, repite "no sé qué hacer continuamente", apunta textualmente la sentencia para indicar que esto apunta a la "incapacidad de explicarse lo ocurrido".

Los audios, que fueron aportados con acta notarial, reflejan "el estado de agitación y nervios" de la denunciante. Solo cuando logra calmarse puede contar qué le ha sucedido. La magistrada considera que todo infiere veracidad al relato de la agredida, que solo podrían no ser ciertos si esta tuviera alguna enfermedad, todo lo contrario a lo que concluye el examen psicológico al que fue sometida y en el que vuelve a contar los hechos con los mismos detalles que en el resto de las ocasiones en las que tiene que declarar. La Guardia Civil corroboró que la víctima estaba "bloqueada, muy nerviosa, no paraba de llorar" cuando acudió a denunciar, cuando habían pasado varias horas del suceso.

La joven y el dueño del bar, que tendrá que pagar las costas del juicio, según el fallo judicial, no se conocían de nada antes de que tuvieran lugar el acoso y los abusos sexuales mientras la camarera trabajaba para el ahora condenado, solo eran vecinos de la localidad sayaguesa en la que está ubicado el bar, circunstancia que viene a descartar la posibilidad de que hubiera un motivo espurio, un enfrentamiento o enemistad, que pudiera estar detrás de la denuncia.

La víctima no ha reclamado ninguna indemnización por los daños psicológicos sufridos, otra razón para descartar que la joven tuviera intención de llevar a los juzgados a su jefe para obtener algún provecho o para perjudicarle.