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Caso Abierto - La Provincia - Diario de Las Palmas

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Violencia machista | Doble asesinato en Adeje

Las víctimas no murieron rápidamente y pudieron tardar hasta 30 minutos

Científicos del Instituto Nacional de Toxicología niegan al Ministerio Público y la Defensa que el fallecimiento ocurriera segundos después del ataque

El acusado, Thomas Handrick, habla con la traductora. | | RAMÓN DE LA ROCHA (EFE)

Las víctimas del doble asesinato de Adeje, Jakob y Sylvia tardaron hasta 30 minutos en morir. Así lo explicaron dos profesionales de la Delegación en Canarias del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses que analizaron varios órganos de ambas víctimas del doble asesinato ocurrido en la zona alta de Adeje el 23 de abril del 2019. Durante su declaración como peritos en la cuarta sesión del juicio contra Thomas Handrick, celebrada hasta mediodía de este viernes, dichos científicos señalaron que, en el caso de la mujer, los análisis indican que su fallecimiento pudo ocurrir hasta 15, 20 o 30 minutos después de que sufriera el traumatismo craneoencefálico severo.

Sin embargo, tales forenses manifestaron que no existen medios para decir el minuto concreto en que pudo dejar de funcionar su corazón. Y la misma explicación sirve para el menor de diez años. No obstante, ambos funcionarios del Instituto Nacional de Toxicología negaron que la madre y el hijo perdieran la vida pocos segundos o pocos minutos después de recibir los fuertes golpes en sus cabezas.

Cuatro médicos forenses de la mencionada institución manifestaron que en las uñas del niño asesinado apareció ADN del propio menor y de su progenitora, pero no se ha detectado del progenitor y presunto autor de los ataques. Los mencionados científicos descartaron que en dichos restos del pequeño aparecieran muestras biológicas de otra persona diferente al acusado o las víctimas.

En la interior y en el exterior de la cueva del Hoyo del Agua donde aparecieron los cadáveres no había sangre ni otro tipo de restos biológicos pertenecientes al acusado. Eso implica que en el mencionado paraje, el único sospechoso del caso no sufrió heridas sangrantes. Las únicas muestras con elementos genéticos del acusado, Thomas Handrick, aparecieron en la ropa y calzado del mismo que estaban dentro de una bolsa en un contenedor de basura situado a escasos metros del domicilio del presunto autor de los crímenes, en el casco de Adeje, en la confluencia de las calles Ramón y Cajal y Corpus Christi.

Así lo confirmaron agentes destinados en el departamento de Biología del Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil en Madrid, en base a las muestras recogidas por sus compañeros de Santa Cruz de Tenerife en el lugar del trágico suceso y en el depósito de basura cercano a su casa.

Restos biológicos de la mujer asesinada había tanto en el exterior como en el interior de la cueva del Hoyo del Agua. Respecto a los de Jakob solo existían muestras genéticas en el interior de la cavidad.

En varias prendas de ropa y complementos aparecieron sangre u otras muestras genéticas de la mujer, de su hijo mayor o bien de ambos, según aclararon los citados profesionales del Instituto Armado. Tales restos fueron encontrados en prendas que llevaban en el momento de los hechos las víctimas o el propio acusado, como la mochila de la mujer, una riñonera, dos tenis de la marca Adidas, unos calcetines o una gorra, por ejemplo. También aparecieron restos en una piedra, como sangre, pelos y masa encefálica.

Biólogas del Servicio de Criminalística del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses explicaron que las víctimas pudieron ingerir productos sólidos entre cuatro y dos horas antes de que se interrumpiera la digestión o se produjera la muerte; pero la hora exacta depende de varios factores, entre ellos de la cantidad de comida y su contenido calórico, o bien de la actividad física llevada a cabo antes de su fallecimiento.

En el análisis de los jugos gástricos de la mujer se apreció que había consumido productos vegetales, mientras que en los del niño se detectó que comió manzana o zanahoria, entre otras cosas. En cualquier caso, se trata de comidas muy similares en ambas personas. En ese estudio no se llegó a detectar otro tipo de productos. También se descarta que madre e hijo tomaran alcohol, sustancias estupefacientes o medicamentos en las horas previas a su asesinato.

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