Fernando Torres Baena, el principal condenado del caso kárate, considerado como cabecilla de un grupo criminal dedicado al abuso sexual de menores y que fue condenado en marzo de 2013 a un total de 302 años de cárcel, salió ayer de permiso penitenciario de tres días de la cárcel de Juan Grande, en el municipio grancanario de San Bartolomé de Tirajana.

Cabe recordar que Torres Baena, el principal imputado del mayor proceso por pederastia juzgado en España en el momento en el que fue juzgado en la Audiencia Provincial de Las Palmas, cumplirá una pena de 20 años al ser el límite máximo.

El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 3 de Las Palmas de Gran Canaria fue el que concedió al recluso este permiso de tres días, y que es la primera vez que sale a la calle tras cumplir de momento 13 años en la cárcel del sur de Gran Canaria.

Fue el abogado de Torres Baena el que confirmó que su cliente salía durante el día de ayer del recinto penitenciario de Juan Rejón, como informó ayer Televisión Canaria. Durante la jornada de ayer eran varios los medios de comunicación los que hicieron una larga espera delante de la prisión, con el objetivo de tomar imágenes de Torres Baena saliendo de la cárcel. Varias reclusos que salían de permiso fueron vistos, pero en ningún caso se confirmó que fuera él, como en el caso de un varón de rasgos físicos parecidos al acusado por abusos sexuales a menores, que llevaba puesta una gorra de visera y una mascarilla.

Sea como fuere, el letrado confirmó a Televisión Canaria que Fernando Torres Baena sí salió este sábado de permiso, sin precisar la hora en la que ocurrió su salida a la calle, ni tampoco indicó algún comentario o qué hará su cliente durante su permiso.

Respecto a este primer permiso, el titular del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 3 consideró que Torres Baena tuvo «un buen comportamiento» y que «se ha dedicado este tiempo a estudiar», siendo estos los principales argumentos para concederla. La Fiscalía consideró que el condenado «no supone un riesgo para la sociedad», por lo que daba un informe favorable, como también lo hizo el médico forense del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas.

El juez entendió que debía acceder a que el condenado tuviese su primer permiso, después de trece años sin ver la calle, pues «son las circunstancias que ha ido desarrollando la persona penada en prisión, las que aconsejan la concesión del mismo, siendo tal cosa lo mejor para él y para la sociedad a la que retornará cuando cumpla la condena, y para lo que hay que ir preparándoles, tanto a una como a otra, por el bien de todos».

El informe del fiscal favorable al permiso, asegura que si bien «es cierto que se trata de delitos muy graves y multitud de víctimas», «el reo ha cumplido ya holgadamente la mitad sin haber obtenido nunca un permiso penitenciario».

El magistrado recordó que el juez de Vigilancia Penitenciaria es el de proporcionar al recurso «el mejor régimen y tratamiento» en la cárcel y no de «justiciero o vengador».