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El edil que quiso ser periodista

Alejandro Ramos, titular de Vías y Obras, abandonó el fútbol por una grave lesión y cambió el periodismo por el Derecho debido a razones económicas, pero terminó apasionándole

El edil que quiso ser periodista

El edil que quiso ser periodista

La entrevista se realiza en su despacho de la concejalía de Vías y Obras, ante una mesa con varias carpetas de asuntos relacionados con este departamento. Acaba de llegar de una visita a Valle de Los Nueve, donde se ejecutan obras de mejora del firme y aceras. Siempre de un lado para otro, Alejandro Ramos acaba de pasar una semana algo complicada en las relaciones del pacto, pero todo ha quedado atrás y la pequeña tormenta en un vaso de agua se ha dispersado.

Nacido en Jinámar el 5 de junio de 1982, Ramos es residente en el barrio, que le ha visto crecer y alcanzar, con una importante remesa de votos una de las cuatro actas de concejal del Partido Socialista. No se ha marchado y no parece que lo vaya a hacer en breve. Ha enseñado Jinámar a su jefe de filas nacional, Pedro Sánchez, al que ya ha traído dos veces, y a su jefa regional, Patricia Hernández, vicepresidenta del Gobierno de Canarias. Y ha logrado que todos los medios giren la vista en dirección a este populoso barrio compartido por Telde y Las Palmas de Gran Canaria

Pero lejos de los oropeles que supone salir en los medios de comunicación por su actividad política y por las campañas electorales, Alejandro Ramos conoce por experiencia propia que la vida en rosa es una bonita canción, pero en la realidad diaria hay muchas espinas que pinchan y hacen sangrar. Pero alega que no da marcha atrás, sino que continúa batallando.

El joven abogado, diplomado en Relaciones Laborales y posteriormente licenciado en Derecho, cuenta con modestia, sin victimismo, que su vida no ha sido fácil. Hijo mayor -tiene una hermana más pequeña, Laura- de un matrimonio humilde compuesto por Carmelo Ramos, de 59 años, panadero de profesión, y por Inmaculada Guerra, de 56 años y ama de casa, Alejandro fue un excelente estudiante de enseñanza primaria, con muy buenas notas que llamaron la atención del equipo directivo del colegio Pedro Lezcano, en Jinámar, donde cursaba estudios.

"Los profesores hablaron con mis padres y les recomendaron que me fuera a un instituto donde se impartiera BUP, ya que en el barrio se iba a implantar la ESO, un nuevo sistema educativo que no parecía convencer mucho, por lo que finalmente me decidí ir al instituto José Arencibia Gil, en el centro de Telde". Y lo que son las cosas del destino. Carmen Hernández, alcaldesa de Telde y socia de Ramos en el pacto de gobierno, fue tutora y profesora suya en dos cursos, el primero y tercero de BUP.

Recuerda a Hernández como una buena profesora y seguía sacando buenas notas, hasta que le llegó su particular año horrible, donde una grave lesión le dejó en el dique seco y tuvo que repetir COU.

Buen futbolista, jugaba de central con vocación de ataque y llegó a la cadena de filiales de la Unión Deportiva Las Palmas para entrenar con el juvenil B del equipo amarillo. Allí conoció a futbolistas hoy reconocidos como Jorge Larena, Rubén Castro o Ángel López. Su llegada se produjo tras una excelente campaña donde su equipo fue campeón del grupo V de cadetes con el Jinámar. Esa temporada le seguía los pasos a él y a otros dos compañeros Manolo Marrero, quien los llevó al juvenil B del equipo amarillo, donde entrenaban y seguían jugando en el Jinámar. En ese equipo jugó con Iván, de Efecto Pasillo.

Recuerda la lesión como si fuera ayer: "fue en un partido en el campo del Mundial 82, un 17 de diciembre. Salí a por un balón aéreo para despejarlo con el pie antes de que llegara el jugador del otro equipo, pero al golpear el balón recibí una plancha y me pegué un fuerte batacazo. Pero lo peor fue verme con el pie colgando, con una rotura de la tibia y el peroné".

Le operaron un 22 de diciembre y estuvo en cama un mes. Pero lo que más le dolió de su convalecencia fue cuando le retiraron los drenajes. Tiempo después se operó para quitarse el hierro, "porque no quería ningún elemento externo dentro del cuerpo", asevera.

Acabado COU, estudió Relaciones Laborales porque no se podía permitir por motivos económicos ir a Tenerife a estudiar Periodismo Deportivo, ya que era un asiduo oyente de los programas de deportes y futbolero- del Real Madrid- y quería encauzar su vida profesional en los medios de comunicación, "como comentarista de fútbol o de otros deportes".

Olvidada esa opción y después de haber trabajado de barrendero en Las Palmas de Gran Canaria con 18 años o de camarero en el pub La Finca de Telde con 19, Alejandro se metió con 20 años en UGT gracias a "mi tío y mentor Gregorio Guerra, una persona imborrable para mí". Alternó los estudios de Derecho con su trabajo en el sindicato e hizo el CAP para tener otra vía de ingresos, la enseñanza. Pero la defensa de los derechos de los trabajadores terminó por apasionarle y dedicarse con más tesón, si cabía, a su profesión. "Siempre tengo presente el recuerdo de mi padre trabajando muy duro y me dije que a los 30 años habría estudiado dos carreras y lo conseguí, su ejemplo ha sido muy importante para no darme por vencido". No descarta estudiar periodismo, pero ahora está centrado en su labor de concejal.

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