Telde

El isleño que habla de África

José Naranjo es galardonado con el premio Ubuntu por la defensa de la libertad informativa

Sus inicios periodísticos fueron con las primeras migraciones a Canarias 

Jose Naranjo junto a una mujer en Mauritania, mientras realizaba uno de sus trabajos

Jose Naranjo junto a una mujer en Mauritania, mientras realizaba uno de sus trabajos / LP/DLP

El periodista teldense José Naranjo Noble recibió ayer en Cádiz el premio internacional Ubuntu en la categoría de líderes emprendedores en prensa y medios de comunicación por la defensa de la libertad de información. Un reconocimiento a su carrera profesional en el continente africano, lugar en el que reside desde hace doce años y donde ha aprendido el valor de las cosas. «De África hay grandes lecciones que aprender», dice. 

José Naranjo Noble siempre tuvo claro a lo que se quería dedicar. Más aún cuando en los años 90, el archipiélago canario empezó a experimentar las primeras llegadas de las pateras, un suceso que por aquel entonces era novedoso al mismo tiempo que impactante. El instinto periodístico de Jose, o Pepe como es conocido, le animó a experimentar de cerca esas migraciones. «Me tropecé con un fenómeno muy grande que cuenta muy bien la injusticia del mundo que vivimos, que obliga a muchas personas a cruzar el Atlántico para llegar hasta Canarias». 

A través de pequeños pasos, que en realidad eran de gigante, Naranjo ha logrado ganarse la admiración de muchas personas, consolidándose como uno de los periodistas más importantes a nivel mundial por su labor, su liderazgo y también al progreso de sociedades marginadas. Es por ese motivo por el que hoy, la ciudad de Cádiz ha sido testigo de cómo entregaban a José Naranjo el premio Ubuntu en la categoría de líderes emprendedores en medios de comunicación por la defensa de la libertad informativa. 

Desde el primer momento e impactado por la crueldad de lo que estaban viviendo estas personas, Naranjo decidió que lo correcto era ir al otro lado del mar, justo donde se estaban produciendo esas embarcaciones. Ciudades africanas en las que algo no muy bueno debería estar pasando para que sus habitantes huyeran de esa manera. «Me fui a Mauritania, Marruecos, Mali e incluso Senegal, y en esos caminos fui contando historias mientras yo aprendía», explica. 

Con el tiempo, tal y como asegura Pepe Naranjo, comenzó a comprender que África era un continente en el que no se estaban contando las cosas como merecía, y que había historias más allá de las migraciones que valía la pena contar. «Sentí curiosidad, tanta que a finales de 2011 decidí quedarme ahí a vivir, porque me decía a mí mismo que me faltaba la experiencia de vivir la parte de lo cotidiano, el África del día a día», comenta. 

Ya han pasado doce años desde que Naranjo vive en África, concretamente en Dakar, capital de Senegal. Una ciudad que le ha enseñado a que en la vida no hay nada fácil, y que a veces las cosas tardan, pero llegan. «Los primeros años fueron complicados, hable con decenas de personas y me dije que había un potencial enorme para un corresponsal, un nicho de negocio y de rentabilidad, pero también que tenía que ser paciente porque las cosas no iban a pasar de un mes para otro, una cuestión de tenacidad».

«Los africanos siempre me han ayudado, nunca me ha faltado un sofá donde dormir ni una mesa para comer»

Sin embargo, las coberturas en guerras o en la epidemia por el Ébola dieron mucha visibilidad a José Naranjo, que poco a poco empezó a ganarse la confianza de medios, que con el paso del tiempo fueron pidiéndole y comprándole historias. «Los africanos siempre me han ayudado, siempre ha habido un sofá donde dormir y una mesa donde comer, una ayuda y una guía. Sin ellos, no hubiera podido. Yo todo ese cariño y esa ayuda es de lo más preciado que he podido vivir», asegura el periodista canario. 

Tejer redes con África

Su experiencia a lo largo de estos años le ha llevado a la conclusión de que tejer redes con medios africanos para llevar a cabo un periodismo más completo podría ser una de las claves. Y es que uno de sus sueños, según explica, es trabajar en colaboración con periodistas y medios africanos. «De esta manera, los productos van a ser más variados y estarán más enriquecidos». Él, ya ha cumplido de algún modo ese sueño, aunque en momentos puntuales. «Hemos firmado juntos alguna historia, y te das cuenta que todo se complementa y es maravilloso», asegura orgulloso.

Tal y como explica, el año que viene se cumplirán 30 años desde que empezaron a llegar las primeras pateras con migrantes «y si vemos esas fotos, te das cuenta de que ha habido una evolución que se ha visto interrumpida en momentos puntuales, pero que sin lugar a dudas, este año ha sido el de más llegadas al archipiélago». Un aumento que tiene que ver con la realidad que vive en continente africano, como puede ser la crisis política, económica y social de Senegal durante estos últimos años, el covid o las guerras. 

«En Canarias tenemos que asumir que las migraciones las vamos a vivir siempre, con más o menos llegadas»

La experiencia de José Naranjo en temas relacionados con las migraciones le ha llevado a la conclusión de que las migraciones forman parte de la historia compartida con África. «En Canarias tenemos que asumir que se trata de una situación que vamos a vivir siempre, que habrá años con más llegadas que otros y lo que tenemos que hacer es buscar la manera de abrir puertas para que estas personas no tengan que jugarse la vida cada vez que tienen que poner rumbo a otro lugar». Una cuestión delicada que Naranjo achaca sobre todo a una «falta de valentía» por parte de las clases políticas de este país. «Hay que crear vías legales y seguras que disuadan a todos los que se juegan la vida». 

Con mil historias en su mochila de viaje y cientos de recuerdos en una esquina de su corazón, José Naranjo recoge otro premio, que colocará junto a los que ya tiene y que le harán seguir amando al periodismo de esa manera tan característica. ¿Volver a Canarias? Esa pregunta tiene una respuesta clara para él, y es un sí rotundo. «Nadie que emigra o se va piensa en quedarse hasta el final. Canarias es mi lugar, donde está mi familia y donde también soy feliz. Mis vínculos ahí son muy fuertes», sentencia.