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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Setién y el poder de la palabra

El técnico, tras tres derrotas consecutivas, recurre al trabajo mental y defiende su estilo de seda

El técnico de la UD Quique Setién da instrucciones a Jonathan Viera, durante una sesión en Barranco Seco. QUIQUE CURBELO

Sombras y tinieblas sobre la figura de Setién. Se ha abierto la cacería. La peor dinámica del curso [tres derrotas consecutivas, un gol a favor y cuatro en contra] han bastado para poner en el disparadero al arquitecto de la mejor UD del siglo. El varapalo de La Rosaleda [2-1, el pasado lunes], la octava derrota foránea, trajo una lista de daños colaterales sonrojantes. El bloque isleño es el segundo peor visitante, con cinco puntos de 33 en litigio-.

Se ha especializado en resucitar cadáveres [Granada puso fin a siete jornadas sin alegrías ante los amarillos, por las diez del Málaga]. Para aportar algo luz al caos lejos La UD tuvo que rendir visita a tres escenarios Champions -Pizjuán, Camp Nou y Calderón-, así como otro de Liga Europa -El Madrigal-. Plazas calientes, barrios de pánico.

En La Rosaleda, hubo capítulos para el esperpento. Tras la tormenta, el cántabro ha vivido una semana de reflexión, con charlas individualizadas. Mejorar la presión sin balón, salir a la contra como rayos... El poder de la oratoria, un alma divina. En el horizonte, espera un enemigo despiadado en el Bernabéu: el Madrid de Cristiano.

Z Dardo a los resultadistas

El técnico de la UD anuncia "cambios" para esta noche y destila calma. "Ni siquiera con las victorias modifico mi manera de ver las cosas. Estoy muy tranquilo, muy sereno, porque veo a los futbolistas. Si no fuera así, desarmado, estaría preocupado. El equipo no se ha desarmado por un partido malo. Si hubiésemos anotado algunas ocasiones todo habría cambiado. Pero a los resultadistas eso no les importa. Sin embargo, por mi forma de ser, yo sí tengo en cuenta las sensaciones". Pero precisa de resultados, para al menos, conquistar la opción de luchar por Europa.

Z Viera, Roque, Prince...

Con la renovación de su contrato en el congelador, Setién cuenta con el respaldo de la grada. Está en las manos de un vestuario comprometido, que sigue a la espera de la versión galáctica de Jesé y Halilovic -tres partidos, cero goles para los dos refuerzos invernales-.

"Estamos a muerte con el entrenador", aseguró Jonathan Viera, el monarca de esta UD sin nueve [Livaja fue baja ante el Málaga y tampoco estará ante los vascos y el Madrid]. En los despachos, se reconoce su valía pero ya se anunció que nadie es indiscutible.Existen otras opciones, ya hay un plan 'b'.

Su futuro, sigue sin resolverse. Es un incógnita. "La pelota está en el campo del club y las peticiones en mi campo están exactamente igual, esperando que me llegue la pelota para devolverla", relató ayer.

Cada gesto del estratega se analiza con lupa. Sus charlas con Jonathan Viera, Roque y Prince confirman su esmero por mantener una línea directa con los referentes.

Otro capítulo de esta agitada semana fue su mensaje en la red social: 'Veo que algunos pierden la fe, pero seguiremos y les convenceremos de nuevo. Tan firme como cuando llegué'. Ahora lo justifica, y lo utiliza como gasolina mágica para su Ferrari amarillo.

"Siempre tienes un momento de reflexión después de los partidos, escuchas opiniones? Me gusta palpar un poco la opinión generalizada. Sé que dentro de esto nuestra afición hay mucha gente que tiende a pensar que somos unos fenómenos cuando ganamos, y que cuando pierdes, al revés. Percibes cierto desánimo porque llevamos tres derrotas seguidas (...) Pero nosotros para llegar a las victorias tenemos un camino trazado. Tras las derrotas yo quería transmitir que sigo estando muy firme. Siempre he estado más preparado para perder que para ganar".

Z Factor emocional

Dibuja un vestuario "dolido" pero "con ilusión y ganas. Ahora tenemos dos partidos complicadísimos, perfectamente podemos perder y mi estado de ánimo no va a bajar. Entiendo que hay rivales que van a ser mejores. Esto no quita que hay mimbres suficientes para confiar en el equipo (...) Cuando más necesitas a tu gente es en los momentos en los que no ganas. Todo el mundo incluso en las derrotas nos ha valorado". El estratega se pone serio. Busca la gloria para silenciar la tormenta perfecta.

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