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Especial descenso / Radiografía de un descalabro

El calendario del desastre

La UD ha dibujado una temporada catastrófica con numerosos escándalos tanto deportivos como extradeportivos Z El descenso, desenlace cantado en un año para el olvido

Jonathan Viera celebra un gol con el Beijing Guoan.

Jonathan Viera celebra un gol con el Beijing Guoan. BEIJINGGUOAN.COM

Una temporada para el olvido. Un calendario con fechas marcadas en rojo con un sinfín de tragedias y malas decisiones que no han hecho otra cosa que suponer la peor de las noticias: volver al infierno. Nadie se salva. La gestión directiva, técnica y deportiva no han estado a la altura de un equipo que pretendía sumar su cuarta temporada consecutiva en la máxima categoría del fútbol español.

Se puede echar la vista atrás y poner el punto de partida del descenso en el momento en el que Quique Setién abandonó la entidad amarilla empujado por la zona noble del club. El cántabro debió olerse lo que se avecinaba a la vuelta de la esquina y encontró el éxito lejos de la Isla con todo lo que pedía y aquí se le impedía. La plantilla que maravilló a sus órdenes la temporada pasada quedó desmantelada desde el principio de curso. E incluso los mismos hombres que llegaron a llamar a las puertas de la selección española, Pedro Bigas, Vicente, Jonathan Viera y hasta el mismo Vitolo fueron una mala sombra de lo que demostraron la última temporada.

Roque Mesa y Prince Boateng, dos de los estandartes pasados, cogieron puerta antes de comenzar el tercer reto consecutivo de la UD en Primera desde el último ascenso. El primero se convirtió en la venta más cara de la entidad hasta el momento: 12,5 millones de euros desembolsó el Swansea por el timonel de la nave amarilla. El segundo alegó motivos familiares para poner rumbo al Eintracht de Frankfurt. El proyecto de los despachos de 7 Palmas no era capaz de convencerles para continuar como amarillos.

Para hacer olvidar estas bajas y afrontar un proyecto ilusionante, se construyó la denominada "mejor plantilla de la historia de la UD", según palabras del presidente Miguel Ángel Ramírez. Llegaron 18 caras nuevas a lo largo de la temporada. A cambio se marcharon jugadores como Jonathan Viera, Rémy o Vitolo, tasados en más de 75 millones de euros.Primeros síntomas

Primeros síntomas

Al mando de esa mejor plantilla histórica se puso a Manolo Márquez. El entrenador catalán cumplía con el perfil que había anunciado el presidente amarillo como sustituto de Setién. "Lleva tiempo fichado y es español", dijo Ramírez. Meses después, tras la dimisión de Márquez, él mismo confirmó que su nombramiento fue una solución de emergencia. "Me pusieron a mí, pero no estaban convencidos", indicó el míster.

En medio del terremoto, De Zerbi, el entrenador que iba a coger las riendas del equipo, firmó con el Benevento de la Serie A, equipo también descendido a la segunda división italiana.

La travesía de Manolo Márquez al frente de la UD duró seis jornadas ligueras. El catalán consiguió firmar seis puntos en ese tramo de competición y tras dos meses y veintitrés días dimitió justificándose "falto de fuerzas para seguir con el proyecto".

Tras la salida de Márquez, el remedio para paliar los primeros síntomas de debilidad del conjunto amarillo fue la decisión más desacertada de la temporada. Pako Ayestarán llegó para sentarse en el banquillo insular y confirmarse como el peor entrenador de la historia del club. Su bagaje, ya no solo de puntos -uno en siete jornadas-, será recordado por su ineficacia en la comandancia y ser el responsable de introducir al equipo en una espiral negativa que ya le acompañó hasta el final, una losa con la que el equipo se fue directo a Segunda. Con el guipuzcoano se entró en descenso después de más de un año sin pasar por la zona caliente mientras imperaba su única respuesta: "trabajo, trabajo y más trabajo". No es más ciego el que no ve sino el que no quiere ver.

Además, para el recuerdo también quedará el día de su debut frente al Barcelona a puerta cerrada en el Camp Nou , con la camiseta amarilla mancillada, como si fuera un tablón publicitario, portando una bandera española en el día en el que una parte del pueblo catalán votaba si quería o no independencia.Episodios catastróficos

Episodios catastróficos

Llegada la destitución de Ayestarán, el equipo quedó a la deriva. En un principio se eligió a Jorge Almirón como sustituto, pero la Federación Española desestimó su fichaje por incumplimiento de la normativa UEFA. Una muestra más del estado de la estructura del club.

Sin la opción Almirón, se optó por la contratación de Jémez, que puso como condición esperar por él pasada la fecha de Navidad, por lo que la plantilla navegó en la Liga más importante del mundo con Paquito Ortiz al frente. Un entrenador sin título que se comió el marrón y el que menos culpa tiene de todo el desaguisado.

Paco Jémez se hizo con el equipo un día después de Navidad. Su llegada vino acompañada por una filosofía militar. Rémy -el máximo goleador del momento- y Tannane fueron los primeros damnificados. Fulminados por dos llegadas a destiempo.

Tormenta de fichajes en el mercado invernal, ocho caras nuevas. Se instaura la encomienda a los Mercenarios. La vergüenza de Montilivi, no conseguir salir del descenso después de cuatro opciones, Emenike, la venta de Viera... una travesía por el desierto en la que la afición insular ha sido la más damnificada y que en la temporada 2018/2019 responderá ante la nueva aventura por Segunda, esa a la que nunca debió volver.

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