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Mel, huérfano de fichajes

El entrenador pidió un lateral derecho, un mediocentro defensivo y otro extremo y no llegó ninguno | Desde el club aseguran que el motivo no fue la falta de dinero

Pepe Mel (centro), técnico de la UD Las Palmas, dialoga con el presidente de la entidad, Miguel Ángel Ramírez (izquierda), y el director deportivo, Rocco Maiorino, el pasado 24 de enero en Barranco Seco.

Pepe Mel (centro), técnico de la UD Las Palmas, dialoga con el presidente de la entidad, Miguel Ángel Ramírez (izquierda), y el director deportivo, Rocco Maiorino, el pasado 24 de enero en Barranco Seco. QUIQUE CURBELO

Siete operaciones durante el mercado invernal, tres de entrada y cuatro de salida. La UD Las Palmas inscribió a Fede Varela, Aridai Cabrera y Tanausú Domínguez Tana y dio de baja a Jonathan Viera, Maikel Mesa, Deivid Rodríguez y Sergio Araujo. Además, entregó un ficha profesional a Fabio González. Pero Pepe Mel quería más. En concreto, un lateral derecho -sobre todo-, un mediocentro defensivo y un extremo aparte del que llegó. Concluido el plazo el viernes pasado, ninguno de ellos aterrizó y ahora el técnico lo lamenta.

Lo hizo públicamente en la sala de prensa de Riazor después de que su equipo cayera frente al Deportivo de La Coruña (2-1). "Pienso que hubiéramos necesitado un lateral derecho y hoy se ha vuelto a demostrar", dijo el madrileño, que apostó de inicio por Srnic como carrilero para luego retirarle a la media hora, cuando sustituyó a Eric Curbelo, el habitual en esa posición desde la lesión de Álvaro Lemos a finales de octubre.

La necesidad de reforzar ese puesto era, por tanto, una necesidad que venía de lejos. En primer lugar porque la UD ya había cerrado su plantilla en verano con el gallego como único lateral derecho puro, y luego porque su recuperación ha sido más lenta de lo esperado. De hecho, todavía se desconoce cuándo volverá a estar disponible, lo que obliga al técnico a seguir con parches para cubrir la zona.

Curbelo y Álex Suárez se han alternado la titularidad en ausencia de Álvaro, pero ambos son centrales y ninguno de ellos ofrece las prestaciones ofensivas del coruñés. Jesús Frotes, por su parte, jugó los dos partidos de la Copa del Rey, pero no convence a Mel como para convertirse en un fijo.

Para más inri, en el lado izquierdo el plantel tampoco está sobrado de efectivos, ya que Dani Castellano lleva lesionado desde finales de octubre también -se le espera para dentro de dos o tres semanas-, lo que convierte a De la Bella en el único lateral zurdo desde hace ya tiempo. El sábado, para colmo, está sancionado, por lo que el preparador amarillo deberá citar otra vez a Dani Martín Flaco, que ya debutó en Miranda de Ebro, o reconvertir a otro jugador.

Solicitud denegada

El madrileño, sabedor como ninguno de las carencias del equipo, insistió en reforzar el costado derecho, pero la dirección deportiva encabezada por el italiano Rocco Maiorino no se lo trajo. No será por falta de dinero, o al menos eso es lo que transmiten desde el club. Según los dirigentes, había liquidez y no habría existido ningún problema para cumplir con el fair play financiero establecido por LaLiga.

Las salidas de Viera, Maikel, Deivid y Araujo, de los jugadores con una ficha más elevada, supusieron un alivio para las arcas amarillas, toda vez que se fueron cuatro de los que más cobran y llegaron tres, uno menos, y no tan costosos.

Así que la explicación para que no llegara casi nada de lo que pidió Mel tiene que ver más con otros aspectos que no los económicos. Bien porque los responsables, entre los que están el propio Maiorino, Toni Otero -secretario técnico-, Branko Milovanovic -ojeador internacional- o Juanito Rodríguez -ojeador nacional-, no encontraron a nadie que quisiera venir, o bien porque directamente no consideraron oportuno traerlo, Mel se quedó sin lateral derecho.

También sin mediocentro defensivo. El entrenador reconoció en la previa del partido de Riazor que el que quería fichar se lo llevó finalmente el Zaragoza. Luego se descubrió que se trataba de Dani Torres, que pertenece al Alavés el curso pasado jugó en el Albacete, y ahora, tras pasar media campaña en blanco, regresa a la Segunda División.

Esa petición también es antigua. En concreto, desde la pretemporada. El madrileño había insistido en la necesidad de reforzar esa posición porque no contaba con Javi Castellano, al que había incitado a marcharse pero ese fichaje tampoco llegó. Ni antes ni ahora.

Mel incluso solicitó al club que Nosa, entonces y ahora sin equipo, estuviera a prueba durante un tiempo, pero sólo aguantó unos entrenamientos porque su rodilla estaba bastante maltrecha. Meses después, el gemelo se ha convertido en un fijo en el centro del campo.

Y Pepe Mel en un huérfano de fichajes. No le salva de los males del equipo, que antes de Viera jamás tuvo una identidad, como tampoco después de él. Encontrarla es una cuestión que le atañe, pero desde los despachos poco le han ayudado.

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