Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Padre amarillo, hijo blanquiazul

Gonzalo Cabrera, 83 años, llega de Tenerife en su silla de ruedas para alentar a Viera | El fotógrafo Gonzalo Jesús es del ‘Tete’ por Rommel | «Nuestro derbi dura los 365 días»

Padre amarillo, hijo blanquiazul

Para ver este vídeo suscríbete a La Provincia - Diario de Las Palmas o inicia sesión si ya eres suscriptor.

Padre amarillo, hijo blanquiazul Paco Cabrera

La familia Cabrera late dividida de cara al clásico del 16-O. Dos religiones bajo el mismo techo. Por un lado, el arte barroco de Viera como único credo. En el otro bando, Corredera y el romanticismo de Valdano y Fernando Redondo como parte del texto sagrado. Desde la planta 23ª del AC Hotel Gran Canaria escenifican el ‘derbi de los rascacielos’. Dos equipos en playoff, noventa minutos. «Cállate que te desheredo».

El derbi de la sangre. Una familia, dos escudos. Padre, hijo, sobrinos...El picante de la vida. El partenón del Gran Canaria abre esta tarde sus puertas al clásico de las alturas. No deja de ser una terapia del alma. Bajo el horizonte de talento de Viera y Corredera, un pique cotidiano. En la 23ª planta del AC Hotel Gran Canaria, Gonzalo Cabrera Galván, de 83 años, y que hizo sus pinitos en el fútbol regional, lo tiene claro. Digan lo que digan, el Teide es amarillo.

«Viera es de otra dimensión, el chiquillo corre como un poseso y luce una categoría de otra época». Natural de Fuerteventura, reside en Santa Cruz de Tenerife. El ‘pío pío’ es su religión. Lo lleva en el pecho y en el corazón. Su derbi dura todo el año. Toda una vida.

En la otra parte de la mesa, antes de iniciar el pulso del clásico de los rascacielos, el fotógrafo Gonzalo Jesús Cabrera Lasso, de 48 años, calienta el debate dialéctico con su padre. En su lente mágica, un gol de chilena de Corredera en el 91’ para compensar el latigazo de Vicente Gómez en 2014. Y de paso, sepultar la maldición de Marcos Márquez con su tanto sobre la bocina en abril del 2008. «Yo me enamoré del CD Tenerife por Rommel Fernández, menudo jugador. Luego llegaron los Fernando Redondo, Óscar Alberto Dertycia, Diego Latorre, Felipe, Chano y Juanele». Los paseos por Europa, las dos Ligas hurtadas al Madrid en la bombonera tinerfeña y un entrenador por encima del verso. «Mi entrenador favorito siempre ha sido Jorge Valdano. Le dio otro aire al equipo, el número uno, con el permiso de Jupp Heynckes».

Padre e hijo comienzan la batalla. «Solo hay que mirar las temporadas en Primera [34 del cuadro amarillo por las trece del conjunto blanquiazul] para percatarse de la grandeza de un equipo y otro. Además, en el ataque, nadie nos puede parar: Jesé, Pejiño, Peñaranda...Son huracanes», concreta Gonzalo Cabrera I, que se emociona al evocar las dunas y jareas del Insular. «El fútbol romántico».

Germán, Castellano, Gilberto I, Guedes...Iconos amarillos de categoría cinematográfica. «Ya quisiera el Tenerife tener a Viera para este derbi y los quinientos que se avecinan. Mi pronóstico: 2-0». Para el fotógrafo de las emociones, llega su estreno en Siete Palmas, el mismo que profanó Alfaro (2008). El hijo responde al padre desde la prudencia. «Mollejo es un ‘diablillo’...Ya nos toca en esta tierra tan hermosa». Diplomacia ante todo. Es el clásico de los 365 días. «Pórtate bien que te desheredo», bromea el veterano. Una silla de ruedas al infinito. Todos caben en este derbi. Pablo, Joan y Fabián conforman la cantera. Sobrinos y nietos a 23 pisos del bendito césped.

Compartir el artículo

stats