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Compañeros de ‘La Décima’

Jesé, delantero amarillo, y Xabi Alonso, entrenador de la Real B, reinaron en Lisboa

Jesé Rodríguez, tirado en el césped a la izquierda, celebra ‘La Décima’ junto a sus compañeros, entre ellos, Xabi Alonso –sobre él, también en traje–. | | REAL MADRID

Una de las imágenes más icónicas de la final de la Liga de Campeones que disputaron en Lisboa el Real Madrid y el Atlético de Madrid llegó desde la grada. Poco antes, Sergio Ramos había mandado el partido a la prórroga. Fue ahí, en el tiempo de prolongación, cuando Xabi Alonso no pudo reprimirse. Nadie le paró. El gol de Gareth Bale en el minuto 110 que suponía el 2-1 para los blancos hizo que el tolosarra entrara en éxtasis. El mediocentro, sancionado, saltó al césped para celebrar el gol junto a sus compañeros. Era la locura.

Ahí, a su lado, andaba Jesé Rodríguez. Ambos futbolistas eran dos de las bajas que tenía Carlo Ancelotti para el partido más importante del Real Madrid en Europa desde hacía más de una década. El delantero grancanario intentó sujetar a Xabi Alonso, aplacar su arrebato de felicidad, pero fue imposible. Ahora, Alonso, entrenador de la Real Sociedad B, y Jesé, delantero de la UD Las Palmas, se reencontrarán el viernes en el duelo entre amarillos y el filial txuri urdin.

Aquel 2014, el mundo veía la explosión de Jesé Rodríguez, el talento que el Real Madrid había mimado en su cantera. Una historia que se torció en el momento donde escribía sus mejores páginas en el club blanco. Fue precisamente la Champions League la que le arrebató la plenitud que tocaba. Tenía 21 años y llamaba a las puertas de una selección española que en junio tenía Mundial en Brasil. Pero todo se torció en la vuelta de los octavos de final del torneo europeo con una eliminatoria decidida. Sead Kolasinac, defensa del Schalke 04, arrolló a Jesé y llegó un descorazonador parte médico: rotura de ligamento cruzado. De ahí hasta hoy, mil vueltas y un nivel que nunca regresó.

Xabi Alonso, por su parte, se perdió la final de Lisboa por acumulación de tarjetas amarillas. Aquella carrera fue su última en el Real Madrid. Ese verano, con su segunda Champions bajo el brazo, se marchó rumbo al Bayern donde su clase se puso al mando de Pep Guardiola. Y eso que había renovado en enero de 2014, apenas cinco meses antes de la final de Lisboa.

«Es un emblema para el club, un ejemplo para mí y para todos los jóvenes. Estaremos encantados de que siga con nosotros», apuntó Jesé en aquellos días donde Alonso era un espejo para los que como él se asomaban a una de las cotas más altas del balompié mundial: el Santiago Bernabéu. Un ejemplo que ahora crea escuela en su casa, la Real Sociedad.

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