La crónica (13ª jornada) / Osasuna--UD

Moleiro es un lingote de oro

El ‘10’ de la UD Las Palmas se estrena como realizador en Primera con un golazo que vale un punto en El Sadar

Coco, con un autogol, aplaca la épica v Valles vuelve a lucirse con una exhibición

Paco Cabrera

Paco Cabrera

El bautizo del nuevo Pedri. El Sadar, baptisterio de Alberto Moleiro. Con ustedes, el sucesor de Viera en el trono de la magia eterna. Punto en el infierno rojillo que vale por cien lingotes de oro. La UD, en otro ejercicio de madurez supina, arrancó un empate de lujo en El Sadar (1-1) y sigue en la zona noble de la tabla tras 13 jornadas. No es casualidad, este sello de pragmatismo carece de límites. Lo dice la tabla, lo dice la historia. 

Conviene darle la importancia debida a esta unidad en el casillero (el punto 18 tras 1.170’), ya que Jonathan Viera Ramos lo vio desde el salón de su casa y Sandro Ramírez se quedó en el banquillo -inédito en este ejercicio de supervivencia en el fortín del ejército navarro de Jagoba-. Como diría Quique Setién, en una versión actualizada al 2023, de Tana al ‘10’ de la versión italiana de Las Palmas, ver a Moleiro vale el precio de una entrada. Pagar un ticket por ver al señor Alberto Moleiro, el nuevo emperador, parece lo más honesto. En tiempos del rigor, donde Álvaro Valles con sus guantes de Gucci es el puto amo, reflorece la semilla del eterno aspirante a crack. El mimbre de los 25 millones de euros, oferta que llegó a la UD hace un año, por fin tira la puerta. Lo hizo de forma soberbia. Tras una temporada sin ver portería en Segunda, marcó en Copa del Rey y ahora bate a Herrera con el gol de la jornada. Golpe de la derecha tras dos amagos. Un Goya. 

Fue un ejercicio de orfebrería. Un golpeo desde más de 50 metros de Moleiro (suplente), superada la hora de partido, puso en franquicia a los amarillos, que luego vieron como llegaba el empate con un cabezazo de Saúl Coco ante su intento de defender a Budimir. 

La apuesta de inicio de Pimienta por Kaba resulta fallida: el guineano sólo dejó intensidad y arrojo

En el tramo final, tocó padecer la ira de los 20.125 espectadores, pero Álvaro Valles se ha ganado la condición de superhéroe de La Rinconada. Producto de Marvel. Tablas para un plantel que sigue coqueteando con los ángeles. Del recital ante el Atlético del 3-N, fundamentado en el arte, al oficio. Pimienta sabe ganar de todas la maneras. Fue el bautizo de Moleiro, el Pedri 2.0 en el reino de Bellingham, y la consagración de la pizarra del barcelonés: trece jornada y solo 12 tantos en contra.

 Una obra de arte que alza a los altares a un técnico modesto que ya está en las libretas de los grandes. Con Kaba como sorpresa en el once, el primer acto fue un pantallazo del teletexto. Ver el mapa del tiempo. Un señor tostón. El San Fermín del bostezo. Y es que el primer acto concluyó con un pacto entre caballeros. 

Silencio, tedio y habla el ‘10’

Deprimente pero enriquecedor. Un punto con empaque de 0-0. Nada de nada. Aborto a la magia. Una ingeniería del rigor que contentaba a los amarillos. Aplaudir al chopped. Llovían los minutos. Ese 0-0 valía un Santo Grial. Pero había que remar. Tras 45 minutos solo latía como reconocible un remate en el área pequeña de Ante Budimir. El resto, fuegos de artificio. Y la nada de nada. Lo más motivante era llamar a tu suegra. Un primer acto sin viagra. Toneladas de nimiedades, para una UD que solo inquietó el arco de Herrera con un tímido cabezazo de Sory Kaba. El resto fue una coral de equilibrios, hasta que llegó el zarpazo de Moleiro desde la frontal. 

Bendito ‘10’. Bendito Maradona. Un tanto de bandera, que bien vale una entrada. Con Viera en su casa, el ‘10’ se ha ganado el Roque Nublo. Apuros y apuros. Valles silenció la ofensiva del ogro rojillo. El Sadar fue el jardín de Moleiro. El patio de lo prohibido. Y eso que era suplente. Había que esperar.

Tras un primer acto soporífero, todo se anima con los cambios en un día sin luz de Kirian

Pasaron cosas. Lo intentó Moi Gómez, en esa contienda por el territorio con Kirian y Javi Muñoz. Un tiro de Budimir fue taponado por Mika Mármol. Luego llegó la irreverencia de Mojica, y Valles es Spiderman. El Batman de La Rinconada completa méritos para ir a la Roja o al más allá.Coco desbarató las acometidas rivales, cumplió desde el oficio hasta el 1-1.

Los de Pimienta trataron de salir desde la posesión. Como el Brasil del 70. El amor a la pelota. Pero la presión de Osasuna saltaba cuando los amarillos sobrepasaban la media parcela para elevar el drama. Y Coco lo intentó desde la larga distancia. Valles evitó el 0-1 con una estirada de Spielberg sobre la misma línea ante el remate de Budimir. El pulsó se alegró en los minutos finales de la primera mitad con más ritmo por parte navarra. Les tocaba encender la luz. 

Arrasate dio a los suyos instrucciones de buscar la meta rival desde el minuto 46. La primera llegó a los tres minutos, pero Valles, inmenso de nuevo, puso la mano ante el cabezazo de David García. El esférico no rebasó la línea en su totalidad, por lo que el juego continuó. La intensidad decayó los 20 minutos siguientes. Fue un chispazo de la nueva perla.El nacimiento de una estrella. Me llamo Moleiro. La acción que desequilibró la existencia. El número '10', quien solo llevaba 12 minutos sobre el verde, se fue inclinando hacia la cola del INEM. La cola del dólar. La cola de los 25 millones. Un motivo para vivir. Un golazo.

Pero el bloque rojillo espabiló. Solo 270 segundos más tarde el guion dio un nuevo giro. Osasuna recuperó y Moncayola centró desde la derecha para que Budimir forcejease en el área con Coco, quien se anotó en propia meta para desgracia de plátano. Osasuna buscó el 2-1 agitando el banquillo. 

Minutos de rabia, minutos de contención. Minutos de mérito. La UD barnizó un punto en el bautizo del nuevo Viera. Del nuevo Pedri. Me llamo Moleiro. Había que empatar y se supo contener a Ávila. Luego a Moi Gómez. Pimienta cumplió en su intención de triturar al rival. En sala de prensa, no quiso hablar de Viera. No hacía falta, Viera es Moleiro. El arte de la calle. El caño eterno. Un balón en el más allá. El ‘10’ esperó a los San Fermines. Esperó al encierro de la nostalgia. El patio de la chistorra. Un punto de Armani. Un punto de rigor. Nadie puede con la UD. Sale airosa del infierno en el nacimiento de la estrella ‘M’.