13 de marzo de 2015
13.03.2015
Recomendaciones

Consejos para mejorar la circulación de las piernas

Mover las piernas, hacer ejercicio y evitar el calor son algunas de las recomendaciones que señalan los expertos

13.03.2015 | 16:13
Recomendaciones para mejorar la circulación de las piernas.

La insuficiencia venosa crónica (IVC) es la incapacidad de las venas para realizar el adecuado retorno de la sangre al corazón, esta falta de circulación provoca su acumulación en las piernas, dando lugar a diferentes síntomas y problemas.

Según datos del Capítulo Español de Flebología, los síntomas de la IVC afectan al 30 por ciento de los adultos españoles, lo que significa que la padecen cerca de 15 millones de personas, de las cuales se estima que un 60 por ciento de los casos no está diagnosticado.

La incidencia de esta patología aumenta con la edad, de forma que a partir de los 50 años, la mitad de la población la padece. Muchas veces, es el paciente quien la infravalora, ya que habitualmente no representa un problema grave para la salud. No obstante, esta patología vascular puede reducir en gran medida la calidad de vida personal y laboral de las personas que la sufren y supone un problema sanitario de primera magnitud.

Precisamente, con motivo de la publicación de los resultados del II Estudio CinfaSalud, dedicado a las 'Percepciones y hábitos de las mujeres españolas en relación a la salud de sus piernas y la IVC', realizado por Cinfa, el experto médico de la compañía, el doctor Eduardo González Zorzano, realiza un decálogo de consejos para mejorar la circulación venosa y aliviar sus síntomas.

"Existen algunos hábitos o consejos que, incorporados al día a día, pueden ayudar a aliviar los dolores y la sintomatología inherente a la IVC, permitiendo, de esta manera, llevar una vida más plena y saludable y ganando en calidad de vida", recuerda.

El informe, avalado por el Capítulo Español de Flebología y Linfología (CEFyL) de la SEACV, destaca que aunque los factores desencadenantes no pueden controlarse (causas genéticas, patologías, la edad), muchos otros pueden prevenirse con un estilo de vida adecuado, mediante dieta, ejercicio, y hábitos saludables.

Díez consejos al alcance de la mano

1. Evitar permanecer de pie, quieto o sentado largos periodos de tiempo. Cuando por motivos de trabajo o viajes largos en coche, avión o autobús, se deba permanecer mucho tiempo sentado, se recomienda no cruzar las piernas y utilizar un reposapiés. Tanto si se está sentado o de pie durante largos periodos, hay que mover frecuentemente los pies y las piernas y dar breves paseos.

2. Piernas arriba. Para mejorar el funcionamiento de las venas y tras largos periodos sentados o de pie, se aconseja tumbarse y elevar las piernas por encima del nivel del corazón. En el caso de las embarazadas, además, se debe de dormir recostada sobre el lado izquierdo y, para mayor comodidad, se recomienda colocar una almohada entre las piernas.

3. Utilizar medias terapéuticas. El médico o farmacéutico valorará el grado de compresión y talla más adecuados para cada persona.

4. Seguir una dieta equilibrada y baja en sal. Tanto el sobrepeso como el estreñimiento pueden afectar a la circulación. Para prevenirlos, es clave una dieta rica en fibra, frutas, verduras y cereales; así como reducir al mínimo el consumo de sal para retener menos líquidos.

5. Hidratación, por dentro y por fuera. Se debe beber entre 1,5 o 2 litros de agua diariamente. Además, es recomendable hidratar también la epidermis con productos especializados (cremas, etc.) para mantener la piel elástica y activar la circulación sanguínea de estas zonas.

6. El deporte, fundamental. Es recomendable la práctica de ejercicio físico moderado de manera regular. Deportes como la natación o caminar diariamente, incluso el baile, la gimnasia y la bici, ayudan a activar la circulación sanguínea. Existen también rutinas de ejercicios sencillos indicados específicamente para la IVC.

7. Tras la jornada, activar el riego con una ducha y un masaje. Al finalizar la ducha diaria, aplicaremos agua fría a las pantorrillas en sentido ascendente para aliviar la sensación de pesadez. También ayudan los masajes con geles fríos, desde el pie a la rodilla en sentido ascendente, para activar el retorno sanguíneo.

8. El calzado y la ropa, mejor amplios. Las prendas de ropa muy ajustadas no son aconsejables, ya que pueden dificultar el retorno venoso desde las piernas al corazón. Igualmente, es preferible el uso de calzado ancho y cómodo, sin un tacón excesivo.

9. Evitar el calor. Dado que las altas temperaturas favorecen la dilatación de las venas, es importante evitar las fuentes de calor dirigidas directamente a las piernas: no se debe tomar el sol en las piernas de manera prolongada, ni depilarse con cera caliente, o utilizar braseros o saunas.

10. Consultar con el profesional sanitario: El médico, o farmacéutico puede orientar acerca de complementos alimenticios, geles para piernas cansadas y medicamentos específicos para favorecer el retorno venoso.

Síntomas y signos de la insuficiencia venosa crónica

En el informe se destaca que los primeros síntomas que suelen aparecer y que son señales indicativas de padecer esta enfermedad son:

- Dolor, hormigueo, pesadez y cansancio habitual en las piernas. "Estas molestias pueden distinguirse de otras porque se agudizan al estar en reposo y con el calor, y por el contrario disminuyen al levantar las piernas y con el frío", señala el informe de Cinfa.

- La hinchazón de la parte inferior de las piernas y los tobillos, especialmente después de períodos prolongados de pie.

- Calambres nocturnos o lo que se conoce como 'síndrome de las piernas inquietas', lo que puede dificultar la conciliación del sueño y el descanso.

- Sensación de calor, enrojecimiento, sequedad y picor constante en la piel, que puede ser debido al exceso de sangre retenida provoca un aumento de la temperatura.

- Arañas vasculares o telangiectasias y varices reticulares

- Varices o venas varicosas, que es el signo clínico más conocido.

- Alteraciones cutáneas de la piel producidas por la mala circulación: dermatitis, eccemas, hiperpigmentaciones, etc.

- Úlceras venosas, las cuales suponen el estadio más avanzado de la enfermedad.

- Y, a medida que la enfermedad progresa, se puede producir hinchazón en los tobillos y piernas (edema), coágulos en las varices (varicoflebitis), o hemorragia por rotura de las varices (varicorragia).

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