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Alerta medioambiental Hundimiento de un barco a 15 millas de Maspalomas

'Mayday', 'mayday', petrolero a la deriva

Hace 25 años se hizo lo contrario que con el 'Oleg Naydenov' cuando el 'Aragón' se quedó sin timón

El petrolero 'Aragón', rodeado por un cordón anticontaminante, fondeado frente al muelle de La Hondura en enero de 1990.

El petrolero 'Aragón', rodeado por un cordón anticontaminante, fondeado frente al muelle de La Hondura en enero de 1990. EFE

Los vientos huracanados y las olas de más de seis metros en pleno océano Atlántico estuvieron a punto de provocar hace 25 años la mayor catástrofe medioambiental de Canarias. Sin embargo, la decisión de llevar al petrolero Aragón a resguardo en Santa Cruz de Tenerife evitó una enorme marea negra, a diferencia de lo ocurrido en 2002 con el Prestige en Galicia y ahora con el pesquero ruso Oleg Naydenov en Gran Canaria, que fueron conducidos a alta mar y terminaron hundiéndose y vertiendo crudo y combustible. La lección que dejó el Aragón, sin embargo, no parece haber calado lo suficiente o simplemente no se recuerda como para que los buques en apuros se lleven a un muelle para descargar los productos contaminantes y evitar males mayores o que los puertos estén lo suficientemente preparados ante este tipo de emergencias.

El Aragón, uno de los mayores petroleros que ha tenido la flota española (un monstruo de 326 metros de eslora y 51 metros de manga), se encontraba la tarde del 14 de diciembre de 1989 a unas 35 millas de Madeira y 270 de Canarias cuando se vio zarandeado por una gran tormenta. Las condiciones empeoraban a cada minuto hasta tal punto que se averió el motor del timón y el buque quedó a la deriva, sin gobierno. Esa madrugada, el capitán envió el primer mayday en señal de socorro. El casco de proa comenzaba a agrietarse y el barco corría el peligro de romperse y expulsar al océano las 236.000 toneladas de petróleo que llevaba en sus bodegas.

Había un problema añadido que complicaba todavía más la situación, según recuerda Pedro Anatael Meneses, entonces director general de la Marina Mercante española con el Gobierno socialista y que recuerda perfectamente aquellos días de "enorme tensión": el barco transportaba crudo maya, el más contaminante de los existentes por su alto contenido en azufre.

Lo que se tenía que hacer

Meneses, actual profesor de Ingeniería Marítima en la Universidad de La Laguna, puntualiza que el caso del Aragón es similar al del Prestige pero no tanto al del Oleg Naydenov, aunque considera que en estos últimos, y por encima de las diferencias, las autoridades marítimas tomaron la decisión "incorrecta", mientras en el primero "se hizo lo que se tenía que hacer para evitar una tragedia de imprevisibles consecuencias, cosa que finalmente se logró".

Después del envío de tres remolcadores a la zona donde se encontraba el Aragón y de una inspección aérea de la situación, las autoridades estatales y locales decidieron remolcar el petrolero a la zona de fondeo para los grandes petroleros del muelle de La Hondura de Santa Cruz de Tenerife que utiliza la Refinería, debido a que contaba con los medios necesarios para descargar el crudo y almacenarlo en la planta de Cepsa.

Los fuertes golpes de mar habían provocado un boquete en la proa de la embarcación de unos 20 metros que dañó uno de los tanques por el que salieron 25.000 de las 236.000 toneladas de crudo. La operación era delicada y de enorme riesgo pero había que reaccionar de forma urgente y con una gran delicadeza al mismo tiempo para evitar una catástrofe mayor de la que provocaron esas 25.000 toneladas en las costas del archipiélago portugués de Madeira.

Recuerda Pedro Anatael Meneses que de haber dejado el barco a la deriva se habría partido, como ocurrió con el Prestige, y habría vertido al mar gran parte de la enorme carga que llevaba en sus bodegas. "El crudo habría llegado a Canarias con total seguridad y causado una tragedia sin precedentes", puntualiza.

El dispositivo conllevaba un gran peligro porque el Aragón navegaba renqueante, podía partirse en cualquier momento o hundirse en La Hondura, con lo que esta zona habría quedado inutilizada. Pero Anatael Meneses recuerda que había que arriesgarse porque de lo contrario la marea negra era inevitable. El 2 de enero de 1990, este gigante se asomó por los roques de Anaga y al día siguiente fondeó por fin en La Hondura manteniendo el tipo y rodeado por un cordón de seguridad anticontaminación del que disponía la Refinería.

La embarcación había sido fletada por la empresa española Marflet para cargar el crudo maya en el golfo de México. Se dirigía a la Refinería de Cartagena cuando ocurrió todo. La operación de retirada del petróleo tardó cuatro intensos días, del 4 al 7 de enero de 1990, que Javier Martín Carbajal, entonces director de la Refinería de Cepsa, recuerda como si fuera hoy: "Apenas pudimos descansar. Fueron momentos de enorme preocupación que se resolvieron satisfactoriamente. Tuvimos que detener la producción de la Refinería y traspasar todas esas miles de toneladas a nuestros depósitos, que quedaron completamente repletos".

El Aragón, que había sido construido en los astilleros de Puerto Real (Cádiz) en 1976 y que en 1985 sufrió un ataque por parte de la aviación iraní durante la guerra Irán-Irak sin causar heridos entre la tripulación, fue remolcado a Cádiz. En el año 1992 fue vendido y dos años más tarde, desguazado en Bangladesh.

"Fue una experiencia que debía haber servido de ejemplo en el caso del Prestige", insiste Anatael Meneses. Sin embargo, el 19 de noviembre de 2002, este petrolero se hundió a 250 kilómetros de las costas de Galicia tras ser llevado a alta mar. Seis días antes, como consecuencia de un fuerte temporal, al igual que le ocurrió al Aragón, había sufrido una vía de agua. Pero el desenlace fue contrario al del caso de Santa Cruz.

La marea negra llegó a principios de enero a las costas gallegas causando un enorme impacto. Hay que tener en cuenta que el Prestige cargaba solo 77.000 toneladas de crudo, mientras el Aragón llevaba el triple. Canarias, pues, se salvó de una catástrofe mucho mayor que la que tuvo que afrontar la comunidad gallega en aquellos días del chapapote y de duras críticas contra la decisión del Gobierno popular de José María Aznar. "Al capitán del Prestige se le denegó la entrada a Puerto después de solicitarlo de forma urgente", recuerda el exdirector tinerfeño de la Marina Mercante española. "Estuvo dos o tres días siendo conducido a alta mar hasta que terminó partiéndose, hundiéndose y vertiendo el crudo debido a las malas condiciones del tiempo y a los daños causados en el casco. Fue una pésima decisión pero parece que no hemos aprendido nada".

El caso del Aragón fue incluso utilizado por la oposición socialista para criticar la decisión tomada por el Gobierno de Aznar después de conocerlo gracias a las informaciones publicadas por La Opinión de Tenerife y LA PROVINCIA, del grupo Prensa Ibérica. Incluso el 15 de abril de 2004, durante un duro debate en el Congreso de los Diputados, José Luis Rodríguez Zapatero mostró las portadas de ambos periódicos para enfatizar su recriminación por lo ocurrido en Galicia.

Lo que se debía haber hecho

Pedro Anatael Meneses considera en el caso del pesquero ruso, como en el Prestige, "se tomó la peor decisión", algo que está investigando la Justicia. "Lo que tenía que haberse hecho es intentar sofocar el incendio en el mismo Puerto de La Luz con espuma de alta densidad, pero para eso había que comenzar aislando el buque, quitando los barcos de las cercanías y acordonar la zona por tierra y por mar, y ante un vertido, colocar las barreras anticontaminación, que las tienen", y agregó: "Es imposible que hubiese explotado aun con el incendio".

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