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Entrevista | Fernando Clavijo Batlle

"Torres nos transmite que quiere que nos entendamos tras las elecciones"

"Román Rodríguez, Antonio Morales y Carmelo Ramírez han impedido la unión del nacionalismo", afirma

Fernando Clavijo echa mano de una pizarra para ilustrar la controversia sobre el superávit de la Comunidad Autónoma en un momento de la entrevista en la sede de la Presidencia del Gobierno en Tenerife.

Fernando Clavijo echa mano de una pizarra para ilustrar la controversia sobre el superávit de la Comunidad Autónoma en un momento de la entrevista en la sede de la Presidencia del Gobierno en Tenerife. maría pisaca

Había en su partido quienes en petit comité ponían en duda que fueran capaces de conservar el escaño de Ana Oramas. Y en lograr dos no confiaba casi nadie.

Es cierto que nuestras encuestas nos decían que el escaño de Ani estaba garantizado y que incluso podíamos subir en apoyos, pero es evidente que no esperábamos una subida de esta magnitud. El ambiente en la calle era muy bueno, prácticamente hicimos una campaña como si fuera para unas elecciones municipales, y la gente se implicó mucho. Pero estaba el fenómeno de Vox, que no sabíamos cómo podía impactar, y teníamos dudas sobre la capacidad de movilización de nuestra gente, que generalmente se queda en casa y va a votar solamente en las municipales. En fin, teníamos tantas incógnitas y las encuestas fallan tanto que queríamos ser prudentes. Todos nos sorprendimos esa noche, todos, y yo el primero. Cuando empezaron los recuentos y nos daban dos diputados, pensábamos que eran mesas determinadas y que a medida que avanzara la noche se estabilizarían los resultados. Pero ocurrió que no solo se consolidaban esos dos escaños, sino que la distancia incluso se agrandaba. Es el reconocimiento al buen trabajo de Ana Oramas.

Han sido ustedes el recipiente al que ha ido a parar una parte considerable de ese voto de centroderecha que ha abandonado al PP. Y necesariamente se ha producido otro factor: el rejuvenecimiento del votante de CC.

Y a esos dos factores yo añadiría un tercero. Todo el mundo decía que cuanto mayor fuera la participación peor le iría a Coalición Canaria, y no ha sido así. En 2013 iniciamos un proceso de cambio generacional, de cambio de rostros, de vuelta a los orígenes. Y en política, como en la vida, los frutos no los recoges 24 horas después, sino que es ahora cuando estamos empezando a ver el resultado de todo ese trabajo. Y como usted bien dice, se ha traducido en parte en ese rejuvenecimiento del votante. Y es verdad también que nos hemos quedado ocupando el espacio del centro. Ha habido una parte del PP que se ha ido con Vox y una parte del PSOE que se ha ido con Podemos. Las personas de centro, moderadas, que quieren que se resuelvan sus problemas y que no haya estridencias ni radicalismos se han sentido cómodas depositando su confianza en nosotros.

Añado otro factor: el factor Pedro Sánchez, que les ha hecho un favor en términos electorales. O al menos han sabido ustedes convertirlo en un elemento a su favor. Eso sí, en detrimento de los intereses de Canarias, según vienen denunciando.

La actitud de Pedro Sánchez con Canarias ha sido inexplicable desde un punto de vista institucional. Pero a esto se le ha sumado también el servilismo o el silencio cómplice de los socialistas canarios. No es entendible que teniendo los presupuestos aprobados y las correspondientes partidas, el dinero no llegue; no es entendible que venga tres veces a Canarias y no se siente al menos media hora, aunque fuera simple y llanamente por cortesía, por educación o por lavar su imagen. Media hora e irse. Todo esto ha acentuado algo que nosotros repetimos mucho porque estamos convencidos de que es cierto: los socialistas canarios no tienen libertad para tomar decisiones, ni siquiera para decir qué es lo que van a votar. Les dan una instrucción y tienen que justificar lo injustificable. ¿Cómo es posible que no haya habido ni una sola voz discrepante frente a la actitud que ha tenido el Gobierno de España con Canarias? Es más, ni tan siquiera ahora, con el asunto del destino del superávit, ha habido esa voz discrepante dentro del Partido Socialista Canario. Por cierto, como no la hubo en su día en el PP cuando nos recortaban dinero para carreteras.

Pues ni a Sánchez ni al PSOE les ha ido nada mal. Más allá de que les haya hecho o no un favor, lo cierto es que ha sido el ganador de las elecciones. Y esto ocurre no precisamente en el mejor momento de las relaciones entre Canarias y el Estado. Relaciones que habrá que restablecer, supongo.

A ver... Esto, desgraciadamente, y digo desgraciadamente porque no creo que la política sea esto, es una cuestión numérica. Si el señor Pedro Sánchez necesita de nuestros dos votos para la investidura o para garantizar la gobernabilidad, pues vendrá, tocará a la puerta y me visitará. Esto es triste, pero desgraciadamente es así, y el pueblo canario lo ha percibido. Tanto lo ha percibido que casi ha duplicado su apoyo a Coalición Canaria justamente por eso, porque se ha dado cuenta de que al PNV no se lo hace, ni lo hace en Cataluña, así que cuantos más diputados tengamos, más fuertes seremos y más se nos respetará.

¿Se ha cansado ya el Gobierno de Canarias de ser el más cumplidor? Lo pregunto por el superávit. Hay autonomías que ni de lejos han cumplido y que no solo no han sido castigadas, sino que hasta han sido premiadas, como Cataluña. ¿Es el momento de pasar al grupo de los rebeldes?

Lo que decimos, básicamente, es lo siguiente: oiga, aplíqueme la regla de gasto si estoy en déficit, pero no estando en superávit. El objetivo de la deuda es distinto para cada comunidad autónoma. Pero el objetivo común es que en 2020 ninguna tenga un nivel de deuda superior al 13% de su Producto Interior Bruto. Canarias es la única autonomía, al margen quizá del País Vasco, que, no obstante, está fuera del sistema de régimen común, que va a poder cumplir ese criterio. Tengo la menor deuda y encima tengo superávit, es decir, ingreso más de lo que me puedo gastar. Pero ocurre que individualizas el objetivo de deuda porque España debe cumplir como Estado miembro con Europa. Pues hombre, no me utilices y me obligues a bajar aún más la deuda para compensar el exceso de Cataluña; no me obligues a tener superávit para compensar el déficit de Cataluña o Valencia y cumplir así como Estado. Cumples como Estado pero no se cumple individualmente.

Pero no gastar suele ser síntoma de mala gestión.

Pues yo recomiendo ir a la página del Ministerio de Hacienda. Ahí puede comprobarse: 96,7% de ejecución presupuestaria. Y en 2018 estaremos en algo más de un 95%, y eso que nos llegaron fondos en noviembre y diciembre, con solo un mes o mes y medio para ejecutarlos, pues así y todo estamos en ese 95%.

En cualquier caso, desde el anuncio de que se gastará el superávit con independencia de lo que diga Madrid se ha preguntado mucho por la fórmula para hacerlo. Pero da la impresión de que no es una cuestión tanto de encontrar una fórmula como de hartazgo ante lo que ven injusto.

Claro. Es que no hay ninguna fórmula. ¿Sabe cuál es la fórmula? Suelto y gasto. Hemos querido ser responsables, hemos querido hacer las cosas bien y hemos dicho 'tengo una solución': individualíceme los objetivos de gasto. Cuando vino el presidente de la AIReF, dijo que ni siquiera hace falta cambiar la ley, solo hace falta la autorización del Ministerio. Pero el Ministerio no lo autoriza porque si lo hace, enseguida le pedirán lo mismo los ayuntamientos, y entonces el Estado, que no ha hecho la tarea, sí que no cumpliría con Europa. La Administración del Estado utiliza los superávit de los ocho mil y pico ayuntamientos de España y de dos comunidades autónomas, Canarias y el País Vasco, para cumplir. Porque ellos se han desbarrado, ellos no han hecho recortes en el Estado para no tener coste político.

Entonces la fórmula era simple: gastemos el superávit.

Claro. ¿Por qué? Pues porque no voy a entrar en déficit. Habría sido así si se hubiera llevado a cabo una gestión irresponsable, pero no ha sido así. Ni lo vamos a hacer. Trataremos de hacerlo bien, por eso pedíamos que se individualizara el caso de Canarias, pero si no es así, haré lo que hacen los demás: me lo gasto. Y cuando llegue abril de 2020 veremos si se ha incumplido la regla. No voy a incumplir el déficit, no voy a incumplir el período medio de pago a proveedores y no voy a incumplir la deuda, pero sí obviaremos la regla de gasto. Y ya en abril de 2020 veremos si se ha flexibilizado la ley de estabilidad, si no se ha flexibilizado, si cumplo o si no cumplo. Y si no cumplo... ¿Qué?

Llegados a este punto, ¿acaso no habría sido más pertinente olvidarse un poco de la regla de gasto en anteriores ejercicios?

Nosotros teníamos pactado esto con el PP. Estaba pactado con Montoro, y de hecho nos iba a individualizar la regla de gasto. Eso se lo dijimos a Meritxell Batet, y le dijimos incluso la forma, es decir, no hacerlo para todo el mundo, sino especificar que únicamente sería para las comunidades autónomas que cumplieran con el resto de los criterios, y éramos los únicos. Bastaba con decir: flexibilizamos la regla de gasto para aquellas comunidades que pueden converger en deuda, no van a tener déficit y cumplen el período medio de pago. Era un traje a medida. Le dijimos que si se hacía así, ninguna comunidad podría protestar y no habría follón con los ayuntamientos. Pero ahí se cruzó el Partido Socialista de Canarias. Ahí se cruzó el Partido Socialista de Canarias, y como no nos necesitaban?

¿Torpedeó el Partido Socialista Canario la solución?

Estoy convencido, de hecho fueron públicas y notorias las reuniones de Ángel Víctor Torres con distintos ministros.

Insisto. ¿En Madrid estaba el asunto bastante atado antes de que interfiriera el Partido Socialista Canario?

Sí, sí. Claramente. Esa es la realidad. Ellos creyeron que así les iba a ir mejor. Y también digo, la estrategia no le ha salido mal a Pedro Sánchez. Yo no estaría orgulloso de una gestión así, pero política y tácticamente le ha salido bien. Han ganado las elecciones.

¿Lo ha decepcionado Ángel Víctor Torres?

Te decepciona alguien cuando esperas algo de esa persona, y yo no he esperado nunca nada de Ángel Víctor Torres, como supongo que él no ha esperado nunca nada de mí. Sí creo que, en algunas actuaciones, él o su partido político podrían haber sido un punto más elegantes y hasta más coherentes, pero no me puedo sentir decepcionado. Es normal que la tensión crezca por dos cuestiones. En primer lugar porque llevamos compitiendo políticamente, concretamente en Tenerife, durante mucho tiempo, y de hecho nuestras bases no se sienten cómodas una con otra. Y por otro lado, ahora competimos, además, por la presidencia del Gobierno de Canarias. Pero puedo decir que Ángel Víctor y parte del equipo de Ángel Víctor mantienen un contacto muy fluido con nosotros; no conmigo, pero sí con José Miguel Barragán, y nos han llegado a comentar que es importante poder entendernos después de las elecciones. Ese es el mensaje que Ángel Víctor nos transmite. Y yo siempre estoy dispuesto a entenderme y a hablar.

Con la bandera de la canariedad han ganado la batalla a Nueva Canarias (NC), donde parece primar la vertiente ideológica del nacionalismo de izquierdas.

Ahora hay una opción real en la provincia de Las Palmas, 14 años después, de un proyecto creíble, fuerte y con capacidad de convertirse en el referente del nacionalismo, principalmente en Gran Canaria. Ellos cometieron un error estratégico muy importante yendo en su día en las listas con el PSOE. Es el abrazo del oso, porque al final, por mucho que ellos se digan nacionalistas, lo que queda es que vas y firmas un contrato de disciplina de voto y te pones a justificar, más si cabe que los propios afiliados del Partido Socialista, las actitudes de Pedro Sánchez. ¿Cómo explicas eso al electorado? Nuestra democracia está ya madura, la gente discrimina el voto, escucha, se informa y no compra sucedáneos ni marcas blancas. Y Nueva Canarias se convirtió en la marca blanca del Partido Socialista, y a poquito que el PSOE no los necesitó, prescindió de ellos.

Si hubieran sumado fuerzas, si esa tan proclamada unión del nacionalismo fuese realidad?

Yo esto lo veo con pena, de verdad, porque si sumásemos esfuerzos? En fin. Creo que es una cuestión de prioridad. Primero soy canario y defiendo mi tierra, y después puede haber un abanico de ideologías. El secreto de Coalición Canaria cuando se fundó fue precisamente ese: anteponer la defensa de las Islas como elemento aglutinador, y luego que esa defensa se lleve a cabo desde un abanico de ideas. Yo no considero que Asamblea Majorera sea menos de izquierdas que Nueva Canarias. Es más, ni siquiera la gente de Lanzarote. Es cierto que aquí, en Tenerife, somos más de centroderecha, como la gente de La Palma, pero sabemos priorizar Canarias, y luego vienen los matices ideológicos. Nosotros quisimos hacerlo, parte de todo este proceso de renovación y de cambio implicaba también cambiar las caras para volver a entendernos. Nosotros hicimos el trabajo; ellos no.

¿Todo se reduce a un asunto de nombres, de rostros?

Es un problema de rostros y de personas, sí.

¿Quiénes?

Hay tres elementos con peso en Nueva Canarias que han hecho que esto no sea posible: Román Rodríguez, Antonio Morales y Carmelo Ramírez. Es un partido que controlan ellos tres y son ellos tres los que lo han impedido.

Si CC tuviera un acuerdo con otro partido y el único problema estuviera en Fernando Clavijo, ¿sería Fernando Clavijo un obstáculo?

Nunca voy a ser ningún problema ni para mi partido ni para Canarias, eso sí puede tenerlo usted claro. Creo en los proyectos, en los equipos, no en los personalismos.

De momento no le han pasado factura a CC ni la sentencia del 'caso Las Teresitas' ni el 'caso Grúas'. Por cierto, si la llamada a declarar fue tan rápida, supongo que espera que el archivo sea igualmente rápido.

Lo espero y lo deseo. No ha pasado factura porque no es un asunto escabroso. Fue una intervención para garantizar un servicio. No estamos hablando de otro tipo de historia. He visto a alcaldes procesados por asfaltar un camino rústico para que la ambulancia pudiera llegar a buscar a una persona que necesitaba dializarse. ¿Es eso un delito? No, eso no es corrupción. Y la gente discrimina. A partir de ahí sí que espero esa celeridad, porque creo que la Justicia tiene que ser justa en todos los aspectos. En el estricto cumplimiento de la ley estoy convencido de que tenemos toda la razón, porque, además, el caso ya fue archivado, pero en la aplicación de esa Justicia no debe obviarse que en este proceso hay daños colaterales, como puede ser influir en un proceso electoral.

¿Hubo una acción coordinada de la Fiscalía, el Gobierno y el PSOE para perjudicarlo?

Es que lo dijo el fiscal jefe. Lo dijo en una nota de prensa y lo dijo en las entrevistas que le hicieron en los medios, incluido el suyo. Ahí reconoce que había hablado del asunto. Lo sospechoso es el cambio de criterio de la fiscalía cuando cambia la Fiscalía General del Estado. De estar a favor del archivo a, de repente, ver algo. Pero es que después, cuando sabemos que el informe está, y hemos tenido acceso al informe y hemos sido respetuosos, cuando ya lo sabemos, el comunicado de la fiscalía del TSJC reconoce que recibieron instrucciones de apartarse. ¿Qué es lo grave? Le estás hurtando al tribunal. Si el tribunal es competente o no, que lo decida el tribunal, no lo decidas tú y pares un informe porque te da por ahí.

Lo que más ha repetido es que ha sido una denuncia política. Si es así, también tendrá que serlo la de Fernando Bañolas contra Ángel Víctor Torres. ¿No?

Sí, claro. Lo denuncia un partido político, lo denuncia un portavoz. Una cosa no quita la otra. Estamos hablando, a mi modo de ver, de dos asuntos distintos. Estamos hablando, por un lado, de que sin saber por qué se les condonan más de 600.000 euros a una serie de promotores y se cobran entradas de las que no se sabe cuál ha sido el destino; y en mi caso, una denuncia de NC y de Podemos. El acto administrativo ni siquiera se recurrió, sino que fue un asunto que cuando se hizo la comisión de investigación que no concluyó como ellos querían, se ausentaron y se fueron al juzgado. Oiga, es una denuncia política, tanto una como otra.

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