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Tiempo en Canarias

Con 'Hermine', que la comida no falte

La gente acude en tromba a las grandes superficies para llenar la despensa, tras la recomendación de no salir de casa este domingo y el lunes. Algunos comercios casi triplicaron el número de clientes.

Clientes en una gran superficie de la capital, anoche. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

La declaración de la alerta máxima por las lluvias que nos está dejando Hermine y el anuncio del cierre de los colegios el próximo lunes desató la afluencia masiva a los supermercados este sábado. La gente acudió en tromba a grandes superficies como el Carrefour de Hoya de la Plata, en el que el número de clientes casi se triplicó. Hubo momentos en el que las colas para pagar la compra llegaron hasta la parte trasera del supermercado y se doblaron en sentido contrario hasta casi llegar a la zona de charcutería. En el Hiperdino del centro comercial Los Alisios, hubo gente que tuvo que hacer cola hasta para coger un carrito. En el de Las Canteras las velas y las pilas volaron en medio de una especie de psicosis causada por el anuncio del ciclón. El pan de molde y algunas comidas preparadas se agotaron en otros comercios y también mucha gente optó por meter las cervezas en el carro, en vista de que había que pasar el fin de semana en modo casero.

«Parece que mañana va a venir el fin del mundo», exclamaba Daniel, empleado del híper de Hoya de la Plata, que no paró durante toda la mañana de reponer carros. «Se ha notado bastante el aumento de la afluencia. Todo el mundo comprando para varios días, imagino, porque el lunes no pueden salir. Yo lo único que sé es que hoy por la mañana se puso todo el mundo de acuerdo. Parece que se mandaron un wasap a los grupos», bromeaba Daniel, quien añadió que la tromba de gente «no tiene nada que ver con otros sábados».

Desde las nueve de la mañana, que abrió el establecimiento, no pararon de llegar clientes, destacó otro empleado. «Ha venido muchísima gente y además un público que no es normal que venga aquí. Por distintos motivos han decidido venir aquí a comprar. El aumento ha superado el doble y se acerca al triple», calculó. Una afluencia, aclaró, que es más anormal aún tratándose de un sábado que se acerca al final de mes y mucha gente no ha cobrado todavía. «El próximo sí suele ser más fuerte porque coincide con el final de mes y la gente ha cobrado. La diferencia es bastante grande. Desde las nueve de la mañana no ha parado de venir gente y a la una y media todavía siguen las colas para pagar en la caja».

En la larga cola se oían las quejas de una madre por la suspensión de las clases el lunes. «¿Y con quien dejo yo a mi hijo?, porque al trabajo no puedo faltar. No me lo permiten. No quieren que llevemos a nuestros hijos al colegio, pero a algún lado lo tendré que llevar».

Cervezas en lugar de gofio

Encarna, Adelina, Eduardo y Ramón fueron algunos de los que acudieron a comprar a Hoya de la Plata y se tomaban un refrigerio en la cafetería para recuperarse de la tremenda cola que tuvieron que hacer. Fueron a comprar porque tocaba. «Nosotros no estamos preocupados por el ciclón», aseguró Encarna. «Este supermercado siempre tiene un montón de gente, pero hoy se nota muchísimo más. Hay más gente que un sábado de fin de mes», comentaba. «Es que le meten miedo a la gente y pasa lo que pasa», se quejaba Eduardo. «Esperemos que no pase nada. No te pienses que la gente está comprando gofio. Está comprando cerveza para sobrellevar el fin de semana», afirmaba muerto de risa.

María acudió a hacer la compra semanal, «como siempre» y andaba algo agobiada por la marabunta de gente. «Ni me he acordado de la lluvia, prefiero no pensar en esas cosas», comentaba mientras descargaba su compra en el portabultos del coche.

Daida sí acudió por la alerta, porque normalmente compra entre semana. «Hemos venido porque el lunes no hay colegio y no se puede salir de casa para tener comida suficiente. Tengo un poco de miedo a la lluvia, pero he comprado lo normal de siempre. Lo único que en vez de hacerlo la próxima semana lo adelanté a hoy», explicó.

En la otra punta del municipio, Carmen se las prometía muy felices. Cogió el coche para comprar las cuatro cosas que le faltaban en el Hiperdino de Alisios, en Tamaraceite, pero cuando llegó había cola hasta para coger los carros, tal era la cantidad de gente que había sobre las doce del mediodía. Se fue al Lidl de Siete Palmas y lo mismo. Mogollón de gente. Y lo mismo es el de Miller Bajo. Al final, volvió de vacío. «Ya lo compraré otro día», dijo. En el Hiperdino de Rafael Cabrera, las cajeras no pararon en toda la mañana, debido al intenso trasiego de clientes. Muchos decidieron hacer la compra por la mañana por miedo a que el temporal les cogiera por el camino y algunos incluso cambiaron sus costumbres y acudieron a un comercio más cercano a a su casa, por si acaso. Pero el temporal, al menos este sábado, no dio señales de vida. Sólo hubo una lluvia serenita, un cierne, cierne, que se inició poco después de las seis de la mañana y no paró en todo el día.

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