Medalla de Oro de Canarias

CIFP Felo Monzón: 50 años nutriendo el empleo

El Instituto Felo Monzón Grau-Bassas nace en 1973 como Universidad Laboral para abrir las puertas de la formación a miles de «hijos de obreros»

Plantilla docente del CIFP Felo Monzón Grau-Bassas.

Plantilla docente del CIFP Felo Monzón Grau-Bassas. / José Carlos Guerra

María Jesús Hernández

María Jesús Hernández

La Universidad Laboral de Las Palmas nació en 1973 en el barrio de Lomo Blanco, en la capital grancanaria, convirtiéndose en referente de enseñanza académica y laboral, sobre todo para las familias de renta baja, gracias a la implantación de un sistema de becas que permitió formarse a miles de «hijos e hijas de obreros». En su 50 aniversario, el hoy denominado CIFP Felo Monzón Grau-Bassas, recibe la Medalla de Oro de Canarias por el imparable papel que ha jugado en la formación de miles de profesionales en Canarias.

«Acogemos esta medalla con mucha alegría y agradecimiento, pero también sabiendo que se hace justicia con un centro que ha tenido una trayectoria de 50 años espectacular. Donde quiera que vamos, nos encontramos con gente que presume de haber estudiado en la Laboral», señaló Adela Palomo Blanco, directora del CIFP Felo Monzón Grau-Bassas.

Su contribución a democratizar la formación y abrirla a todas las clases sociales, con un sistema de becas hasta ese momento inexistente, es uno de los principales logros del centro. «Las universidades laborales nacen para permitir que los hijos y las hijas, sobre todo de obreros, pudieran acceder a un sistema educativo y formativo para alimentar el mundo de la empresa en ese momento. Sin las becas habría sido imposible».

Residencias

Palomo recordó la puesta en marcha de una compleja infraestructura para atender las necesidades del alumnado procedente de otras islas, fundamentalmente de Fuerteventura y Lanzarote, y de aquellos municipios más alejados de la capital en GranCanaria. «Pone los pelos de punta escuchar a alumnos y alumnas de las primeras promociones que venían de otras islas o de pueblos lejanos, porque en aquellos tiempos las comunicaciones no eran tan fluidas, y esas becas les permitió quedarse en régimen de alojamiento interno y poder estudiar».

Las ayudas cubrían desde la estancia en las residencias y la manutención, hasta el equipamiento deportivo y el material educativo. En una parcela de 200.000 metros cuadrados en Tafira Baja, se distribuían toda una serie de edificaciones, canchas deportivas, comedores, teatros, cafetería, y residencias, masculina y femenina.

La directora del Centro señala que dichas infraestructuras, constituyeron una gran oportunidad para los jóvenes, hoy en día empresarios y profesionales en diferentes ámbitos de la economía canaria. «Muchos venían de entornos donde apenas tenían luz eléctrica, y para ellos era un lujo vivir en la Universidad Laboral. La mayoría llegaban sin cumplir los 14 años, y se iban cinco años después, maduraban aquí y tenían una relación muy especial con los tutores y tutoras de las residencias y de las enseñanzas, de hecho, hoy en día mantienen el contacto. Fue algo muy entrañable para ellos, lógicamente porque son años muy importantes en la vida del individuo».

De Universidad Laboral, dependiente del Ministerio de Trabajo, evolucionó hacia Centro de Enseñanzas Integradas ya bajo la dependencia del Ministerio de Educación y, en 1985, se transfiere a la Red de Centros de Enseñanza Secundaria del Gobierno de Canarias, convirtiéndose en un Instituto de Educación Secundaria. Una trayectoria en la que se han impartido diversos tipos de etapas educativas (ESO, Bachillerato y Formación Profesional), con independencia de la Ley de Educación vigente en cada momento. A partir del presente curso 2022/2023 se han convertido en Centro Integrado de Formación Profesional, con una oferta de 12 familias profesionales, 1.800 estudiantes y una plantilla de 173 docentes.

«Por aquí han pasado miles de alumnos que hoy en día ejercen su actividad profesional en el mundo empresarial, instituciones....», indicó la directora del Centro, recordando unos inicios en los que sólo se impartían las enseñanzas de frigoristas y administración, y luego se fueron sumando distintas familias profesionales. «En los años 70, había que formar a través de cursos de empleo para dotar los puestos de trabajo que eran necesarios, sobre todo con el despegue del sector turístico».

Pero además de su papel formativo, en la entonces Universidad Laboral se gestó un movimiento cultural importante, e incluso deportivo, además de asambleario, impulsado por antiguos alumnos y alumnas, que dio lugar al nacimiento de grupos de folclore, de lucha canaria, actividades de teatro, recitales de poesía, etc.

Todo ello ha contribuido a que hoy en día la innovación sea uno de los sellos de identidad del Felo Monzón. «Somos un centro innovador, que apuesta por la sostenibilidad, que tiene una relación con el barrio de Lomo Blanco y con la sociedad de Canarias muy entrañable, por la cantidad de personas que han pasado por aquí». Prueba de su carácter innovador, actualmente trabajan en el desarrollo de una comunidad energética, con la instalación de placas fotovoltaicas, que permitirá verter, a la red eléctrica energía para satisfacer la demanda del centro y la de la comunidad de vecinos del Lomo Blanco, convirtiéndose en un referente desde el punto de vista de la sostenibilidad en Canarias.

Finalmente, Adela Palomo destacó los lazos de colaboración que siempre han mantenido con el mundo empresarial en aras de impartir «la mejor formación a los trabajadores que finalmente alimentan el tejido productivo canario».