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El nuevo Granca tampoco siente el calor de la grada

El Arena, en la vuelta del público con limitaciones, no cubre ni la mitad del aforo del 40% permitido en el choque frente al Barça

Los jugadores del Granca aplauden a una grada despoblada tras caer, el miércoles, ante el Barça en el Arena. | | ANDRÉS CRUZ

Después de casi una temporada y media sin vivir en directo la pasión del baloncesto del máximo nivel, la nueva campaña de la Liga Endesa presentaba para los aficionados el aliciente del regreso a la grada, eso sí, con restricciones de aforo. En el caso del CB Gran Canaria, la apertura de este curso 2021-22, además del incentivo de poder contar con al menos 3.900 aficionados en el Arena, tenía el plus de la visita de un rival de primerísimo nivel, el Barça, un grande de la ACB y de Europa.

Pero ni por esas. Se repetía la historia de las campañas anteriores a la pandemia. El recinto deportivo de Siete Palmas presentaba un graderío más despoblado de lo habitual cuando se habla de la Liga Endesa, a la que muchos catalogan como la mejor competición de baloncesto del mundo por detrás de la NBA.

Con el hándicap de que el encuentro frente al cuadro azulgrana se disputó entre semana, y en horario nocturno, se esperaba que el ansia por disfrutar del juego del equipo amarillo en vivo después de tantos meses sin catarlo, y la golosina de un adversario poderoso, empujara a la marea amarilla hacia el pabellón.

Pero no ocurrió así. Para ver al actual campeón de la Liga Endesa frente al Granca únicamente se ocuparon 1.751 de las 3.900 plazas disponibles por la reducción obligada del aforo al 40% en el Arena, o sea ni la mitad. Y eso que los abonados tenían un 40% por ciento de descuento en el precio de las localidades, al decidir el club no poner en marcha la nueva campaña de abonos hasta que las restricciones garanticen que todos los socios, los entorno a ocho mil que había en la antigua normalidad, puedan entrar.

Y después de la abultada derrota y la imagen ofrecida por el Gran Canaria frente al poderoso Barça, más el mal trago de la primera jornada en la pista del Fuenlabrada, habrá que ver si los 1.751 espectadores que acudieron el miércoles al recinto de Siete Palmas vuelven, o si otros se enganchan a la nueva versión del conjunto de Porfi Fisac.

Lo que dejó claro la cifra de espectadores registrada en el choque ante el Barça, a pesar de los condicionantes del aforo y del día del partido, es que desde el club no se ha conseguido poner freno a la incesante fuga de espectadores del pabellón.

Después de una temporada y media sin la opción de albergar espectadores en el Arena, la corriente adversa en este sentido continúa y tiene visos de agrandarse. Aún se recuerdan las flojas entradas que se dieron en la temporada que el Gran Canaria disputaba por primera vez en su historia encuentros de Euroliga, el mejor torneo continental de clubs.

La cúpula directiva de la entidad grancanaria, más allá de lanzar excusas como los horarios, la saturación de oferta deportiva o lo cargado del calendario, entre otras, no se ha encontrado una fórmula para evitar la sangría, más allá de poner en marcha acciones para regalar entradas e intentar cubrir un aforo de casi diez mil personas, que visto lo visto des de su llegada a Siete Palmas se le queda más que largo al Granca.

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