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Opinión

Chimeneas por palmeras

Zoilo Alemán

Zoilo Alemán

Muchas ciudades de nuestro país han contado con un tejido empresarial basado en grandes industrias metalúrgicas, y de alguna manera eso ha condicionado la imagen de su ciudad, incluso hasta el carácter de quienes la viven. Recordaremos la antigua ciudad de Bilbao, gris y triste, con sus grandes chimeneas humeantes. Sin embargo, tras la reconvención industrial en los 80 y el acierto de establecer el Museo Guggenheim, entre otras acciones, la ciudad despertó, traspasando el tejido urbano y suavizando el carácter de quienes la habitan.

Canarias, sin embargo, no ha sabido reconocer que nuestras chimeneas eran palmeras y nuestros ladrillos, la arena dorada de nuestras playas. No hemos sabido valorar la industria que nos ha regalado la naturaleza y debemos mejorar para prevalecer su continuidad. Llegados a este punto, comprendo que debemos parar y reflexionar, como ya hicieron los bilbaínos, porque me consta que lo hicieron, para proyectar nuestro destino hacia las nuevas necesidades del mercado. Una involucración que debe ir más allá de realizar establecimientos turísticos necesarios y demandados por el mercado. Me refiero a crear una cultura en nuestro pueblo, mucho más enriquecedora y creativa, en torno al turismo como ya hicieran nuestros creativos más ilustres tipo Néstor Martín Fernández de la Torre o César Manrique.

Zoilo Alemán es director de Congresos del Grupo Lopesan

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