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Entrevista | Rodolfo Mederos

"El tango sufre la orfandad de una sociedad que ya no da estímulos"

"Es imprescindible, para que el bandoneón suene bien, que el intérprete haya nacido en Buenos Aires" señaló el bandoneonista

Rodolfo Mederos y el Cuarteto Ornati ensayan

En su propuesta coincide un instrumento complejo como como el bandoneón y una música de gran dificultad de Piazzola.

Esa mitología de que Piazzola es casi imposible de interpretar no es tan cierta. Fue una revolución en su momento ya que impregnó al tango de una textura más rica y compleja, con un estilo singular y poderoso que combinó elementos nuevos con el pulso natural del género, pero hay mucho mito.

¿Cómo definiría el programa que interpretan?

El bloque principal son las Cinco sensaciones de tango de Piazzola. Y también otras obras suyas como Oblivion, A fuego lento, Tango-Ballet y Adios Nonino, con algunas travesuras mías y el grupo algunas suyas también.

¿Cuál es el valor actual del bandoneón lejos del tango?

El bandoneón tiene una historia muy curiosa porque además es alemán, y lo construyeron como sustituto del órgano. En realidad el bandoneón es un hijo del órgano. Y su comienzo fue primero para tocar música litúrgica en las calles y después una música popular alemana. Pero cuando llega a Río de la Plata, fundamentalmente a Buenos Aires, parece que se hace dueño del espíritu de la gente de esa zona y no quiere salir nunca más de ahí. Ahora es muy difícil concebir el tango sin el bandoneón.

Pero se ha demostrado que el instrumento tiene capacidad para abordar otros repertorios.

Sí, por supuesto. Pero no sé si eso le interesa tanto al bandoneón. Yo a veces le pregunto a mi instrumento si tiene ganas de tocar otras músicas y me contesta casi siempre que no tanto. Me dice que con el tango esta muy contento, muy tranquilo y muy satisfecho. Así que yo no le exijo otra cosa.

¿Qué destacaría del Cuarteto Ornati con el que actúa?

Son un grupo de música tradicional, pero que ahora están probando con la música de Piazzola y otras incluso más populares. Pero, en el concierto, el bandoneón nos va a guiar por buen camino. No había tocado nunca antes con ellos y la verdad es que me admiro como tocan y la calidad de personas que son.

¿Recuerda su anterior visita a Gran Canaria?

Sí, fue hace bastante con mi orquesta típica, creo que fue en 2009. Éramos trece integrantes y se articula con cuatro bandoneones, cuatro violines y demás instrumentos de cuerda y piano.

¿Era previsible, en su origen, que el bandoneón evolucionara de esta manera?

Jamás soñaron en Europa que el bandoneón podría sonar como suena en el Río de la Plata. Es la diferencia que hay entre la trompeta de Beethoven y la trompeta de Miles Davis. Jamás habrían pensado los clásicos alemanes que una trompeta podía sonar como suena en el ámbito del jazz. Lo mismo pasó después con el bandoneón.

Para que el bandoneón suene bien, ¿el intérprete debe tener sangre de Buenos Aires?

No debe, es imprescindible que así sea. Totalmente. Yo creo que la música es uno mismo. Uno es como es y la música que sale es también como es, porque si no el intérprete toca algo aprendido, toca algo que lo puede tocar muy bien técnicamente, pero que no representa su propia naturaleza.

¿Qué sucedió en el Río de la Plata para que surgiera una cultura alrededor del bandoneón?

Eso no es fácil decirlo. Haría falta un sociólogo que pudiera explicar por qué aquella generación de inmigrantes españoles, italianos y de toda la Europa que escapaba de las guerras, encontró su lugar en Buenos Aires. Varias migraciones trajeron sus propias músicas. El tango, en realidad, está preñado de las propias músicas populares europeas. Es una hibridez total de todas aquellas culturas que llegaron a Río de la Plata de otros lugares pero que representa la sensibilidad de aquella gente. El que el bandoneón se haya hecho dueño del espíritu de aquella sensibilidad es bueno y así ha ocurrido.

¿Cuál es la época más apropiada para interpretar el tango?

Yo siempre busco en el tango en su época más genuina. Y para mí la más genuina concluye en los años 50. Yo creo que, desde sus inicios hasta los 50, encontramos en cualquier obra del género, y en cualquier compositor, verdades. Y ahí está la verdad del genero porque después comenzó a hacerse más ecléctico. Empezó a debilitarse en las referencias que tenía, empezó a incorporar elementos de otras músicas y fue ganando otros aspectos pero perdiendo esa parte tan esencial a la que me estoy refiriendo. Pero si me pidieras una época específica serían los años 40. Te podrán gustar más unos u otros artistas, pero todos hicieron en esa época una música genuina, sincera, y propia, cosa que ya no ocurre. Pero no solamente en el tango, no ocurre en general.

¿Y en qué época cree que se empezó a producir ese cambio?

Desde los años sesenta hasta ahora empezó el enrarecimiento del género, a mixturarse con otras cosas, a tener otras pretensiones. Se fue saliendo del barrio, de la calle, de la ciudad, fue cambiando su naturaleza. Y, por eso mismo, fue perdiendo identidad también.

¿Esa identidad se pudo haber perdido porque muchos músicos han introducido al instrumento en estilos ajenos?

El problema es mucho más complicado y habría que analizarlo a través de las etapas del arte. Cualquier manifestación artística cumple etapas que se inician por causas que la justifican, se desarrollan, llegan a un punto máximo, repiten más de lo mismo y finalmente empiezan a decaer, se diluyen, para comenzar una nueva etapa. Así pasó con la polifonía, con el clasicismo, con el romanticismo, con todas las etapas de la música. y por qué no con el tango también. El tango también llegó a su fin, hizo su meseta, y ahora estamos en una búsqueda de una música que no sabemos cuál es y que quizás tenga que ver con el tango. Pero no será aquel tango. Y tendrá que ver con una ciudad distinta. Ya no es la ciudad que engendró aquellos músicos y aquella música.

¿Y por qué tiene una visión tan pesimista de su evolución?

Porque una música no se hace en una oficina o en una cúpula de cristal. Se hace caminando en la calle, comiendo, haciendo las cosas con los demás, recibiendo la energía de la gente. Hoy el tango no podría existir porque ya la ciudad no está proponiendo eso. Se están escuchando tangos de aquella época y el tango seguirá siendo siempre maravilloso como Johann Sebastian Bach, pero no es la época esta para nosotros. Nosotros, los intérpretes de tango, estamos en una suerte de orfandad y de búsqueda desesperada de una sociedad que no nos está dando estímulos para una música como esta. Una sociedad que sí que nos está dando estímulos, sin embargo, para una tecnología que es muy voraz y que incluso nos está quitando el sentido de la identidad.

¿Y que destacaría de este concierto en el Pérez Galdós?

Supone que la vida me de la posibilidad otra vez, después de tantos años, de tocar la música que me gusta, y con gente que no conocía y que ya son amigos míos como este maravilloso Cuarteto Ornati me hace sentir muy a gusto.

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