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Los algoritmos que inspiran al arte

Díaz-Jerez revela, en el Paraninfo de Universidad, la importancia de las matemáticas en su trabajo

El pianista y compositor Gustavo Díaz-Jerez. LP / DLP

"He conseguido estructuras sonoras que antes no existían gracias a las matemáticas". Fueron las palabras de Gustavo Díaz-Jerez durante su charla de ayer, en el Paraninfo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, dentro de las actividades del seminario Arte y tecnología en el que se aborda cómo la innovación científica está transformando la forma de interpretar, percibir o comprender el arte.

El pianista y compositor tinerfeño intervino con la conferencia Música e inteligencia artificial en este evento que se celebrará hasta el 29 de noviembre y que está organizado por la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel (Racba) con la colaboración de la ULPGC y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. "Los compositores nos hemos ido nutriendo de materia prima para nuestras composiciones", aclaró el artista tinerfeño nada más empezar. "Pero hace cien años, con la aparición de músicos como Arnold Schönberg, el sistema tonal se desmoronó con el dodecafonismo, y a partir del cual las doce notas de la escala cromática son tratadas con una relación ordenada".

Díaz-Jerez también destacó la función del serialismo integral "que creó un tipo de música muy dura de interpretar". Pero, sobre todo, destacó la importancia del arquitecto y músico Iannis Xenakis del cual destacó su trabajo con Le Corbusier y el que compusiera por primera vez" utilizando formas puramente arquitectónicas". Todo esto se reflejó en su primera obra, Metástasis, escrita tras terminar sus estudios con Olivier Messiaen y en la cual utiliza los paraboloides hiperbólicos del pabellón Philips de la Exposición Universal de 1954 "y con la cual estableció el gran vínculo entre música y tecnología".

Previamente, el periodista y musicólogo Guillermo García-Alcalde presentó al conferenciante como "uno de los más reputados compositores españoles que trabajan con aparatos electrónicos" y destacó la importancia que tuvo en su obra el descubrimiento de la informática como herramienta, aparte de la creación del programa Fractmus. El periodista puso énfasis además en la trascendencia "de la inteligencia artificial para la composición musical en pleno siglo XXI".

Gustavo Díaz-Jerez empleó una gran parte de su conferencia en explicar las diferentes secuencias numéricas que ha ido utilizando en los últimos años a la hora de crear diferentes composiciones. "Cualquier serie numérica tiene una proyección o escala cromática", aseguró. "Y cualquier melodía tiene una codificación numérica, pero Xenaquis hizo lo inverso al extraer las melodías de ciertos procesos matemáticos", afirmó. El pianista y compositor interpretó varias de sus obras como Sonata para piano o Sidhe para trío de cuerdas a cuatro manos creados bajo diferentes sistemas numéricos.

El artista recordó, que, basado en estos precedentes, escribió en Nueva York un programa informático freeware llamado FractMus, con el que puede explorar algoritmos generativos y fractales aplicados a la composición. "Son procesos que vienen del mundo matemático y que se convierten en parámetros musicales por el sistema del mapping", subrayó. Y recordó que existen numerosas secuencias de números con nombres como Mira y di. "Estos procesos me proporcionan material nuevo de manera informática, aunque luego pueda modelarlo yo a mi manera", y mostró cómo "con el mismo algoritmo se pueden crear diferentes parámetros musicales".

El experto también empleó mucho tiempo a hablar de la musicalización de las imágenes o fractal, y destacó una estructura medio geométrica que se repite no sólo en el lenguaje musical, sino también en la naturaleza como "algunas plantas o columnas de bacterias".

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