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Entrevista | Cristina Rodríguez

"El vestuario para mí lo ha sido todo, así que no he tenido que renunciar a nada"

"Para poner tu sello personal has de tener talento, pero si solo tienes eso, dedícate a otra cosa", explica la diseñadora de vestuario y presentadora

La diseñadora Cristina Rodríguez, ayer durante una visita al municipio de Agüimes.

La diseñadora Cristina Rodríguez, ayer durante una visita al municipio de Agüimes. LP

Hoy acude al Cine

Las prendas cuentan más cosas de las que pensamos. Muchas veces no somos conscientes de lo que es, pero cuando vemos a alguien, inconscientemente, hacemos un juicio de valor y siempre lo hacemos incluso antes de que nos hable: su currículum, de qué familia viene, si está casado o soltero, o si es bueno o malo. Antes de que diga nada, haces un juicio de valor de esta persona. Decides si te cae bien o mal, si te gusta, si va hacer amigo tuyo o si lo vas a contratar o no. Y muchas veces no somos conscientes de que cuando nos vestimos toda esa información la da la ropa. Voy a contar, primero, que eso es lo que usamos para contar historias en el cine, por qué ponemos a una persona una prenda y no esta, por qué contamos la historia con esas prendas y, luego, qué contamos cada uno de nosotros. Me gustaría que los que estén sepan qué están contando. Hoy, con su ropa, veremos qué juicio hacemos los demás cuando les veamos. Es interesante porque es algo que hacemos y muchas veces no le damos el valor que tiene.

¿Y qué es lo que tiene un proyecto para que le diga que sí?

Te voy a ser muy sincera, y quien te diga lo contrario miente como un bellaco. En el cine no tienes diez proyectos y dices este cojo o no. Normalmente, trabajas con quien te entiendes porque el cine es tremendamente intenso, es como Gran Hermano. Si no tienes trabajo te metes ahí y punto, y si tus compañeros son majos bien y si no también. Se reúnen tantas cosas para que un proyecto sea bueno que es tan difícil. Superlópez, por ejemplo, venía de Javier Ruiz Caldera, con quien empecé en Promoción fantasma, que para mí es un peliculón. Recuerdo que mi sobrino cuando la vio me dijo 'tía, si hicieras todas las películas como esta es que serías una diseñadora de vestuario súperfamosa', y eso me pareció increíble. Tarde para la ira venía de Raúl Arévalo, con quien había hecho varias pelis como actor. Le adoro y admiro, y fue una película maravillosa. Al final, de quién viene el proyecto es por lo que te puedes decantar, si por suerte puedes hacerlo. Es lo que te hace decir sí o no.

Si ve al intérprete incómodo con su vestuario, ¿hay diálogo?

Hay diálogo. Siempre hay que intentar que el actor esté cómodo porque es el que va a hablar y defender con la palabra al personaje. Tienes que crear a nivel estético al personaje, pero ellos lo defienden. Hay veces que crees que el actor pasa por encima del personaje por su criterio, es muy difícil como intérprete quitarte a tu persona. Ahí es cuando dices 'mira, cariño, creo que te va a venir bien a nivel de dramaturgia', lo defiendes con el lenguaje actoral. Por eso estudié interpretación, y eso me ha servido para manejarme con los actores. No suelo tener conflictos con ellos, la verdad.

¿Qué le diría a la Cristina que comenzó en Barcelona?

Pues que la vida me ha dado más de lo que creía que me iba a dar. Muchas veces te enfadas con el mundo porque tu camino es duro y yo decidí que quería disfrutar, y eso hizo que aprendiera a tener una sonrisa, a no enfadarme, a disfrutar de los percances. Es muy fácil decirlo y díficil de hacerlo. Eso hizo que me fueran cada vez mejor y mejor las cosas, así que creo que la vida me ha dado mucho como diseñadora de vestuario y también mucho delante de las cámaras. Estudié interpretación con 28 años, era figurinista, había hecho pelis y quería ponerme delante de las cámaras. Recuerdo que una vez un productor me dijo 'Cristina, nadie está delante y detrás, es imposible'. Estoy en tele delante y en cine detrás. Así que si lo intentas, lo harás. Nunca creo que haya que escuchar a la gente que te dice que no lo vas a conseguir.

¿Es talento o constancia?

Siempre, siempre, siempre, son las dos cosas juntas. Es más, si pudieras prescindir de una, quita el talento. Para poner tu sello personal has de tener talento, pero si solo tienes eso, dedícate a otra cosa. Haz una oposición. El talento solo no sirve absolutamente para nada. Te digo otro componente: el talento, la constancia y el ser buena persona. Quiero decir que tengas una sonrisa en la vida. Hay mucha gente con talento y con constancia que deja de trabajar porque no es buen compañero.

¿Ha tenido que sacrificar mucho hasta aquí?

He cometido todos los errores del mundo por amor pero hay uno que no he cometido que es no dejar nada, nada, por un hombre. Soy feminista desde que tengo uso de razón. Es muy complicada esta profesión con hijos, pero yo al no tenerlos no he tenido que dejar nada y lo he tenido que dejar todo. Mi trabajo ha estado por encima de todo. De todo, de todo. El vestuario en sí es como mi novio, mi amigo, mi amante, mi hijo, mi padre, mi madre, lo ha sido todo, así que no he tenido la sensación de haber renunciado a nada. Seguramente para otra persona parecerá que he renunciado a todo, pero el 'todo' era esto.

¿Cuál es su opinión de que al vestuario se le diga 'feminizado'?

Hay más mujeres que hombres, pero para un trabajo que hay más mujeres no nos vamos a quejar. Luego, diseñadores de moda hay más hombres que mujeres, no sabemos porqué porque estudian mucha más mujeres que hombres diseño. En vestuario de cine, creo que no está nunca jamás discriminado el hombre, no se le pregunta si se va a quedar embarazado, si eres heterosexual, gay, lo que te dé la gana. Hay otros departamentos que es muy difícil llegar para las mujeres, muy difícil, como el equipo de cámara o el equipo de dirección. Aquí no hay 'feminazis', o como diría Bertín Osborne, no hay 'feminoides'. Aquí lo que hay son seres humanos.

¿Sigue en busca del Goya

Es que yo creo que ya me lo merezco, ¿no? Bueno, lo de merecer o no es muy subjetivo, a mí me encantaría tener un Goya. Lo llevo persiguiendo con todo lo que he hecho en mi vida, pero también pienso que la gente de la profesión me quiere y respeta, así que estoy relativamente tranquila, más ahora que hace algunos años.

¿Qué le aporta la televisión?

La tele es jugar y es maravilloso, que en tu trabajo puedas jugar es increíble. En Cámbiame, con lo que creo que ha tenido más repercusión, sentía, como soy una pretenciosa, que estaba haciendo algo importante porque ayudaba a la gente. Me hacía sentir importante, no para que me den una mesa en un restaurante o me dejen un vestido, importante en la vida, cuando alguien me paraba por la calle y me decía 'Cristina, tengo cáncer y tu programa ha hecho que mi vida sea un poco mejor'... Se me saltan las lágrimas mientras te lo digo. Eso sí que es importante, que te den una mesa en un restaurante es una chorrada.

¿Hay peso mediático?

No hay ningún peso mediático. Eso es una chorrada. Hace poco oí: "El éxito no vuelve a la gente gilipollas, saca a gilipollas que hay dentro". Me sigo comiendo el bocadillo cuando paramos en los rodajes sentada en la acera. Supongo que a lo mejor Meryl Streep tiene un peso mediático, pero yo no. Dicen qué difícil tiene que ser gestionar el éxito, lo díficil que tiene que ser en la vida no pagar el alquiler, no tener dinero para comer, pero tener éxito, ¿cómo va a ser difícil? La gente solo me da amor, ¿de qué me voy a quejar?

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