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Entrevista | Bárbara Blasco

"Mis historias nacen de una idea contradictoria que no puedo digerir"

"La novela fue escrita antes de la aparición de la Covid-19. Sin embargo, reflexiona sobre la enfermedad", señala la escritora

"Mis historias nacen de una idea contradictoria que no puedo digerir" .

¿Cómo es recibir el Premio Tusquets?

Muy emocionante. El premio siempre me ha gustado mucho. Creo que es una convocatoria muy limpia.

'Dicen los síntomas' es la novela con la que ha ganado el Tusquets. ¿Qué rol ocupa dentro de su trayectoria?

Sigue la línea de mi anterior novela, aunque esta tiene algo más de ironía. Arranca con la enfermedad del padre de la protagonista. Toda la obra transcurre en la habitación de un hospital, donde la hija espera la muerte del padre, que además, ha entrado en coma. Tienen una relación bastante difícil, por lo que la protagonista esperaba que la experiencia hiciera cambiar a su padre y así saber las claves de las razones de su mala relación. Sin embargo, lo decepcionante para ella es que su padre va a morir en coma. Por otro lado, ella está obsesionada con la enfermedad. Entiende el mundo a través de las enfermedades de la gente. Incluso, a veces, le parecen más sinceros los síntomas que da el propio cuerpo que las palabras. Todo cambia cuando aparece el ocupante de la cama de al lado.

La trama se desarrolla en un hospital. Desgraciadamente, un lugar del que se habla mucho últimamente por la pandemia.

La novela fue escrita antes de la aparición de la Covid-19. Sin embargo, reflexiona sobre la enfermedad y sobre las metáforas que podemos hacer de ella. Me parece que vivimos en una sociedad en la que la enfermedad da vergüenza y hay que ocultarla. Cuando en realidad, hay que tomarla como resultado del paso del tiempo. En la novela se trata la enfermedad desde cierto humor. La protagonista tiene un carácter bastante ácido y mordaz.

Tusquets describe la novela como un "retrato generacional".

Sí. Virgina, la protagonista, intenta ser madre, no tiene pareja y se conforma con ser camarera pese a tener una carrera.

¿Es una mujer en la encrucijada? ¿En mitad de dos cosas, lo que se espera de ella y lo que realmente quiere?

Sí. Se siente estafada por la vida, porque no tiene nada de lo que había pensado tener a su edad. Está harta de todo. Intenta ajustarse a las convenciones sociales pero en sabe que no va a pasar por el aro.

¿Qué tiene Virginia de usted?

Esa es la pregunta del millón. Virginia es todo lo que le ha gustado al lector de mí. Es muy difícil explicar hasta qué punto se parecen los personajes a su creador. Esta novela no es autobiográfica, pero hay cosas en las que me identifico. Cuando me pongo a escribir a modo de diario tengo la sensación de que he creado un personaje, de que esa no soy yo. La vida siempre excede el papel. El diálogo entre la realidad y la ficción es la literatura, y es interesante que así sea.

¿Cómo le llegó esta historia?

Mis historias siempre nacen de una idea contradictoria que no acierto a digerir. Con el tema de la enfermedad me pasaba. Por una parte pienso que darle una explicación a los síntomas y enfermedades es un error. Pensar que padeces una dolencia por una cuestión del alma o un problema en tu vida no tiene sentido. Me negaba a aceptar que las enfermedades no dijeran nada. Muchas veces son metáforas de otras cosas.

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