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Entrevista

Pancho Varona: “Mi lugar natural en la tierra es dos metros a la izquierda de Sabina”

“Con Joaquín he hablado poco pero está muy bien, con ganas de escribir y hacer cosas nuevas”, comenta el compositor y músico, que actúa en el Alfredo Kraus el 13 de diciembre

Pancho Varona

Pancho Varona

El compositor y músico Pancho Varona (Madrid, 1957) llega al Auditorio Alfredo Kraus el 13 de diciembre con ‘Historias de Canciones’. Varona recorre en este concierto, a guitarra y voz, algunas de las canciones de su amplio catálogo para Joaquín Sabina o Luz Casal. “Casi me gusta más contar la historia que rodea la canción que cantarla”, afirma en esta entrevista en la que también habla del impacto de la pandemia, y de su relación con Sabina.  

Viene al Alfredo Kraus con Historias de canciones, que se incluye en la gira Ruta 52, con la que ha estado recorriendo la geografía española.

Historias de canciones es lo que cuento en los espectáculos, y desde hace un par de años tengo en marcha una gira con la que pretendo pasar por las 50 provincias españolas y las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. La gira se partió un poco por la mitad, pero yo salí reforzado de la crisis sanitaria; mi manager y yo estuvimos muy ágiles, nos inventamos nuevas vidas por así decirlo, y he trabajado mucho haciendo conciertos privados, por ejemplo, ya que las salas estaban cerradas; y también me he dedicado a hacer dos pases en muchas salas para intentar juntar a más gente de la que se puede por los aforos reducidos.

La crisis sanitaria ha convertido a la música en directo en un evento excepcional.

Los formatos son tan extraños ahora mismo, con aforos reducidos y gente con mascarilla, y también es muy triste como lo están pasando compañeros no solamente músicos, sino técnicos, conductores,... Parece que la cosa va mejorando pero nunca va a ser igual que antes. Algo ha cambiado para siempre, y una vez que todos estemos curados y sanos no creo que me apetezca dar abrazos a nadie por una temporada [risas], ni meterme en un estadio de fútbol o en un concierto.

Este concierto se defiende a guitarra y voz, y supongo que no será fácil elegir el repertorio teniendo en cuenta su trayectoria como compositor.

Es complicado porque me gusta mucho contar historias en el concierto de cómo han sido hechas las canciones, casi me gusta más contar la historia que rodea la canción que cantarla, y es tan larga la explicación como la canción en sí. La gente conoce las canciones bastante bien, lo que no conoce son las historias, de dónde surgen, por qué nacieron, qué pasó con ellas. Por eso pienso que es un formato divertido.

¿Cuántas canciones le da tiempo a interpretar en este formato?

Puedo meter entre 13 y 15, y con su historia se convierte en un concierto de dos horas más o menos, depende de los sitios.

Sabina ocupa, lógicamente, buena parte del repertorio.

De las 200 canciones que he compuesto en mi vida, la mitad son con él, y el repertorio sabinero ocupa una parte muy importante en el concierto, mis 39 años junto a él, y porque yo sin Sabina no sería ni músico, hubiera sido funcionario del Estado con mucha suerte, ¡cómo no va estar presente mi niño en estos conciertos!

Los episodios y anécdotas serán infinitas, pero ¿cuáles de esas canciones no pueden faltar en estos conciertos?

Tienen que estar siempre, por ejemplo, Peces de ciudad, que tiene una historia bonita detrás; Y sin embargo, Contigo,..., de más importantes que hice con Joaquín. También No me importa nada, que la hice para Luz Casal, y tiene su historia. Otras como La del pirata cojo, Quién me ha robado el mes de abril, que fue muy importante desde que saltó la pandemia. Era una canción que estaba casi olvidada y la gente la ha sacado a pasear con una vida nueva. Pocas cosas positivas ha tenido todo esto, pero por ejemplo, me gusta que la gente se siga refugiando detrás de una canción, es muy bonito para tener esperanzas, aunque los músicos seamos los peor parados con todo esto.

¿Hay voluntad de continuar con esta gira hasta completar las 52 fechas?

Si, lo que pasa es que llevo 35 lugares visitados, pero en Valencia ya estado diez veces, en Madrid ocho y en Barcelona otros ocho,..., no es que haga un sitio y más nunca vuelvo ahí, puedo ir a Las Palmas y volver a la semana siguiente. Es una gira larga que no se si terminaré los 52 lugares. Hace una semana regresé de México, estuve allí diez días con mi mánager, nos inventamos una pequeña gira de dos o tres conciertos oficiales y unos cuantos privados. Hemos sido temerosos, pero luego pensaba que son los mexicanos los que nos deben de temer a nosotros, que venimos de España [risas]. Una situación muy rara.

Compositor y productor con una generosa y numerosa producción hasta la fecha, solo ha publicado un disco en solitario en 1995. ¿No le ha tentado repetir la experiencia?

No, no tengo vocación de eso. Cuando me lo propuso Paco Martín, que era el director de RCA en ese momento, me convenció pero yo no tenía vocación ni de solista, ni de artista, ni nada, me puse enfermo de los nervios durante la grabación. No quiero llevar esta vida, mi vida es la que llevo tan hermosa al lado de Joaquín, componiendo y produciendo para él. Mi lugar natural en la tierra es dos metros detrás de Joaquín y dos metros a su izquierda, ahí soy feliz. ¿Para qué quiero meterme en el centro del escenario y acaparar los focos? Eso no va con mi personalidad. Y nunca quise repetir, ni siquiera quise defender disco. Le dije a la compañía que iba a grabar un disco pero que no me cambiase la vida porque me gustaba mucho la que llevo.

¿Ha visto a Sabina en estos meses? ¿Cómo se encuentra?

Hemos hablado poco pero se que está muy bien. Joaquín se confinó un mes antes que nosotros, porque como tuvo ese problema en el Wizink Center en febrero se tiró todo el mes en casa, y cuando llegó la pandemia ya estaba confinado. Y con ganas de escribir y de hacer cosas nuevas. También con miedo y con precauciones. Nosotros ya somos un poco mayores y vemos todo con otros ojos.

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