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Artista

Armando Gil Cruz: “Me obligo a depurar la ortografía de mi lenguaje”

Armando Gil en su restaurante estudio ‘Casa del Caminero’ junto a una de sus obras.

Armando Gil en su restaurante estudio ‘Casa del Caminero’ junto a una de sus obras.

Armando Gil Cruz (Gran Canaria, 1964) expone en el Museo Abraham Cárdenes de Tejeda, pueblo donde pinta y desarrolla el proyecto ‘Casa del Caminero’

¿Qué hay de aislamiento en esta obra?

Todas las figuras están delimitadas de manera precisa. Se ahonda en la personalidad de cada una a través del detalle dibujado, de la relación íntima del trazo con el fondo de color. Surgen aisladas a pesar de su resultado interconectado final. Quizá, de manera inconsciente, el aislamiento forzoso de la pandemia queda patente en las piezas al encapsular los elementos compositivos. Pero sin renunciar por ello a que pertenezcan a un único ejercicio o mensaje narrativo.

¿Qué poder tiene el paisaje de la Cumbre sobre sus cuadros?

Es mi entorno natural y fuente de inspiración. Subir a Tejeda todas las semanas es un viaje al interior de una Isla que aflora de forma inconsciente y automática en mi proceso creativo. También las situaciones que allí se producen: los incendios, la niebla o el mar de nubes plateado que nos circunda o esos atardeceres que estallan en rojo vivo en las faldas del Bentayga. Mi narración imaginaria surge de ahí, de lo telúrico que imprime su fuerza sobre las distintas formas animales, antropomórficas o vegetales que constituyen mi relato dibujado.

“Aflorará con fuerza la producción cultural como medicina para la recuperación por su capacidad regeneradora”

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Hay una continuidad ‘caligráfica’ en la obra, unos símbolos permanentes, invariables. ¿Qué quieren decir?

Son como caracteres tipográficos, glifos que surgen desde el subconsciente. Desde mi primera exposición de dibujos sobre papel de arroz, Rollo Chino, se ha producido siempre una tendencia a la ordenación mental que conlleva todo intento de representación narrativa a través del dibujo y/o pintura. Ahora en Ideogramas quizá se acentúa la diferencia entre el fondo y la forma, obligándome a concretar, a depurar la ortografía de mi lenguaje. Probablemente, ese intento me aleja un poco de la abstracción de obras anteriores.

¿Cómo arrancó la idea de la ‘Casa del Caminero’, su proyecto de restauración en Tejeda y también el lugar donde pinta?

Lo pensamos como un espacio donde además de tomarte una copa de vino y un buen queso pudieras ver mis cuadros en las paredes y entrar al estudio donde trabajo. Tras ocho años de actividad puedo decir que me ha permitido un punto de conexión con mis pinturas. Es un buen laboratorio para poder analizar las reacciones del público cuando se enfrenta a mis cuadros. Me ayuda a entender mi propia evolución y desarrollo a la vez que humildemente aporto un pequeño faro en Tejeda para acercar en un entorno rural algo de pintura contemporánea actual.

“Mi narración imaginaria surge de ahí, de lo telúrico, de los atardeceres del Bentayga, del mar de nubes o de la niebla”

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¿Qué pasará con la cultura bajo esta pandemia tan compleja de derrotar?

Frenar los contagios ha llevado a la agonía o al cierre de galerías, teatros, cines o auditorios al igual que está pasando con bares, restaurantes, hoteles o empresas. Pero el papel de la cultura ha sido siempre transformador en períodos de crisis. Recordemos que el Siglo de Oro o el Renacimiento surgieron después de pandemias. Me vienen a la cabeza también muros transformados por el grafiti en zonas desoladas por guerras o pobreza. La intervención artística apuntala el optimismo y la esperanza en que las cosas cambien. Por eso creo que, mientras sucede este impasse, lejos de congelarla, favorecerá la creación como bálsamo expresivo para los autores y autoras, y también para quienes la miran. Y después aflorará con fuerza la producción cultural como medicina para la recuperación por su capacidad regeneradora a niveles personales, sociales e incluso económicos. Por todo ello, pienso que es crucial poner en valor el trabajo de quienes se dedican a ella.

“Casa del Caminero’ es un buen laboratorio para analizar las reacciones del público cuando se enfrenta al cuadro”

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La situación que atravesamos lleva a replantearse muchas cosas que parecían inamovibles. ¿En el plano artístico qué ha supuesto para usted?

Como para casi todos un cambio en los ritmos. Una pausa obligada que me ha permitido disfrutar de un tiempo que no tenía para ponerme a pintar sin horario y dejar surgir nuevas tramas. El resultado pueden verlo en Tejeda.

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