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Música
Música Belén A. Doreste Cantante

"De mañana no sé’ alude al amor de mi generación, donde me rechina el miedo al compromiso"

La cantante Belén A. Doreste

Belén A. Doreste, una joven grancanaria de 26 años, canta en Lajalada. Acaba de editar su primer disco titulado ‘DMÑNNS’ cuyos diez temas serán interpretados el sábado en el Guiniguada.

¿Y ese título tan divertido e impronunciable para el disco: DMÑNNS

Se trata de 10 canciones que cierran una etapa bastante larga y el centro del disco es el noveno tema, De mañana no sé, cuyas consonantes se agrupan en el título. Para mí se expresa de manera irritada y con la boca chica. La letra alude a que yo en aquella época tenía una relación bastante dura y difícil y me refiero con ironía al amor que vivimos en mi generación en que parece que hay un terrible miedo al compromiso, a cualquier cosa que sea atarte un poquito o responsabilizarse. Es un lema y un carpe diem que a mí siempre me ha rechinado. 

Hábleme de esas 10 canciones de "viaje galáctico por sonoridades electrónicas, a veces orgánicas, pop asilvestrado, a veces asalvajado, a veces calmado"…

La estética sonora no se puede encerrar en algo que te plantees que sea música de cantautor, rock o pop. Hoy por hoy, la música se sale de cualquier parámetro estilístico y, ahora, que además todos tenemos muchas más facilidades para escuchar la de cualquier parte del mundo, eso se refleja inevitablemente. Las influencias son infinitas. Ese disco, aparte de que se hizo muy despacio, tuve la oportunidad de pensarme muy bien los timbres de cada canción que no son los típicos de estrofa-estribillo, estrofa-estribillo, sino que hay momentos muy íntimos y muy grandes. Unos proceden de una guitarra acústica, otros, de unos sintetizadores, una música muy electrónica, y otros, de guitarra eléctrica, batería o mandolinas. Hay una infinita mezcla de sonidos electrónicos, orgánicos, acústicos y de estilos. Por eso puede ser pop, pero va mucho más allá, de lo más salvaje a lo más tranquilo e íntimo. 

Es decir, que la base es el pop, ¿no?

Quizás sí porque no deja de ser música popular contemporánea.

¿Cuál es el contenido de las canciones?

Todas giran en torno a la época de ese De mañana no sé, a esos episodios personales, con momentos muy bonitos, tristes, de nostalgia y amor. No hay lectura ni política, ni social, solo íntima. 

¿Se trata de una recopilación de temas que han creado estos últimos cuatro años?

Sí, más bien de los últimos tres años. Lajalada tocó por primera vez ante un público en marzo de 2018 en el Ciclo de cantautores del Alfredo Kraus y desde entonces hemos creado estos temas, que se han desvirgado, desarrollado y evolucionado, hasta la forma definitiva del disco. Lajalada realmente soy yo, pero para el directo he contado siempre con músicos amigos. He estado rodeada casi del mismo equipo, pero a la hora de crear las canciones salen todas de mi madriguera. 

"Los temas giran en torno a episodios personales, con momentos bonitos, tristes y nostálgicos"

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Señala usted que hay un viaje visual que acompañará la presentación de cada una de las 10 pistas del álbum.

En el directo para mí es muy importante que eso no se quede solo en un puñado de canciones que salgo a tocar por ahí sino que intervenga todo. Para mí es un viaje muy intenso, personal y de dentro, nada superficial. Creo que todos los elementos, tanto iluminación, como sonido, estética y la manera de ejecutar la música en sí, incluso lo visual, cobran gran importancia. Todo suma y ayuda a entrar en ese pequeño viaje. 

¿Cómo será entonces el directo que viste con visuales de Adrián León y suyos propios?

El directo es tocar el disco de arriba abajo. Hay un par de temas que no están en el álbum y que también van sobre lo último que he estado trabajando de reformular el folclore con sonoridades contemporáneas. Llevaremos un par de esas perlitas. Crearemos en el Guiniguada un viaje muy bonito en que todos los elementos confluyen unidos. 

¿De qué forma participan usted y los músicos canarios Ner Suárez, Octavio Limiñana, Juan Pérez y Alberto Rodríguez que la acompañan en el directo?

Estaré cantando y cada uno participará con su instrumento principal haciendo lo mejor que saben, es decir, tocar, llevar cada una de las líneas a su terreno porque, una cosa es que yo tenga una idea de un motivo musical en que cada uno esté con su instrumento y otra, la verdadera transformación que hacen ellos. Por eso los admiro, porque cada uno tiene mucha música dentro y cualquiera de mis ideas se ve magnificada. 

Lajalada es una aventura más electrónica que la anterior experiencia musical, con pasajes y canciones escritas en inglés y en español. ¿Cómo fue la anterior experiencia y cómo es esta?

Antes tuve otro proyecto, Bel Bee Bee, con el que empecé a los 15 años y también hicimos un disco que se movió mucho por las Islas y la Península. En aquel momento, cuando comencé, componía más en inglés, pero por cuestión de pudor al transmitir lo más íntimo. Poco a poco he ido viendo que nuestro idioma posee una riqueza de la que otros carecen y cantar en tu lengua materna tiene una fuerza de comunicación mayor que en lengua foránea. Cuento con varios temas de mi primera etapa en inglés porque es un idioma muy agradecido en sus sonoridades y fonemas, además de encajar muy bien. Toda esta parte de últimas canciones han sido escritas en castellano porque me parece una manera de llevar más allá la sinceridad. De ahí que todavía queden ambas lenguas. 

Ya ha sacado al mercado los single y videoclips autoeditados Las tiritas y Magua. ¿Cómo han resultado?

El primer tema, Las tiritas, lo sacamos el 3 de marzo, el más sencillo y luminoso, con un videoclip que rodamos en los altos de Gran Canaria, muy bonito y hecho con mucho amor y después vino Magua, como una cara B de Las tiritas, totalmente distinto, más oscuro, su antítesis total. 

¿Qué expectativas tienen de este primer disco con el que girarán por todas las Islas?

El resultado de este primer disco ha sido, simplemente, sentar las bases de todas mis inquietudes de ejecución sonora. Tenía muchas ganas de no dejarme nada atrás. Contiene tantas sonoridades distintas, tantas estructuras, a veces, complicadas en algunos de los temas, que puede resultar hasta empalagoso. Quería hacer un ejercicio de a ver a dónde podemos llegar creando universos paralelos en el plano sonoro. Después de haber sentado ya estas bases lo único que queda seguir haciendo es música de las formas que vengan. Quiero un disco completamente vacío, simplemente coger una guitarra, un teclado y de forma muy pura, con la voz, hacer otro trabajo.

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