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Baloncesto Eurocup (1ª jornada, 'Top 16', la contracrónica)

El frío ruso congela al Granca

El Lokomotiv dominó en todo momento a los insulares gracias al elevado porcentaje de acierto a canasta

El frío ruso congela al Granca

El frío ruso congela al Granca

Se presumía el comienzo en el Top 16 con aparente facilidad. El rival a enfrentar era el cuarto clasificado en su grupo de la fase regular. Y con el aliciente de empezar en el fortín local, donde el equipo no caía desde marzo del año pasado, cuando cedió ante el Zielona Gora en el partido de cuartos de la última edición de la Eurocup.

Pero si el equipo ruso quedó cuarto, en parte se le puede achacar al tránsito que tuvo Fotis Katsikaris al mando del Lokomotiv. Ahora con Sasa Obradovic, el equipo está sumido en una espiral positiva de juego, en la que las victorias han empezado a caer de su lado. Aparente similitud a la que tuvo el conjunto claretiano al comienzo de temporada, con la diferencia de que en la Isla se mantuvo la apuesta por Luis Casimiro para enderezar el rumbo.

Fulgurante

Doce minutos de ensueño de los hombres de Obradovic agrietaron el marcador hasta el 24-37, trece puntos de diferencia debido a que el equipo ruso contaba con unos porcentajes de tiro elevadísimos. Con un solo fallo en lanzamientos de campo e intentos inmaculados desde el triple ahogó a los locales.

Cuando el equipo rival tiene el día y le entra todo, la respuesta es esquiva. Las sensaciones de impotencia invaden a los que la sufren y solo la espera de que comiencen a fallar en sus acciones puede cambiar el devenir del encuentro.

También ayudó al momento dulce del Lokomotiv las decisiones arbitrales. La mayoría de ellas muy criticadas por los casi 5.000 asistentes al Gran Canaria Arena ayer, que tampoco dejaron de alentar a los insulares con la esperanza de ver distinto el transcurso del partido y voltear el marcador adverso con el que tuvieron que convivir todo el encuentro.

Sabedor de las circunstancias que se encargaban los árbitros de influir en el partido, Obradovic, curtido en mil batallas como jugador y con dilatada experiencia desde el banquillo, aprovechó para moverse a sus anchas en la zona técnica. Ordenó a los suyos, se le pudo escuchar en la inmensidad del pabellón una de sus quejas, gritó y gesticuló en exceso a los árbitros, que permitieron las protestas del balcánico sin tener la sensación de que le llegaran a advertir con seriedad en ningún momento.

Sin bajar los brazos

Los claretianos, ante las infinitas adversidades que se le presentaban, no entregaron el partido fácilmente. Uno de los que más luchó fue Sasu Salin, que volvió a mostrar la mejor de sus caras, la de killer de la canasta. Mantuvo el marcador en la primera mitad de encuentro con 11 puntos. El finés se erigió en el sustento de los claretianos junto a Bo McCalebb. Además, el níveo escolta volvió a la senda del triple después de unos malos porcentajes en los últimos partidos de Liga Endesa. Llegó a enrachar un 3 de 3 desde la línea de más allá de los 6,25 metros.

Aunque la palma del acierto de los triples se la llevó el Lokomotiv. Los del Este de Europa firmaron 12 de 22 lanzamientos. Sus artilleros de la lejana distancia, Matt Janning y Ryan Broekhoff, fueron una constante pesadilla para la defensa insular. 4 de 5 para Janning y 5 de 8 para Broekhoff.

Remando con el marcador en contra, el Granca dio muestras de poder remontar el encuentro. Sobre todo cuando encadenó una racha de 8-0 en el minuto 27 y se acercó a ocho puntos en el luminoso. Oportunidad que volvería a tener en el último cuarto tras un parcial de 9-2 y estrechar la distancia a seis abajo para los amarillos. El mate de Rabaseda después de robar el balón en mitad de pista puso al Gran Canaria Arena en pie y gritando al unísono el 'sí se puede'. Se evocaba a las remontadas que el antiguo CID vivió y que en grandes citas ha sido capaz de lograr esta entidad a lo largo de su historia.

Gélida sensación

Con el calor instaurado en el pabellón, la contrarréplica llegó de la forma más desagradable. Casimiro efectuó cambios. Sentó en el banquillo a Richard Hendrix, con quien se le pudo ver discutir algunos movimientos del norteamericano en defensa en una jugada puntual. Dio entrada a Pasecniks, quien sufrió de forma exagerada con los pívots del Lokomotiv y permitió que el juego de los rusos fuera fluido desde la pintura y pudieron mover el balón a su antojo. De igual forma, O'Neale volvió al banco después de saltar a pista en los instantes que se intuía la hipotética remontada, perdiendo así la solidez física que aporta el de Texas en las dos pinturas.

Sin encontrar respuesta desde el banquillo amarillo, en el que no se apostó por diferentes posibilidades en el quintento en cancha, el marcador se fue dilatando a favor de los del Este de Europa, y solo Kuric pudo mantener el resultado para que no fuese mayor la diferencia final.

La derrota de hoy, en principio, no debe interponerse en la moral del equipo para el siguiente escollo liguero, cuando se enfrente el sábado al Bilbao Basket a domicilio, con quien pugna la clasificación copera (aunque de forma ya virtual la obtuvo el Gran Canaria la anterior jornada).

Para el transcurso de este 'Top 16' solo tiene que quedar en una derrota momentánea, de la que debe reponerse para no entrar en líos ante el Fuenlabrada y UCAM Murcia, a los que en Liga se venció.

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