Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

LVII ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE UNA FIGURA INOLVIDABLE

Doña Eusebia Armas, la ilustre benefactora guiense

Su sepelio, presidido por el obispo Pildain en agosto del año 1960, constituyó una impresionante manifestación de duelo popular

El coche fúnebre, escoltado por guardias civiles y locales, seguido por la representación eclesiástica y parte de la población guiense. JOHN VAN LEEUWEN

Mañana, 28 de agosto, se cumplen 57 años del fallecimiento de Eusebia Armas Almeida, noble e ilustre dama, viuda de Ignacio de Ogallar Fernández, general de la Guardia Civil, muerto en los inicios de la Guerra Civil española en San Sebastián. El óbito de la inolvidable y benefactora señora guiense constituyó una impresionante manifestación de duelo en reconocimiento a su generosa labor a lo largo de su vida.

Al entierro de la ilustre dama acudió una multitud de vecinos del municipio norteño, encabezando el cortejo fúnebre el alcalde, Juan García Mateos, acompañado de toda la corporación municipal y el Obispo de la Diócesis Canariensis, Antonio Pildain Zapiain con todo su séquito eclesiástico.

Hoy, 57 años después del multitudinario sepelio de esta noble dama guíense que hunde sus raíces en Agaete, a pesar de que cada vez va disminuyendo el número de personas que la conocieron, su nombre y su legado se resisten al olvido.

Yo, que voy ya para viejo, tuve la suerte de conocerla. Su casa estaba frente a la de mis padres.De niño solía entretenerme yo en su patio con unos gatos que ella poseía. Me cobijaba a la sombra de un majestuoso ejemplar de palmera Livistona chinensis, probablemente uno de los más altos de Gran Canaria. Se elevaba hasta los doce metros. De forma lamentable desapareció en el año 2016, ante la desidia o ignorancia de sus propietarios.

Mi padre me narraba que de pequeño una de las distracciones que tenían los niños de su época era la de sentarse debajo del balcón correspondiente a la mansión de doña Eusebia para escuchar los sonidos musicales que brotaban de su piano, especialmente los domingos.

Inmensa generosidad

¿Y qué hace que la ilustre dama se resista a pasar al olvido en la memoria colectiva? Pienso que su inmensa generosidad.

Todos los habitantes del Noroeste nos hemos criado a la vera de uno de los edificios que asociamos siempre a Guía, el colegio Salesiano, vetusta construcción que por su peculiar diseño parece que abraza al casco antiguo de nuestra ciudad. El edificio fue mandado levantar en el año 1945 por esta dama, corriendo todos los gastos a cargo de su peculio personal, no sin grandes esfuerzos y sacrificios. Con la única y exclusiva finalidad de albergar un centro docente de artes y oficios.

El proyecto fue encargado al arquitecto Fermín Suárez Valido, quien tardó tres años en redactar los planos. La obra se adjudicó a la empresa constructora de Miguel Fernández de la Torre que tardó unos diez años en concluirlas totalmente.

El lugar indicado para realizarlas fue una parcela de unos 5.171 metros cuadrados, ubicada en una finca de su propiedad conocida como El Jardín y que doña Eusebia poseía en la carretera que conduce a La Atalaya. El coste total de las obras ascendió, según la versión popular, a unos ocho millones de pesetas de la época. Toda una fortuna. El coste casi arruina a la noble dama. Para los tramos finales de la construcción parece que tuvo que desprenderse de patrimonio y empeñar parte de sus joyas personales para poder concluirlas.

Y todo ello a pesar de que doña Eusebia visitaba a diario las obras y controlaba y supervisaba con enorme celo los avances y gastos de la misma.

Como curiosidad decir que la mayor parte de los pedidos de materiales para la construcción fueron efectuados desde el teléfono número 3, sito en el comercio de Salustiano Álamo, establecimiento ubicado en un enclave estratégico, por el que tenía que pasar la ilustre señora en su recorrido diario al nuevo colegio. Cuando finalizó la obra, doña Eusebia en prueba de gratitud regaló a la familia Álamo una botella de champagne, la cual se exhibió orgullosamente en los anaqueles del comercio durante muchos años.

Testamento y herencia

Una vez iniciadas las obras del centro docente, y ante el temor y la posibilidad de fallecer sin testar y que sus propiedades pasasen al tesoro público por no tener herederos forzosos, se dejó asesorar espiritualmente por monseñor Salgarminada que le recomendó "dejar todos sus bienes en nuda propiedad al Obispado de Canarias con la inherente obligación de llevar a cabo los fines benéficos que usted se propone con la fundación que tiene proyectada". A instancias del cura párroco de Guía, Bruno Quintana, se asesoró legalmente por el letrado Antonio Limiñana López, ya que a su entender "era muy católico, inteligente y competente en asuntos eclesiásticos concordados, y que es además el abogado del Obispado".

Se redactó el testamento por el citado abo-gado capitalino, que fue firmado a las 13:00 horas y 7 minutos del día 15 de mayo de 1954 ante el notario Manuel Baraibar Arrares y con número de protocolo 1313. Por este documento legaba la totalidad de los bienes de todas clases, derechos, títulos y acciones que la testadora poseyera a su fallecimiento, a la Diócesis de Canarias para que "los administre, con amplias facultades y con sus productos, rentas y beneficios, después de atender todos los gastos de entretenimiento y administración de los mismos, los destinen al sostenimiento de un colegio regido por religiosos salesianos".

Eso sí, condicionado a una serie de cláusulas testamentarias como la décima que especifica lo siguiente: "Si por cualquier otra circunstancia surgiere la necesidad o conveniencia de vender, permutar o en cualquier forma enajenar cualquiera de las propiedades, derechos o acciones trasmitidas por este testamento, podrá hacerlo, pero el producto que se obtenga habrá de destinarse a los fines docentes indicados."

Relación de bienes

Los bienes quedados al fallecimiento de doña Eusebia Armas eran numerosos para la época, entre los que destacamos: Finca denominada Jardín, en el término municipal de Guía con una superficie de cinco fanegadas , ocho celemines, dos cuartillos y seis brazas. Teniendo para su riego 27 o 28 días con sus noches , de agua, en cada mes del Heredamiento del Palmital.

Otro trozo llamado Lomo de las Vueltas en Agaete con una superficie de una fanegada. Una suerte de tierra en los llanos de Agaete denominada El Caiderillo de una fanegada mas o menos.

Otra suerte de tierra donde llaman Valerón, en los Llanos de Agaete de dos fanegadas. Hacienda en Agaete de terrenos labradíos con arrifes denominada El Vinculo y Madre del Agua con una cabida de cuatro fanegadas, con agua para su riego.

Catorce participaciones de la Comunidad de Aguas del Norte de Gran Canaria.

Medio centenar de acciones de Unión Eléctrica Madrileña.

Tres acciones de Iberduero.

Casa número 1 de la calle Pérez

Galdós de la ciudad de Guía.

Joyas con un valor de tasación en el mercado de 655.700 pesetas del año 1954, según el perito Joaquín Vega Pérez.

Hoy 57 años después de su desaparición, a pesar de que su amado colegio se haya ido deteriorando lenta e inexorablemente, de que se desconozca lo que queda de su menguado patrimonio, de que no se sepa a donde han ido a parar las rentas que genera, de la ignominia de algunos personajes que piensan que con sus actos "ella intentaba sólo comprar el cielo", a pesar de todo, el nombre de Eusebia Armas Almeida -repetimos-se resiste al olvido.

* Profesor e ingeniero

agrónomo.

Compartir el artículo

stats