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Quinientos años de la Plaza Mayor de Santa Ana

Una Real Cédula de Carlos V a comienzos de 1519 recoge que el año precedente se había concluido la configuración histórica de la urbe con las Casas de Ayuntamiento de la Ciudad Real de Las Palmas y su entorno

Quinientos años de la Plaza Mayor de Santa Ana

Quinientos años de la Plaza Mayor de Santa Ana

La Plaza Mayor de Santa Ana atesora cinco siglos de historia, desde su formación en la segunda década del siglo XVI. Conforme a lo que se dispuso en una Real Cédula otorgada por Carlos V a comienzos de 1519, debemos deducir y afirmar que la sede de las Casas de Ayuntamiento de la Ciudad Real de Las Palmas había sido concluida el año precedente. Se trata de una referencia cronológica importante en la historia antigua del Ayuntamiento y lo es también como fecha que determina la definitiva configuración histórica de la Plaza Mayor de la ciudad, porque la sede consistorial cerraba así, en la cabecera de poniente, el rectángulo que desde entonces delinea el recinto.

La Ciudad Real de Las Palmas nació durante el reinado de los Reyes Católicos, aspecto fundamental a destacar en su origen y desarrollo histórico. Fue el resultado de la instrucción dada por Isabel I de Castilla el 13 de mayo de 1478 para acometer la conquista de Gran Canaria (Archivo General de Simancas, Registro del Sello). Entre sus disposiciones al efecto, la reina daba órdenes destinadas al poblamiento y a la construcción de una Iglesia Catedral. Y el 24 de junio siguiente comenzó a materializarse, a orillas del Guiniguada, el proyecto político, militar y religioso de la Corona.

Ya desde las Cortes castellanas de Madrigal, año 1476, y, cuatro años después en las de Toledo, los Reyes Católicos comenzaron a implantar un concepto elevado de la monarquía, que se impuso a los intereses y pretensiones de poder de la alta nobleza, tal como ha estimado el hispanista Ludwig Pfandl. Ello tuvo repercusión en la conformación institucinal de la villa de Las Palmas, que fue de las primeras ciudades fundadas durante aquella etapa y la primera establecida por la Corona en las islas Canarias. Las Palmas fue la primera ciudad hispana de ultramar nacida en el periodo seminal del reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Y aquí tomó forma concreta la concepción monárquica territorial desarrollada por los Reyes Católicos.

Al margen de su espacio y arquitecturas, hemos de poner el acento en el hecho que, concretamente, la plaza institucional de Santa Ana responde al ideario político puesto en marcha por los Reyes Católicos y a la nueva formulación territorial de la soberanía real. Es lo fundamental que debemos apreciar e interpretar en la génesis y formulación de nuestra Plaza Mayor. En la naciente villa de Las Palmas surgió, casi inmediatamente, la distinción entre lo público oficial (la plaza, con las instituciones religiosas, políticas y judiciales) y lo privado (el caserío). La plaza, con sus sedes institucionales, encerraba, por consiguiente, una representación de lo público, y no solamente una realidad física de la trama urbana.

Veamos, pues, el particular proceso de gestación de la Plaza Mayor de Las Palmas, en cuyo origen y concepción debemos tener presentes los siguientes factores y momentos:

-En su superficie no existía un tejido urbano anterior. Su emplazamiento se dispuso sobre el borde meridional del cauce del Guiniguada, a una altura aproximada de quince metros sobre el lecho del riachuelo y próxima, en su naciente,a la ribera del mar.

-1478: La reina Isabel I de Castilla ordena la conquista de Gran Canaria, su poblamiento y la edificación de una Iglesia Catedral.

-1480: En las Cortes de Toledo se establece la obligación de construir Casas de Concejo en las ciudades y villas del país, y se emplazamiento en la plaza principal, que en las ciudades peninsulares era la plaza de mercado.

-Finales del siglo XV (c. 1485): Establecimiento en Las Palmas del Obispado de Canarias y de las Casas Obispales en el espacio de la futura plaza.

-1494: el Fuero y Privilegio Real concedido por los Reyes Católicos a la villa de Palmas establecía que en ésta "haya Casa de Concejo, é Cárcel, e Casa Diputada é parte en que estén los escrivanos públicos de continuo, é auditorio para las Audiencias de los Alcaldes, é todo esto esté en la Plaza e en lugar convenible" (4). Ello aplicaba a Las Palmas lo dispuesto con carácter general para todas las ciudades y villas del país. En aquel tiempo, la naciente ciudad carecía de plaza suficiente para albergar un edificio consistorial y sus dependencias administrativas. Por ende, conforme a tal disposición y a lo establecido en las Cortes de Toledo y en la Pragmática Real del año 1500, el gobernador y los regidores del Ayuntamiento tenían la ineludible obligación de edificar su propia sede municipal.

-1497: el obispo de Canarias, Diego de Muros, plantea la construcción de un nuevo y ambicioso templo destinado a ser la Catedral de Canarias. Antes que esto, en la villa ya se edificaba, desde 1490, un primer edificio catedralicio, que se puso bajo la advocación de Santa Ana, patrona de la ciudad desde el siglo XV.

-En las primeras luces del siglo XVI comienza a levantarse la nueva sede catedralicia. Se emplaza al poniente de la primera iglesia, junto al Hospital de San Martín y a las Casas Obispales. Su construcción se inicia por la fachada, ya que el sitio previsto para la cabecera lo ocupaba aquella primera iglesia de Santa Ana. Ello supuso que, tempranamente, la línea marcada por su frontis principal señalara, de hecho, la cabecera oriental de la futura plaza.

-1511: el Concejo municipal solicitó de la Corona la concesión de rentas y de otros recursos procedentes del quinto real sobre las armadas y de penas de la Cámara regia, con el objeto de construir una sede para el Cabildo o Ayuntamiento (Archivo General de Simancas,Registro del Sello), así como un puente y una casa para la cárcel. Por supuesto, la casa consistorial se situaría en la plaza principal, como ordenaba el Fuero de 1494, lo que nos indica que cuando se lleva a cabo su edificación -que situamos entre 1512 y 1518--, el espacio de la plaza ya existía como tal. La Casa Consistorial cerró por el poniente la Plaza Mayor, tal como la contemplamos en el presente.

-Como fecha más tardía, podemos afirmar que en 1518 la Casa Consistorial y la Plaza de Santa Ana ya estaban concluidas, puesto que en enero de 1519 el emperador Carlos V ordenó al personero Juan de Escobedo que "aviendo en ella casas de ayuntamiento", en adelante "no consintays ni deis lugar que se hagan Cabildos ni ayuntamiento alguno en casa alguna de la dicha ysla asi en los días señalados de regimiento, como en los extraordinarios salvo en las casas del cabildo e ayuntamiento dessa dicha ysla que para ello son y estan señaladas". (Real Cédula de 23 de enero de 1519) . Esta disposición real preceptuaba que su incumplimiento sería sancionado con la pena de diez mil maravedís, que deberían pagarse a la Cámara Real.

Por consiguiente, se sucedieron varios tiempos que marcan la formación y culminación de la Plaza Mayor institucional de Las Palmas. De todo lo que antecede, podemos deducir que en 1518 ya se emplazaban en la Plaza Mayor de Las Palmas los edificios públicos y eclesiásticos (Sede Episcopal, Catedral en construcción y Casa Consistorial) que definieron tanto su perímetro como su carácter institucional. Cuando se creó la Real Audiencia de Canarias, en el año 1526, sus dependencias ocuparon parte de la planta alta del edificio municipal y allí permanecieron durante más de tres siglos. El resultado fue que en la plaza de Las Palmas se conjugaron el reino espiritual de Dios y la soberanía temporal de los Reyes. En un espacio compartido por la Corona y por la Iglesia, la Plaza Mayor de Las Palmas representaba y simbolizaba la unidad política entre la Monarquía y la Iglesia católica, la integración entre Estado y Religión en un recinto urbano. Fue el primer modelo de plaza que concentraba las instituciones de gobierno civiles y religiosas. En tal sentido, fue antecedente, hace cinco siglos, de las Plazas Mayores integradoras de la América colonial.

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