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El incidente de Tichla

La tropa indígena desertó al verse rodeada por las bandas del Ejército de Liberación

Muestra de oro.

En la zona en la que hoy se busca oro los militares españoles guardan el honroso recuerdo del comportamiento de las tropas indígenas, que rememoran con nostalgia siempre que tienen oportunidad.

Fue en 1957, en plena guerra de Ifni, cuando se da orden de evacuar la tropa europea de los puestos del interior a El Aaiún. Tan Tan fue evacuada por vía aérea el día 3 de septiembre, Smara lo fue por vía terrestre, por un convoy de cinco vehículos. En el puesto quedó sólo un sargento y diez askaris.

A la tropa indígena no le quedó otro remedio que desertar antes de verse rodeados por las bandas del Ejército de Liberación, todo el interior del Sáhara quedó en poder de las Bandas. Entre los mandos españoles la desilusión era tremenda.

El Comandante del Grupo Nómada de Villa Cisneros y delegado del Gobierno, Troncoso Palleiro, observó en un vuelo de reconocimiento que sobre el puesto de Tichla aún ondeaba al viento la bandera española. Al Comandante le tocó en lo más íntimo y ordenó que aterrizara al piloto del Ejército del Aire. El piloto se negó, pero el comandante le recordó su grado militar. Aún así el piloto seguía negándose. Troncoso alegó entonces su condición de delegado gubernativo y el piloto cedió, pero advirtiéndole que no podía parar motores y que tenía solo unos pocos minutos.

Al acercarse Troncoso al puesto se encontró al sargento Brahim uld Burhui con sus diez askaris formados y dando novedades. Troncoso les metió prisa, tenían un momento para recoger el equipo y la munición y subir al Junkers, porque con órdenes o sin órdenes no los iba a dejar tirados. El sargento Brahim lo comunicó a sus soldados, pero le hizo saber al comandante que no se podían ir de esa manera: "Cómo que no, hay que irse ahora mismo, Brahim, me la estoy jugando para poder evacuarte". El sargento le contestó: "Hay que arriar antes la bandera como es debido mi comandante. ¿Da su permiso para disparar una descarga de fusilería?, no tengo corneta".

A Troncoso se le nublaron los ojos por esta lección de lealtad a España y la impagable lección de grandeza militar del sargento saharaui.

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