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Entrevista | Cristóbal Montoro

"Canarias debe entender que existen diferentes motores económicos"

"La defensa de la singularidad de este territorio es continua y no se puede cuestionar", afirma el exministro de Hacienda

"Canarias debe entender que existen diferentes motores económicos"

"Canarias debe entender que existen diferentes motores económicos"

¿Se está utilizando el término de recesión para desdramatizar o estamos más cerca de lo que nos dicen de otra crisis?

Estamos en una situación económica diferente a la de 2007. España tiene hoy un superávit en su balanza de pago que dura casi siete años, que es algo que aún no había ocurrido en este país, y que posibilita que podamos compaginar una recuperación de la crisis con una situación de crecimiento económico.

¿Eso quiere decir que los deberes están hechos?

Ahora disponemos de una economía más competitiva que ya no depende de las decisiones que se toman en el exterior para crecer, sino que está devolviendo la deuda que tenemos con el resto del mundo. Esta situación nos permite afrontar con cierta tranquilidad nuestro porvenir financiero no solo este año, sino los venideros, es decir, que no nos encontramos ante una recesión, pero sí en una fase de crecimiento algo más baja. Este periodo económico es compatible con un superávit en la cuenta corriente y con la existencia de otros factores positivos del actual crecimiento como pueden ser la creación de empleo y una baja inflación.

Hablando de deudas, los bancos tienen alguna cuenta pendiente, por lo menos moral, con el modelo económico español. Se lo digo porque la ciudadanía tiene la percepción de que pueden ayudar un poco más...

El sistema bancario es muy importante para nuestro crecimiento económico. Yo no puedo negar que el exceso de endeudamiento del sector privado fue un elemento clave en la última crisis y que el sector bancario fue un cooperador necesario, pero hoy eso ya no es así... A la banca también le tocó pagar una factura elevada por efecto de la crisis. En este país desapareció el 30% de las entidades bancarias y se produjo una restructuración del sector para evitar males mayores y, sobre todo, porque era inevitable. Necesitamos una banca eficiente y solvente supervisada por el Banco Central Europeo.

Tirar con cierta gratuidad del concepto crisis puede desencadenar unas alarmas financieras en una sociedad global que nota de manera instantánea cambios, por ejemplo, como el que se dio el pasado año con Thomas Cook. ¿La conectividad está herida?

La economía no puede avanzar sin asumir desafíos. No podemos ocultar que estamos viviendo una revolución tecnológica, probablemente la mayor de la historia, y es evidente que eso tiene unos efectos globales y geopolíticos que están avivando unas conductas proteccionistas que hay que analizar con detenimiento. Este intercambio constante de capitales, servicios y personas genera movimientos difíciles de predecir. La economía de hoy es distinta a la de hace dos décadas y, por lo tanto, las respuestas que se tienen que dar no pueden ser idénticas a las que se dieron entonces. Más que conectividad, yo hablaría de una crisis de movilidad... No hace falta que diga que lo más reciente siempre nos hace ser más sensibles y vulnerables y, sin duda, las dificultades de movilidad que existen en las Islas se resienten cuando una empresa que opera de manera habitual con el Archipiélago anuncia que deja de existir.

¿Usted cree que la economía canaria depende en exceso de la actividad turística?

Las veces que a España le ha ido mal a Canarias también le fue mal, como no podía ser de otra manera... El pulso económico en las Islas ha crecido conforme a la media nacional y, por lo tanto, no debemos dar por agotado ningún modelo, sino adaptarnos a las nuevas exigencias económicas que impone Europa. Esta comunidad realiza una gran aportación a la balanza de pagos española, pero Canarias debe entender que existen diferentes motores económicos que le pueden ayudar a estar en una posición ventajosa a corto plazo. Hay que procurar que junto al turismo funcionen otros motores.

¿Por qué cuesta tanto aceptar que las Islas tienen unas especificidades necesarias para igualarnos con la España continental?

El régimen fiscal de Canarias ha sido distinto siempre...

Pero no siempre en las condiciones más deseadas.

Creo que es justo reconocer que las cosas han mejorado muchísimo desde que España es miembro de la Unión Europea. La lejanía y ultraperificidad de Canarias es un derecho reconocido. La implantación de la Zona Especial Canaria y los avances en la negociación del Régimen Económico y Fiscal son ejemplos sólidos del valor económico que representan las Islas en el conjunto del país.

¿Sí, pero hay partidas adscritas al REF que aún generan disputas políticas?

Siempre hay cosas que mejorar, ¿no? En la fase final de nuestra última legislatura se cerró un acuerdo con el Parlamento de Canarias para hacerlas permanentes. La defensa de la singularidad de este territorio es continua y no se puede cuestionar. Es posible que duden de otras cosas, pero no de las especifidades de ese archipiélago. Este es un país plural que tiene haciendas diferentes y en el que no siempre se puede contentar a todos... Administrar esos fondos no es fácil, porque además de entenderlos hay que saber valorarlos.

Usted sabe lo que es administrar y estar en el 'ojo del huracán', ya que para lo bueno y lo malo casi todo el mundo conoce al Ministro de Hacienda.

(Ríe a carcajadas)... Sí, ese es un cargo especial. Es difícil que no se acuerden de él al menos una vez al año. Sobre todo, cuando hay que realizar la declaración, ¿no? El Ministerio de Hacienda es complicado y difícil. Todos los que están en condiciones de hacerlo tienen que pasar por el aro para que las finanzas del país se mantengan en una posición equilibrada.

La primera decisión del Gobierno de pacto liderado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ha sido tirar abajo la reforma laboral desarrollada por el PP...

Ya veremos en qué queda todo eso... Seguramente los socios de gobierno harán matizaciones, pero en cualquier caso tendrán que hablarlo en el seno de los agentes sociales. Eso debe ser una garantía para no estropear lo que funciona y sacar adelante las mejoras. Estamos en una situación económica distinta a la que había cuando se negoció el anterior acuerdo y todo parece indicar que se deben introducir cambios.

¿Espera una reacción contraria por parte del empresariado?

Si se le tiene en cuenta a la hora de negociar, como ya ocurrió en el caso de la subida del salario mínimo interprofesional, las opciones de entendimiento subirán. La única fórmula que conozco para llegar a situaciones de entendimiento es a través del diálogo.

Pero al ciudadano, por ejemplo, le sigue preocupando si llegará a cobrar su jubilación mucho más que todas las operaciones de macroeconomía o ingeniería financiera que le transmiten a diario los medios de comunicación. ¿Cómo está la hucha de las pensiones a la que tan alegremente recurrimos de vez en cuando, pero cuya finalidad es otra?

Existen demasiadas dudas alrededor del pago de las pensiones... Gracias a la existencia del sistema público de pensiones pudimos salir de la crisis económica. Lo más preocupante de ese periodo fue la destrucción de casi cuatro millones de puestos de trabajo. Eso solo ha pasado en España, no en ningún otro país del mundo desarrollado. Esto es gravísimo. Nos estamos recuperando de la crisis, pero todavía nos queda mucho camino por recorrer. La tasa de paro en las Islas es alta, pero en el resto del Estado las cifras no son mejores... España no puede tener unos niveles de desempleo tan elevados. Dicho esto, estoy obligado a recordar que con un porcentaje de paro tan alto la economía no se hubiera sostenido sin un sistema público de pensiones que amortiguó la desigualdad desbordada en las oficinas de empleo. No tiene sentido crear un alarmismo extra en torno al sistema de pensiones.

¿Podemos estar tranquilos?

¿Tranquilos? Igual esa no es la palabra adecuada, pero tenemos que aceptar que debido a la evolución demográfica experimentada en los últimos años el gasto público en pensiones será muy superior al gasto que generan las administraciones públicas. En cuanto a la famosa hucha de las pensiones, que ya prácticamente nos hemos quedado sin ella, hay que aclarar que el fondo de reserva nunca ha sido un sistema de financiación, aunque sí que generara unos ingresos adicionales para el Estado. Lo que sí hacía esa hucha cuando había una situación de superávit era comprar deuda nacional y, a través de los intereses creados, se lograba financiar el sistema público de pensiones... Por mucho que se empeñen en establecer esas conexiones, la reserva no fue nunca una garantía final para los jubilados. No lo fue, ni lo será en el futuro, porque como mucho en esa provisión hubo unos 67.000 millones de euros y el gasto anual en pensiones dobla de largo esa cantidad. Este país no ha tenido nunca un sistema de capitalización de las pensiones...

¿Debemos seguir confiando, pues, en el sistema público de pensiones?

Debemos confiar en un reequilibrio que irá en aumento a medida que se vaya recuperando el empleo y los salarios aumenten...

En la primera parte de la entrevista pasó de puntillas por los nacionalismos y proteccionismos que están condicionando la economía mundial. ¿Cómo hay que actuar frente a los medidas arancelarias que está liderando Trump o la convivencia con el brexit ?

La economía global es irreductible. A pesar de la política progresiva de implantación de aranceles, lo cierto es que se están llegando a unos acuerdos que son interesantes para las partes en conflicto. El brexit es un fracaso de todos, pero esa batalla la podemos ganar siendo más Europa. Insisto, no podemos caer en la tentación de pensar que los derrotados solo han sido los británicos; esa es una derrota de Europa. Al final del todo se ha ratificado que el Reino Unido siempre fue un miembro especial; un socio que siempre se sintió incómodo... Ahora mismo solo existen incertidumbres, pero estamos obligados a defender a Europa con más Europa. Ser europeos nos aporta una serie de ventajas para luchar contra esos desafíos económicos.

Usted cerró los presupuestos que aún están en vigor en este país días antes de que cayera el Gobierno liderado por Mariano Rajoy (PP). ¿Qué le pasó por la cabeza cuando todo se vino abajo en cuestión de horas tras unas negociaciones tan complejas?

Ocurrió tal y como usted ha resumido... Unos presupuestos son la consecuencia de una amplísima negociación y aquellos días yo estaba a lo mío, es decir, mi misión era asegurar los apoyos necesarios para sacar los PGE adelante. El PP estaba en minoría, pero esas cuentas fueron aprobadas por siete formaciones políticas, seis si en la suma quitamos al Partido Popular... Lo que ocurrió después en la censura lo deben explicar sus protagonistas. Los presupuestos sirvieron para sostener al país durante un ciclo de crecimiento económico lento, pero en el que crecimos.

¿El hecho de que España haya tenido durante un periodo de tiempo más o menos largo unos presupuestos prorrogados nos va a pasar factura?

Lo importante es que seguimos en medio de la recuperación económica... El crecimiento va a menos, pero se ha registrado un crecimiento, que ya es algo a tener en cuenta y todavía no hemos entrado en una recesión. Lo que necesitamos en estos momentos es que a Europa también le vaya un poco mejor, que es una mejora que se ha dado en el último trimestre del año pasado. Otra cosa es la inestabilidad política que se ha vivido en España en el último año y medio...

¿Europa ya pedía a gritos que en España se formara un Gobierno?

No solo Europa, sino el mundo entero. Para que ocurra eso se necesitan pactos políticos y este país se alejó durante mucho tiempo de las posiciones de diálogo que posibilitan la formación de esos gobiernos. Los pactos se deben sostener sobre unos posicionamientos realistas y lo deseable es que las personas que gestionan ahora España generen unas políticas y presupuestos que encajen en la realidad que vivimos en 2020.

A partir de las experiencias que usted vivió en primera persona, se atrevería a hacer algún vaticinio presupuestario. ¿Cree que habrá buena sintonía entre los que votaron sí a la constitución del Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias?

Esa responsabilidad no la podemos concretar en torno a la aprobación de unos presupuestos, sino en el compromiso de todas las formaciones políticas para preservar la recuperación económica. Lo que debemos tener muy en cuenta es que los dos decretos de ley ya aprobados en el Congreso, la subida de las pensiones y el sueldo de los funcionarios, son una parte decisiva del presupuesto. Todo esto se deriva de una situación no deseable, porque estas piezas deberían formar parte de un único instrumento presupuestario, pero es lo que toca. Ya estamos asistiendo a la dificultad que usted apunta en esta pregunta: es complicado unificar los deseos de muchos en una sola cuenta.

Cataluña, por usar un ejemplo sencillo de entender, antes pedía beneficios económicos y ahora, sin renunciar a ellos, reclama unos privilegios para los presos del soberanismo.

Yo estoy alejado de esas mesas de negociación, pero cuando hablamos de una recuperación económica en España estamos explicando a la ciudadanía que esa mejora se ha dado en el conjunto de todo el país, no en una comunidad en concreto. Canarias es parte de España, y yo no tengo ninguna duda de que a los canarios les interesa que a España le vaya bien, porque es la manera más sencilla de que a ellos también les vaya bien. Cataluña tiene un gran rol económico en el conjunto de España y su papel en la mejora económica es decisiva. A los separatistas no les importa la recuperación del país; ellos solo se interesan por su independencia. Se supone que porque a partir de su "marcha" de España van a conseguir una recuperación económica y una situación de bienestar mejor, pero eso es un error. En un periodo marcado por la integración de Europa para conformar un mercado poderoso no caben los radicalismos que no solo buscan romper la unidad de mercado sino la política nacional. Hay que introducir mejoras en las haciendas españolas que mejoren la calidad de los españoles, no insistir en posicionamiento que únicamente persiguen fracturar al país.

Hablando de calidad de vida, ¿usted dormía bien cuando llevaba el peso económico de este país?

Había días que no (ríe)... La fundación del Euro, recuerde que había muchos que creían que España no iba a estar en esa fotografía, la gran crisis, los presupuestos... A veces resulta complicado dormir si en la cabeza tienes estas cosas. Lo que sí tengo claro es que tenemos un gran país, una nación sufridora, solidaria y trabajadora que sabe salir adelante cuando las cosas se tuercen. Las personas que gobiernan no construyen un país; esa es una tarea para los ciudadanos.

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