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El BCE inicia el repliegue gradual de su ofensiva monetaria

El Banco Central moderará las compras de deuda de uno de sus dos programas y revisa al alza su previsión del PIB e IPC

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno. | | EFE/ RONALD WITTEK

El Banco Central Europeo (BCE) inicia el mes próximo la retirada gradual de estímulos monetarios extraordinarios a la economía pero lo hará con una reducción «moderada» (aunque no precisó cuantía) y que sólo afectará a uno de los dos programas de compra de deuda que tiene en marcha la autoridad monetaria europea.

Por lo tanto, se trata de una operación más relevante por lo que tiene de esbozo de un cambio en la estrategia y de confirmación de que la ofensiva monetaria no será permanente que por la intensidad del movimiento en sí. La mayor sorpresa es que el BCE se anticipe esta vez al comienzo del repliegue de la Reserva Federal de EE UU (Fed), y que lo haga pese a que la potencia norteamericana está en una fase más avanzada de la recuperación y se mueve en tasas superiores de inflación.

El BCE reducirá la tasa de compras mensuales de deuda de su programa de emergencia frente a la pandemia (PEPP), que puso en marcha tras la aparición del covid, para situarla «ligeramente» por debajo de la de los dos trimestres precedentes.

Hasta ahora estaba adquiriendo unos 80.000 millones de bonos al mes con este plan y se especula con que podría situarlo entre los 60.000 y 70.000 millones, aunque la presidenta del BCE, Christine Lagarde, no lo precisó.

El Eurobanco alertó no obstante de que revertirá la decisión en cualquier momento si fuese necesario y que mantendrá el volumen comprometido de compras: 1,85 billones hasta marzo. También mantendrá la flexibilidad en la adquisición de bonos tanto por clases de activos como por jurisdicciones, de modo que seguirá en suspenso la norma que obliga al BCE a destinar a cada país un porcentaje no superior a la participación que cada Estado tenga en el capital del Banco Central.

El BCE emprende así una operación extremadamente delicada con un giro leve y muy gradual de su política monetaria para no distorsionar los mercados y evitar fuertes alteraciones perturbadoras.

Se trata a su vez de tantear el terreno para ver cómo reacciona la economía ante esta leve retirada de estímulos y a la espera de verificar cómo evolucionan los principales indicadores económicos y la variante delta del covid.

Por tales razones, mantiene inalterado el otro plan de compra de deuda (el programa conocido como APP, anterior al coronavirus) y con el que adquiere cada mes otros 20.000 millones de deuda. Tampoco ha revisado los tipos de interés, que permanecen en los insólitos 0% (tasa de referencia); 0,25 (facilidad de crédito) y -0,5% (facilidad de depósito). Y seguirá reinvirtiendo los valores que venzan en su cartera tanto del PEPP como del APP al menos hasta fines de 2023.

La decisión se produce ante el fuerte crecimiento económico (14,3% en el segundo trimestre) y de la inflación (3% en agosto) en el área monetaria. El BCE revisó ayer al alza sus previsiones tanto del PIB (5%) como del IPC (2,2%). Aunque la inflación está hoy en niveles récord desde hace 10 años y supera el objetivo del BCE (2%), el banco mantiene la creencia de que será un fenómeno transitorio.

«La fase de rebote en la recuperación de la economía de la zona del euro avanza más. Se espera que la producción vaya a superar su nivel anterior a la pandemia a final del año», apostilló en rueda de prens la presidenta del BCE, Christine Lagarde, quien destacó que «el impacto de la pandemia es menos duro», pero la variante delta podría retrasar la apertura total de la economía.

«Con más del 70 % de los adultos europeos vacunados completamente, la economía se ha abierto en gran medida, permitiendo a los consumidores gastar más y a las empresas aumentar la producción», subrayó.

El aumento de la inmunidad al coronavirus significa que «el impacto de la pandemia es ahora menos duro», pero «la propagación en todo el mundo de la variante delta podría retrasar la reapertura completa de la economía», añadió.

El BCE considera que la reciente subida de la inflación, que en agostó llegó al 3 %, va a ser «en gran parte temporal» y las presiones alcistas sobre los precios van a aumentar lentamente. Prevé que «la inflación a medio plazo se situará bien por debajo del objetivo del 2 %.

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