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JSP plantea 317 despidos, deja el negocio del café y cierra la planta de Madrid

La entrada del fondo Hiperion está sujeta también a la minoración de la deuda que la compañía mantiene con el sector financiero

Los representantes de la plantilla de JSP, ayer a su llegada a la reunión a la que les convocó la dirección de empresa.

La nueva dirección de JSP avanzó en la mañana de este miércoles a los representantes de los trabajadores que el plan de viabilidad para rescatar a la compañía del proceso concursal en el que se halla inmersa pasa por el despido de 317 empleados. La compañía dirá adiós al negocio del café y cerrará la planta que inauguró en la localidad madrileña de Getafe en 2008, justo al inicio de la anterior crisis económica.

«Peor de lo que esperábamos», afirmó el sindicalista Ángel Yanes al término de la reunión que celebraron las partes en el despacho de Aguilar Abogados de la capital grancanaria. El detalle del expediente de regulación de empleo (ERE) se irá conociendo a partir de la semana próxima, cuando se conforme la mesa de negociación.

Los contactos se acelerarán durante el mes de noviembre. La administración del concurso, labor que recae en la sociedad Praxis de Reestructuraciones y Concursal, tiene hasta el día 30 del mes próximo para presentar ante el titular del Juzgado de lo Mercantil número dos de Las Palmas de Gran Canaria un plan que garantice el futuro. De lo contrario, se instará a la liquidación de una de las principales industrias canarias.

No basta con adelgazar la plantilla y prescindir de las actividades que los nuevos rectores, encabezados por el CEO, Roberto Angulo –nombrado a mediados de agosto– entienden que no van a aportar rentabilidad. Esas son condiciones que el fondo de capital riesgo asturiano Hiperion ha apuntado como necesarias para decidirse a tomar las riendas, pero no son suficientes. La quita de la deuda financiera es también esencial.

El 30 de noviembre tiene que haber un plan de viabilidad factible; si no, se liquidará el negocio

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Los principales bancos acreedores son el Santander y, después de absorber Bankia, Caixabank. JSP debe a cada una de dichas entidades alrededor de doce millones de euros; los 24 millones que suman suponen dos terceras partes del total del pasivo financiero anotado en los libros de la empresa industrial canaria. El resto se lo reparten, principalmente, BBVA y Banco Sabadell. La predisposición de todos los bancos –menos uno– a aceptar una quita que facilite el desembarco de Hiperion es buena. No así del Santander, que hasta el momento ha decidido enrocarse en los créditos concedidos y las posteriores reestructuraciones acordadas durante la pasada década. No obstante, los negociadores estiman posible aún llegar a un acuerdo y confeccionar un convenio para evitar la quiebra.

El abandono de parte del negocio servirá también para allanar el camino. Activos como la planta de Getafe (Madrid) y el tostadero de café de Tenerife entrarán también en el tablero de la negociación para reducir deudas. Ya no solo con los bancos, sino también con los proveedores que integran la nómina de acreedores.

En la parte más humana, la de los trabajadores, el daño ya está hecho. Solo han cobrado la cuarta parte de las cantidades que debían percibir el mes pasado y en octubre, a punto de expirar, no han recibido un solo euro. Con el agravante de que en concurso de acreedores, una de las encomiendas que tiene el administrador es la de evitar que se genere más deuda, cuestión que, al menos por la parte del personal, está lejos de poder cumplirse.

La predisposición de los bancos, excepto el Santander, a negociar quitas es buena hasta ahora

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«Nos han dicho que a ver si va entrando dinero, pero lo vemos difícil cuando se está dejando de producir», apuntó Ángel Yanes. A la situación crítica en que se encuentra JSP se suman en este caso la escasez y carestía de las materias primas que está sufriendo la práctica totalidad del tejido productivo mundial.

Los problemas para cobrar que arrastran desde hace años los empleados se revelaron ayer como la antesala del golpe de gracia que recibieron. Pasar de casi medio millar de trabajadores a menos de 200 representa el final de la crónica de un fracaso. Un error de cálculo –léase apalancamiento– que va a incrementar el desempleo en el sector industrial.

Conservar el puesto de trabajo tampoco será motivo de celebración. En la reunión de ayer, ya se advirtió a los sindicatos de que se van a revisar todas las relaciones laborales; conocido el contexto actual es evidente que los salarios solo se moverán hacia abajo.

La semana próxima, la consejera de Economía, Empleo y Conocimiento del Gobierno de Canarias, Elena Máñez, recibirá a los trabajadores. Estará acompañada por los viceconsejeros de Empleo, Gustavo Santana, y de la Presidencia, Antonio Olivera.

Durante el pasado verano, el Ejecutivo autonómico se implicó en la solución a la crisis que se vive en la compañía. Sentó a las partes y logró que se rubricara un acuerdo por el que la empresa se comprometía a proporcionar salidas dignas en caso de despido y a mantener la estructura del negocio sin trocearlo para su venta por partes. El camino que se ha tomado es justo el contrario.

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