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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Ángel Ferrera, una vida lograda

El funeral se celebra hoy a las 18.30 horas en la parroquia de Santa Catalina, en los Salesianos

Ángel Ferrera. Andrea Saavedra

Conocí a Ángel Ferrera en 1977 en la Federación Empresarial Canaria (FEC) y desde esa época, se labró una amistad con Margarita y Magüi que se ha mantenido hasta hoy.

Como ha corrido mucha tinta en estos días en la prensa, destacando sus muchos méritos y virtudes, querría dedicar estas líneas para centrarme en la tarea que nos ocupó, en estos más de 34 años.

En 1988 coincidimos en la Cámara de Comercio cuando, gracias a su iniciativa y empuje pusimos en marcha la Fundación Bravo Murillo con dos secciones: una más universitaria ESCOEX (1988) y otra el Instituto Bravo Murillo (1993), dedicado fundamentalmente a la formación de empresarios y directivos, con la ayuda de S. Telmo-IESE.

Su visión, confianza y su fuerza lograron que pidiera una excedencia en la Cámara de Comercio para dedicarme a un proyecto que él intuía sería a la larga y en palabras suyas, la obra de la que estaría más orgulloso en su vida.

Nos acompañaron, en esta etapa, un patronato compuesto por empresarios que habían sido participantes del primer programa de Alta Dirección (PADE 93) y que bajo su liderazgo creció esta semilla.

En 2015, contábamos con más de 2000 antiguos alumnos, de los que repartidos al 50 por ciento, procedían de ESCOEX y del Instituto Bravo Murillo.

Ese año el Parlamento de Canarias aprobó, por unanimidad, la creación de la Universidad del Atlántico Medio, quedando ESCOEX, como la primera facultad (ADE+Derecho) y el Instituto, hoy, Bravo Murillo Business School, como la escuela de dirección y negocios de la mencionada universidad.

Hoy, solo tengo recuerdos de su bonhomía, inteligencia, visión y sobre todo, la confianza que depositó en nuestro equipo para abordar una tarea que se resume en una Universidad para ayudar a transformar la sociedad de la Región -en mayúsculas-, que abarca el West Africa. Todo ello con una visión humanista cristiana como aprobó todo el patronato.

Nuestras vidas corrieron muy unidas con su familia, Margarita, Silvia, Sonia y Marta, que hemos vivido de manera muy cercana.

La pérdida de Margarita supuso un mazazo enorme que superamos con mucho cariño, roce y duro trabajo. En los últimos años, con Ángel y su esposa María, también mantuvimos la misma relación con todos nuestros amigos comunes.

A todas ellas decirles que han tenido un padre y marido, de fuertes convicciones y una persona irrepetible que nuestra sociedad tiene que seguir valorando por el alcance de su visión y trabajo.

En definitiva, como diría el filósofo Alejandro Llano, ¡una vida lograda!

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