El ‘factor pluriempleo’ desvela que 143.000 canarios trabajan en negro

El peso de los ocupados ocultos o fuera de la ley duplica en la región la media nacional

Representan un 14% del empleo en las Islas frente al 6% en España

Un camarero sirve unas cañas a los clientes de una terraza.

Un camarero sirve unas cañas a los clientes de una terraza. / Efe

Unos 143.000 canarios trabajan en negro. Es decir, se ocupan en la economía sumergida, en actividades sin regularizar. Fuera de la ley. Y, claro, no contribuyen al sostenimiento del estado del bienestar con los impuestos y cuotas sociales que sí pagan los asalariados y autónomos que están al corriente en sus obligaciones legales y tributarias.

El empleo sumergido u oculto es por sus propias características difícil de cuantificar. No hay ni registros ni estadísticas tan fiables como para dar la cifra exacta de personas que trabajan en b. No obstante, sí hay fórmulas que permiten aproximarse con garantías a una realidad laboral que suele pasar desapercibida por más que su peso en la economía y la sociedad sea superior y hasta muy superior al que podría pensarse. Y una de las más certeras es cruzar los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística con los de la afiliación a la Seguridad Social. La EPA contabiliza las personas ocupadas, así que su número debería coincidir con el de afiliados, esto es, con el de trabajadores de alta en la Seguridad Social. Ocurre, sin embargo, que siempre hay una brecha entre ambas bases de datos, de forma que la EPA registra más y hasta muchos más ocupados que afiliados anota el organismo estatal. Al fin y al cabo, esta última es una relación oficial, y como es lógico, no incluye el empleo no regularizado –no oficializado–, mientras que la EPA es, de ahí su nombre, una encuesta de la que se obtiene un escenario digamos más próximo a la realidad –de hecho es la EPA, y no la base de datos de la Seguridad Social, la que las autoridades europeas usan como referencia, entre otras cosas porque su metodología está estandarizada en todos los Estados miembros, lo que permite establecer comparaciones–. Pues bien, resulta así que basta con restarles a los ocupados de la EPA la cifra de afiliados para obtener el indicador por excelencia del empleo en negro.

Aunque la mano de obra irregular sigue siendo muy elevada, en 2023 se redujo en unas 7.100 personas

Canarias cerró 2023 con un total de casi 1,017 millones de trabajadores, incluidos tanto los asalariados como los autónomos y de acuerdo con la metodología de la Encuesta de Población Activa. Pero de todos ellos, los que están o estaban en alta laboral suman 910.207. De modo que hay cerca de 107.000 isleños que están ocupados pero no afiliados a la Seguridad Social. Dicho de otro manera: 107.000 isleños que se emplean en negro. Pero, con todo, la cifra es aún mayor. ¿Por qué? Porque el cruce de los números de la EPA con los de la Seguridad Social, la habitual fórmula para conocer la realidad del trabajo en b, no tiene en cuenta el factor del pluriempleo. El caso es que la estadística mensual de afiliación laboral no es del todo válida aquí. Entre esos 910.207 trabajadores de alta en la Seguridad Social registrados en el Archipiélago al cierre de 2023 hay algunos que en realidad no son trabajadores. ¿Cómo es esto posible? Pues porque «el número de afiliados no se corresponde necesariamente con el de trabajadores, sino que se trata de relaciones laborales o situaciones que generan la obligación de estar afiliado», se explica en el Informe metodológico estandarizado que se adjunta a la estadística de la Seguridad Social. «Es decir» –precisan los técnicos del organismo estatal–, que «una misma persona se contabiliza tantas veces como situaciones de afiliación tenga, ya sea porque tiene varias relaciones laborales en un mismo régimen o porque las tenga en varios». Así que para saber el número exacto de ocupados de alta en la Seguridad Social hay que descontar la cantidad de afiliaciones por pluriactividad. Si una persona tiene dos, tres o cuatro trabajos, en la estadística aparecerán dos, tres o cuatro afiliados, cuando en verdad hay solo uno. Sobre el papel es sencillo: basta con restarles a esos 910.207 empleados en alta laboral contabilizados en Canarias las afiliaciones extras o en pluriactividad de los ocupados con más de un trabajo. El problema es que en la información que cada mes suministra la Seguridad Social no se da ningún dato sobre el pluriempleo; es más, el propio Gobierno central identifica personas con afiliaciones en sus comunicados, con lo que se alimenta la confusión. Para precisar hay que ir al Anuario de estadísticas laborales, que como su propio nombre indica se publica con periodicidad anual.

Saber al detalle la cifra de trabajadores en b es imposible, pero ‘cruzar’ datos permite aproximarse

Es en esta recopilación de datos donde a año vencido se puede comprobar cuántas personas están afiliadas a la Seguridad Social en pluriactividad. El último dato corresponde así al cierre de 2022 –el anuario de 2023 aún está por publicarse–, pero lo cierto es que el porcentaje de pluriempleados se mantiene estable desde hace años en un 4% del total. En consecuencia, entre esos 910.207 canarios en alta laboral se colaron alrededor de 36.400 afiliaciones extras de isleños que están en pluriactividad. En definitiva, el verdadero número de trabajadores en los registros de la Seguridad Social ronda los 874.000, y si esta cifra se les resta a los 1,017 millones de ocupados que contabiliza la EPA, resulta que en las Islas se emplea en negro la friolera de unas 143.000 personas.

Aunque es evidente que la economía y el empleo sumergidos no son un mal exclusivo de la Comunidad Autónoma, no es menos cierto que su peso en las Islas está muy por encima de la media nacional. En el conjunto del país hay en torno a 1,3 millones de asalariados y autónomos en b, lo que supone un 6,1% del total de ocupados detectados gracias a la EPA. Por su parte, los 143.000 trabajadores fuera de la ley que se contabilizan en el Archipiélago representan hasta un 14% de ese poco más de millón de empleados que registra la última Encuesta de Población Activa. En otras palabras: el peso de la mano de obra irregular duplica en Canarias la media estatal –en realidad más que duplica–.

Aunque la mano de obra ilegal continúa siendo en la región muy elevada, hay que precisar que el año pasado se redujo en unos 7.100 empleados en relación con las cifras de 2022, cuando se superaron los 150.000.

Los servicios son la clave

Que el peso del empleo en negro –y de la economía en negro– sea mayor en Canarias que en el conjunto de España tiene mucho que ver con el también mayor peso que tiene en las Islas el sector servicios. Son muchos los estudios e investigaciones que han puesto sobre la mesa cómo los tejidos productivos más terciarizados, es decir, más dependientes de los servicios, son más proclives a la generación de grandes bolsas de mano de obra en b o irregular. Si se tiene en cuenta que las Islas viven de la exportación de servicios –del turismo–, no extraña así que tengan un porcentaje de trabajadores ocultos más alto que el del Estado. Bares y restaurantes, por ejemplo, están entre las actividades más castigadas por la economía sumergida.