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Opinión

Tejeda, patrimonio de todos

Día del Turista, ayer sábado, durante la Fiesta del Almendro 2015. ÁNGELES BENJUMEA

L os vientos arrecian fuerte hoy hasta Tejeda, no soplan en su contra, son vientos con buenas nuevas, en FITUR nos vienen a reconocer, lo que ya todos los tejedenses sabíamos, tenemos uno de los pueblo más bonitos de España.

Vienen perfumados con olor a la flor del almendro, pues coincide este fin de semana con la celebración de la 45 edición de la Fiestas del Almendro en Flor.

Desde que se iniciará, allá por el año 1970 cuando un grupo de jóvenes avispados, unidos, inquietos y con ganas de colaborar decidieran formar un club juvenil bajo el nombre de Tejeda.

Ellos acertadamente, convinieron en que era necesario rescatar las costumbres y oficios de antaño. No dudaron que las mejores fechas para la muestra del proyecto, era la espectacular belleza de este pueblo cumbrero, justamente cuando la inmensidad de su paisaje se tiñe del blanco almendro, a comienzos del mes de febrero.

Aquella primera fiesta se llamó Pum 70, patrocinada por la casa de coñac Therry. Fue tal el éxito de asistentes que desbordaron todas las previsiones y acabaron con todas las provisiones locales.

Estas fiestas de origen laico, nos rememora a la forma de vida de los hombres y mujeres de esta cuenca.

Nos retrotrae a otros tiempos, cuando esta área de hostil orografía era atravesada a lomos de bestias de carga, en el mejor de los casos, pues lo habitual era utilizar los caminos de herradura a pie en busca del agua, la leña, hacer el pastoreo y la recolección. Labores supeditadas a la merced del agua de lluvia. En definitiva el desarrollo económico de Tejeda ha estado condicionado por la lejanía, hostil orografía y la dispersa población en varios pagos. La producción agropecuaria estaba consolidada desde siglos atrás, así como un comercio local de trueque, y de interior controlado por propietarios y absentistas en su mayoría residente fuera del lugar.

Con una producción manufacturada limitada a trabajos de la piel, estameña, lana, lienzos y loza. Además, se comercializa vino y aguardiente.

La cultural de la almendra, bien merece un capítulo aparte. Solo señalar que empieza a fortalecerse desde los años 30, cuando la almendra se exportaba a la plaza de Londres reportando para el municipio una importante entrada de divisas.

Las fiestas del Almendro en Flor, nos ofrece la oportunidad de ver y vivir durante estos días todos estos quehaceres en una amplia muestra a lo largo de la calle principal del pueblo.

Oficios, y tradiciones que aún perviven en la retina de mucho de nosotros, pero que otros, como los jóvenes y niños nunca han visto. No pueden perderse ver la extracción de la pipa amarga con el uso de la Tralla, ver una trilla al trote de una cobra, una exhibición de lucha canaria, ver el salto del garrote, degustar un buen tabefe o comerse un trozo de mazapán,

Tejeda es agradecida, sabemos que posee uno del paisajes más grandiosos que el ojo humano pueda disfrutar, inenarrable y único. Pero, también cuenta su esencia, por lo que Tejeda es hoy lo que es, un gran municipio gracias a los trabajos de ayer.

Desvelos y responsabilidades de muchos hombres y mujeres que ya no están, pero que con su sabiduría nos han sabido transmitir ese sentimiento de amar y cuidar nuestro terruño. Hoy todos los que estamos: políticos, empresarios, jóvenes, administrativos, funcionarios, licenciados, jubilados, vecinos y vecinas sabemos de nuestro legado, y en eso no hay discusión alguna.

Por ello, y sin mediar palabra convenimos que todo los ciudadanos del mundo tienen aquí, siempre las puertas abiertas, entendemos que Tejeda es patrimonio de todos.

Serafina Suárez es la cronista oficial del municipio de Tejeda

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