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El Seprona admite dificultades para atajar la captura de especies protegidas

La Guardia Civil ha realizado este año veinte inspecciones y los pescadores ilegales se han deshecho de sus capturas antes de abordarlos

El Seprona admite dificultades para atajar la captura de especies protegidas

El Seprona admite dificultades para atajar la captura de especies protegidas

Pillar con las manos en la masa a las empresas que se dedican a la pesca de especies protegidas en las zonas turísticas del Archipiélago resulta casi una utopía para el Seprona. En las 20 inspecciones que ha realizado el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil en lo que va de año, tanto en los puertos deportivos como en alta mar, no ha logrado localizar ni un solo ejemplar de marrajo que sirva de prueba para detener a los infractores. La dificultad radica en que una vez que los autores de esta práctica ilegal han conseguido la foto de su trofeo se deshacen de su captura mar adentro.

De las mil especies de tiburones y rayas que existen en el planeta, 86 habitan en aguas canarias. Este dato convierte a las Islas en un paraíso de amantes del buceo y pescadores de marrajos. Sin embargo, algunas de estas especies se encuentran en un peligro crítico de extinción y, por tanto, su captura está prohibida. Este es el caso de los angelotes, los tiburones martillo, los chuchos negros o la tintorera.

No obstante, la pesca deportiva de estas especies se ha convertido en los últimos años en toda una atracción de la que se benefician empresas del sector turístico.

Numerosas son las denuncias que ha recibido la Guardia Civil de asociaciones, como Amigos de los Tiburones y las Rayas de Canarias (Atiracan), y de particulares que vaticinan con este tipo de prácticas la crónica de una muerte anunciada.

Sin embargo, a pesar de que dichas denuncias incluyen fotos de los infractores junto a su presa de caza, los autores se preocupan de deshacerse en alta mar de sus piezas capturadas antes de llegar a puerto y que les sorprendan las autoridades. "Incluso las veces que les hemos abordado en alta mar, se han percatado rápidamente de nuestra llegada y enseguida han tirado por la borda su trofeo", explicó un agente de la benemérita cercano a este tipo de actuaciones.

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