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Ingenio

Maestra por casualidad

Ingenio propone a María Luisa Santana Pérez, directora del colegio Carlos Socas Muñoz, para el premio Viera y Clavijo de Educación

Maestra por casualidad

Maestra por casualidad

"La escuela es mi vida y cada día doy gracias al Universo por hacerme feliz con este trabajo" explica María Luisa Santana Pérez, directora del Colegio Carlos Socas Muñoz, en Ingenio, en el que comenzó primero como profesora de Primaria allá por el 2.000. Con una voz juvenil, que esconde los sesenta años que acaba de cumplir, cuenta que ella siempre ha aconsejado a los profesores que primero den amor a los niños y luego les enseñen porque considera que "si el niño se siente escuchado y cuidado tiene ganas de estar contigo y de aprender".

Una causalidad de la vida fue la que hizo que esta mujer, a la que ahora propone el Ayuntamiento de Ingenio para ser distinguida con el Premio Viera y Clavijo de Educación de 2017, tuviera la oportunidad de ir a la escuela, posibilidad que, sin embargo, no tienen sus siete hermanos (seis mujeres y un varón) . Fue el hecho de que sus progenitores trabajaran como aparceros, y estuvieran siempre de un lado a otro labrando las tierras allí donde les dejaban unas fanegadas, con los hijos a cuestas, lo que provocó que los colegios siempre les quedaran muy lejos a los Santana Pérez. De hecho, es a raíz de que sus padres ya se afincan en Carrizal, donde con sus ahorros compran el terreno y se hacen después su primera casa, tras mucho tiempo recorriendo cuarterías, cuando la "apuntan" en la escuela de esta localidad de Ingenio. Allí estuvo hasta que una profesora llamó a su madre para comunicarle que había superado un examen, tras pasar cuarto de primaria, y se tenía que trasladar a realizar el bachillerato a Agüimes.

"No he sido lista, ni inteligente, solo he tenido deseos de aprender y así lo conseguí todo" subraya María Luisa Santana, que considera que su ejemplo de esfuerzo no es una excepción. Aunque tuvo que trabajar en el sector tomatero, en la hostelería, y donde hiciera falta para poder costearse su formación, insiste en que "eso era lo que hacían los pobres para conseguir estudiar, además de ponerle mucho empeño para obtener becas". También cuenta como para llegar de Carrizal a las clases de Magisterio, en la capital grancanaria, llegó a hacer más de una vez autostop.

Contraria a las prisas que se han impuesto en el sistema educativo español por enseñar a los pequeños a leer muy pronto, señala que ella aprendió a hilvanar las letras a los 9 años, y tuvo tiempo de terminar sus estudios con 22 años. Explica que siempre se ha opuesto a esas carreras por la lectura, y es una defensora de sistemas como el que se aplica en Finlandia, donde ese momento se deja para los 6 o 7 años, porque primero se marcan otros objetivos, pues han visto que es mejor dejar ese aprendizaje para cuando los pequeños adquieren cierta madurez.

Cree que estudió Magisterio porque era de las pocas opciones que había en Gran Canaria junto a Ingeniería, pero ahora, después de toda una vida dedicada a la enseñanza asegura que "es una de las profesiones más serias y si volviera a nacer volvería a elegirla" .

Tras superar unas oposiciones comenzó su vida laboral en el Colegio Tamogante, en Sardina del Sur. En esos primeros tiempos se dedicó a los más pequeños, en los ciclos de Infantil. Luego se trasladó al Colegio Policarpo Báez, donde siguió con los recién llegados, y es el centro Carlos Socas Muñoz donde empieza a trabajar con los alumnos de Primaria y ya desde 2004 está al frente de la dirección.

"Mi lema es que los alumnos son mis joyas, la escuela no puede existir sin ellos" sentencia. Advierte además, que los enseñantes deben ser muy cuidadosos en su tarea de formación con "los niños porque son como la semilla, y en sus manos está el hacerles felices o llevarles al fracaso". Evidencia que su gran pasión sigue estando en el colegio, profesión que también ha compartido con su marido, aunque no contagió a sus dos hijas, que optaron por el periodismo. Agradece al Ayuntamiento este reconocimiento aunque cree que no ha hecho nada especial para ello.

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