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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El olfato de 'Canaria'

La perra de Carlos Díaz halló los cuerpos del matrimonio de Guanarteme en Agüimes

La más joven. Q. CURBELO / LP / DLP / P. CURBELO

El cazador Carlos Díaz, que descubrió el pasado domingo los restos de Antonio Quesada y Ana María Artiles, los vecinos de Guanarteme desaparecidos hace cinco años, solo quiere pasar página y retornar a su vida cotidiana. El vecino de Ingenio no niega que su hallazgo haya sido un punto de inflexión en la investigación, y agradeció el cariño de la familia por el descubrimiento, pero ahora solo quiere seguir adelante. "No se cuánto tardaré en volver a salir con mis perros a la montaña", declaró.

El pasado domingo no fue un día habitual para Carlos Díaz, ya antes de encontrar los cuerpos se vislumbraba que iba a ser una jornada movida. "Esa noche apenas dormí, me acosté a las tres y me levanté a las cinco de la mañana", relata. El hombre quería aprovechar el alba para salir con su hermano a cazar conejos con sus galgos, una de sus pasiones desde que era pequeño. "Siempre he estado muy ligado al campo", revela.

Díaz se había citado con su hermano para ir hasta Agüimes y recorrer uno de sus barrancos en busca de una jornada de caza matutina. "Pero mi hermano se retrasó, así que decidí sacar a los perros para que dieran un paseo mientras esperaba", detalla, "pero sobre las diez ya me supuse que no vendría, por lo que decidí aprovechar el viaje y que los perros corretearan por el barranco un poco".

El cazador se adentró en una zona que no conocía excesivamente: "baje hasta el barranco y seguí una vereda, siempre intentaba alejarme de la carretera para que los perros no corriesen peligro". A unos 60 metros del aparcamiento, después de un rodeo, una de sus perras, Canaria, le trajo un hueso. "Al principio no sabía muy bien lo que era", detalla, "pero después comprobé que era un hueso, probablemente humano porque no hay animales así de grandes en la Isla".

El cazador siguió a Canaria, una galga de apenas cinco meses, hasta el lugar donde había escarbado. "Habían una camisa que sobresalía de la tierra", explica. Díaz asegura que no esperaba encontrar un cuerpo en ese sitio. "Tiré de la camisa y entonces vi el cráneo", desvela. El cazador explica que en ese momento se sintió indefenso y el pánico se apoderó de él durante unos breves momentos.

"Fue todo muy rápido", desvela, "pero al tirar de la prenda el cráneo se partió y llegue a ver hasta la prótesis dental". Díaz entonces decidió llevarse a los perros para que no desenterraran más el cuerpo. "No quería estropear el cadáver ni estropear posibles pistas", asegura. Díaz explicó que en el momento del descubrimiento no vio dos cuerpos, sino el del hombre que sobresalía un poco de la tierra. "Estaba en una ladera bastante escarpada, y se ve que el paso del tiempo con las lluvias y el viento el cuerpo se quedó a la vista", añadió.

Díaz explicó que desde el hallazgo le ha costado dormir por las noches. "Es una imagen que me ronda la cabeza y me cuesta conciliar el sueño", desvela. Con el paso de los días y el retorno a la vida cotidiana, el cazador espera que su vida regrese a la normalidad. Tras una semana en el huracán mediático, Díaz espera que con el tiempo su contribución a la investigación pase a un segundo plano. "Entiendo que el descubrimiento de los cuerpos supone un gran avance en la investigación, y eso es un logro por mi parte, pero ahora es la policía quien tiene que analizar las pruebas y encontrar al culpable", declaró.

Díaz, además, matiza la diferencia entre lo que cree que pudo suceder a las evidencias que los forenses encuentren. "Lo que me sorprendió fue que la cabeza estuviese dentro de la camisa, como si lo hubiesen arrastrado por los pies hasta allí", desvela el cazador, que tan solo llegó a ver el cuerpo de Antonio Quesada. "Estaba boca arriba y aún tenía un colgante puesto, hasta su documentación estaba ahí", afirma.

El lugar donde halló los cuerpos no es una vereda que Díaz transite. "Aún no sé cómo pude llegar hasta ahí", explica, "de no ser por los perros jamás los habría encontrado". Para el cazador fue una sorpresa encontrarlos cinco años después. "Esto te da a pensar de que cualquier día, otro como yo, esté de paseo y encuentre a Yéremi, Sara o vete a saber quién", manifestó.

Por el momento, Díaz intenta seguir con su vida cotidiana de antes del hallazgo. "Ha sido difícil, porque ahora me reconocen por la calle y cuando voy a hacer la compra me dan las gracias", declaró Díaz, que espera poder pasar página cuanto antes. "Es una imagen que me persigue, me va a costar conciliar el sueño", repitió Díaz.

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